junio 18, 2008

El Re-Partido político de noviembre

“Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.
Simón Bolívar, 10 de diciembre de 1830.

No es casual que Bolívar, héroe y pensador sacralizado de nuestra historia, haya manifestado su preocupación, siete días antes de morir, acerca de la desunión sociopolítica de la vasta nación que él llamaba “Colombia”. Esto obedece a un clamor histórico de lucha unificada en aras de la preservación del status quo.

No es demasiado fácil comprender esa frase en este contexto contemporáneo que privilegia entre los rasgos de una sociedad democrática la existencia y proliferación de partidos políticos diversos, plurales por encima de toda pretensión homogeneizadora más parecida al pensamiento único que a la libre discusión y confrontación dialógica de las propuestas. Claro está que, con todo, el Libertador no era precisamente un demócrata. Sin embargo, no quisiéramos adentrarnos en las profundidades de nuestro turbulento siglo XIX sino concentrar la mirada en nuestro siglo XXI (turbulento, aunque en otros sentidos), a la luz de aquella frase lapidaria.

Tampoco es casual el origen etimológico de las palabras “partidos”, “partición”, “particulares”. Bolívar se refiere a partidos no en el sentido organizacional que manejamos contemporáneamente, sino en cuanto a intereses “particulares” que van en contracorriente de los intereses comunes o, al menos, colectivos. Nosotros creemos que mucho de eso aún pervive en la filosofía de muchos de nuestros partidos políticos, que piensan en problemas públicos como un pretexto para cobrar notoriedad y, posiblemente, cobrar otras cosas más.

Nosotros, hay que aclararlo, creemos en la existencia de organizaciones que aglutinen ciudadanos que, desde diferentes perspectivas ideológicas y culturales, decidan orientar la búsqueda de soluciones y reivindicaciones sociales, y dirigir la construcción de nuestros procesos políticos. Creemos que la democracia se construye desde la pluralidad y, en ese sentido, los partidos están llamados, deontológicamente, a servir de plataformas garantes de la diversidad y el auge de nuestras democracias modernas.

Sin embargo, consideramos que, en líneas generales, la realidad política venezolana dista mucho de esa concepción utópica y, por el contrario, vemos en el estallido de candidaturas la prueba arrolladora de una dirigencia fracturada y “partida” en liderazgos que, lejos de reflejar una vocación pluralista, se parecen más a una carrera de sacos; como si tratara de la autenticación de un oximoron del tipo “partidos antidemocráticos”.

Nos parece que la “unidad” –frente a la pluralidad- no es un concepto democrático en sí mismo. Recientemente hemos asistido a través de los medios a una de las batallas más risibles que se hayan visto jamás desde que aquella vez que, en su desespero por mantenerse en el poder, los partidos tradicionales dieron la espalda a sus candidatos oficiales para volcarse sobre “la única opción posible” para derrotar al candidato fuerte en las encuestas. Claro que estamos hablando del año 1998 y del primer triunfo electoral de nuestro actual Presidente.

Hace ya un año atrás, cuando las marchas estudiantiles pasaron a ocupar centimetraje en la prensa y el tiempo en televisión, nos llegó una información para entonces increíble: “La orden es que Stalin se ponga al frente de todas las marchas que vayan al oeste de Caracas”.
¿Cuál era la lógica de ese “mandato”?. La respuesta es muy simple: “Él va a ser el candidato a la Alcaldía de Libertador por Un Nuevo Tiempo”.

Aquella afirmación fue recibida con incredulidad, a pesar de haber venido de una fuente bastante seria. Y luego, habiéndose hecho oficial la designación de Stalin González como el “candidato de la unidad” por parte de UNT, reivindicamos no sólo la honestidad de nuestro informante, sino el convencimiento de que la maña y la manipulación, en la polis criolla, es una constante en las interacciones entre los partidos políticos y los ciudadanos.

Reconocemos el derecho de todo estudiante a militar libremente en el partido político de su preferencia. Pero, ¿no se supone que el movimiento estudiantil no era “partidista”? ¿Entonces qué hacía UNT organizando el posicionamiento de los estudiantes en las marchas, como fruto de un cálculo político particular en el mediano plazo? ¿Nos invitaron a marchar por la democracia, pero con el interés subrepticio de posicionar a Stalin González?

No en vano el advenimiento de nuestro actual Presidente se dio en un clima de descrédito y eclosión generalizada de los partidos políticos como instituciones intermediadoras, con todas las implicaciones negativas que esto tiene sobre el estado de salud y fortaleza de la democracia.
Desde entonces, las candidaturas de UNT han dado mucho de qué hablar. Siempre con el apoyo de los medios de oposición, e incluso con la intervención divina de un micro “Usted lo Vio” de Globovisión, atacando al contendor más directo de Liliana Hernández en Chacao: Emilio Graterón, inicialmente aupado por Leopoldo López. Hecho curioso puesto que este era un espacio hasta entonces dedicado exclusivamente a personajes afines al Presidente Chávez.

La candidatura de Manuel Rosales es otro hecho peculiar. Imaginen por un momento que ustedes trabajan en un Instituto cualquiera, digamos un museo, con el cargo de Director General, a la cabeza del organigrama, y de repente al terminar su período ustedes deciden que van a optar por ser el recepcionista del museo ¿Suena raro verdad? En una empresa del sector privado esto es considerado una ofensa, incluso en el ámbito legal tiene un nombre: Despido indirecto.

La candidatura del Municipio Sucre también ha dado de qué hablar. El candidato de UNT William Ojeda, se pelea la titularidad opositora con el candidato de Primero Justicia, Carlos Ocaríz. En ProMedio reconocimos en un post anterior, la superioridad en cuanto a trabajo comunitario y popularidad que Ocaríz tiene sobre Ojeda.

En ese sentido nos gustaría recordar las razones por las cuales Ojeda rompió con el sector afín al Presidente Chávez de manera temprana, al negársele la posibilidad de ser el candidato a la Alcaldía de Sucre por el MVR. Entonces la opción de José Vicente Rangel Ávalos se benefició del visto bueno presidencial, y Ojeda fundó Un Solo Pueblo, con el que no logró ganar la Alcaldía.
En general, las candidaturas de UNT tienen una contraparte con PJ, haciéndose evidente el enfrentamiento político entre estas dos fuerzas opositoras por ser las abanderadas en el protagonismo de ese 40% tradicional que han mantenido desde hace 10 años. Enfrentamiento que se profundizó en las elecciones presidenciales, y que tuvo un repunte en la crisis interna de PJ, que terminó con varios de sus principales dirigentes en las filas de UNT.

Los partidos políticos se olvidan de que el pueblo venezolano está madurando. Obvian el hecho de que la “masa” cada vez es menos maleable. Hoy en día, y según recientes estudios de Datanálisis, la categoría de los “mal llamados Ni-Ni” es, por vez primera, la mayor fuerza electoral del país. Un dato que irá cambiando a medida que avance la campaña electoral, pero que debería tender a la propuesta más sincera, no a la más mediática.

El PSUV se curó en salud y convocó “elecciones primarias”, mecanismo al que, por cierto, se ha opuesto UNT. Sin embargo, las reglas de estas elecciones condicionaban la proclamación como candidato al ganador, si y solo si, éste ganaba con más de la mitad más un voto y estaba quince puntos por encima de su inmediato contendor. De lo contrario, “El dedo mágico” oficial del partido designaba entonces al ganador de entre los “tres primeros lugares”.

De esta manera nos encontramos con varios “segundones” que terminaron siendo los candidatos oficiales del partido de gobierno para estas elecciones: Hugo Cabezas, en lugar de Octaviano Mejía en Trujillo; William Fariñas por Alexis Navarro en Nueva Esparta; Teodoro Bolívar en lugar de José G. Mujica en Cojedes; sin mencionar los triunfos mediáticos, como el de Mario Silva en Carabobo, el de Jesee Chacón en el Municipio Sucre o el de Jorge Rodríguez en Libertador.

Pero al PSUV la “cura” no le salió tan bien. Los intereses partidistas y los intereses individuales de los integrantes del partido oficial chocaron luego de las elecciones primarias, dando como resultado la expulsión de Eduardo Manuitt y de Acosta Carléz del partido por “indisciplina”, el lanzamiento de manera independiente de algunos “ex-psuvitas” como el mismo Acosta Carlez y la renuncia de Hermes Ramirez al partido, así como cientos de aspirantes a militantes que regresaron a las filas del PPT. Así mismo, el PPT, el PCV y UPV, aliados del bloque alineado con el Presidente de la República, plantearon la posibilidad de lanzar candidaturas divididas, incluso en sectores donde el apoyo de éstos sería clave, lo que activó las alarmas de alianza en el pretendido partido único.

Fíjense que los cargos más polémicos son: Alcalde de Libertador, Alcaldía Mayor, Alcaldía de Chacao, Alcaldía de Maracaibo y Gobernación del Zulia. ¿Qué tienen en común estos cargos? Simple: están entre las zonas que más presupuesto tienen en el país. Incluso, la Alcaldía de Chacao tiene mayor presupuesto que una Gobernación regular.

A fin de cuentas, todos persiguen el mismo objetivo: Tomar las riendas del poder. A Manuel Rosales no le conviene desinflarse como el estandarte de la oposición y único posible contendor para las elecciones del 2013, por eso prefiere “auto-despedirse injustificadamente”, pero manejando un poder local más o menos importante. A UNT le haría muy bien inyectarse del dinero del presupuesto de Chacao. Las propagandas de partido disfrazadas de “logros de gobierno” son efectivas.

Deben tener cuidado los políticos de la guardia vieja. El poder ya no se negocia por cuotas de participación. Las “masas” de electores ya no son fieles como en la época de oro de Acción Democrática y COPEI, y pueden migrar fácilmente de UNT a PJ, o incluso al PSUV. ¿O es que Aristóbulo, el dirigente del sector oficial más popular después del Presidente, no sería un fuerte contendor ante Leopoldo? ¿O es que García Carneiro, militar con carrera política destacada entre los partidarios del "proceso", no luce ventajoso ante la “Cosita Rica” Fabiola Colmenares?

Los partidos de oposición deberían poner sus barbas en remojo. Lo que le está pasando a Chávez hoy, les puede pasar a ellos mañana.

4 comentarios:

K. dijo...

Yo creía en los estudiantes cuando marchaba porque supuestamente no estaban con derecha, izquierda, el centro, arriba-abajo. Me sentía identificada con gente así, pero ahora ni de vaina. Me siento, engañada, por decirlo de alguna manera. Por eso, ya dejé de creer en "líderes" y "políticos" y bahg!, no creo en nadie. Todos son iguales.
Por la plata baila el mono.
Pd: Claro, hay gente trabajadora y tal, si-si, pero no los encuentro de todas formas 100% sinceros.
K.

Yimmi dijo...

k...
A veces pareciera que no nos dejaran salida. Yo prefiero pensar que con el hecho de acudir al hecho electoral conciente de lo que vale mi voto, y actuando en consecuencia, estoy haciéndolo bien.
Además de no quedarme callado y decir las cosas en cuanto espacio abierto exista... y si no existe, abrirlo.

Guido dijo...

Felicitaciones por este post.
Coño, cuando leo cosas así siento que sí hay futuro, que no estoy solo, que a pesar de que la mierda nos ahoga, algún día vamos a salir.
Hay que seguir sumando mentes críticas que digan lo que piensan y hagan que los que están arriba se den cuenta que los tiempos son otros.

Daniel Florencio O'leary dijo...

Amigos de verdad no se de que se sorprenden, creo que era mas que obvio que el grupo de dirigentes estudiantiles, eran movidos por los tentáculos de los partidos políticos de oposición, así como, los estudiantes revolucionarios que también siguen las directrices impartidas por el mal llamado chavismo. Claro esta que el resto de la masa de estudiantes si tenían un fin que los movía que en principio fue el cierre de RCTV y luego la Reforma Constitucional, propósito más que valederos según la perspectiva política que se tenga, ya sea a favor de estos o en contra. Ahora la pregunta que cabe es ¿Hay que seguir apoyando a estos dirigentes estudiantiles parcializados y Politizados?, ¿tenemos la fuerza y la disposición de ser críticos y exigirles que tengan una postura mas enfocada a los problemas de los estudiantes? ¿Qué empleen toda esa fuerza en la búsqueda de soluciones a todos nuestros problemas como estudiantes y aprovechar la iniciativa y capacidad de nuestros estudiantes para proponer e impulsar soluciones a nuestros problemas como sociedad? Preguntas que dejo para la reflexión de todos.