marzo 06, 2010

Plantas eléctricas: Mala enfermedad, peor remedio

A continuación les presentamos otra colaboración que nos ha llegado vía e-mail. Se trata de un texto de Karelis Guillermo, quién nos trae un interesante análisis desde el punto de vista económico y ambiental de la instalación de plantas termoeléctricas para palias la crisis que venimos enfrentando.
La invitación es para iniciar la discusión, activar el diálogo y para que tú también envíes tu artículo al mail promedio.ecs@gmail.com

La estrategia actual del gobierno nacional para afrontar la crisis energética que azota a la nación, y que comienza a percibirse en las diferentes regiones del país, va orientada a proveer al Sistema Eléctrico Nacional de 1000 Megavatios (Mv) a través de la "generación distribuida", plantas que funcionan con gasoil (diesel), uno de los combustibles más caros del mercado internacional, que ronda los $70 dólares por barril, según declaraciones del ex presidente de Cadafe y miembro de la Academia de Ingeniería, Cesar Quintini.

El programa está en marcha desde el 2006 y ya cuenta con 31 plantas termoeléctricas en 13 estados, generando 461,5 Mv adicionales al Sistema Nacional Eléctrico (SNE). Se prevé que el número de plantas ascienda a 43, luego de la entrada en funcionamiento de 17 generadores para febrero y otros 26 para marzo y abril, como parte del plan de fortalecimiento de la generación termoeléctrica que busca reducir la dependencia de la energía eléctrica generada en el Guri.

A simple vista, este plan de acción puede representar una luz en el camino. Sin embargo, se debe analizar detalladamente la propuesta para determinar qué tan factible es para la nación invertir en tal proyecto: Para que una planta de "generación distribuida" genere 15 Mv durante un lapso de 6 horas, se necesitan un aproximado de 24 mil litros de gasoil (1). Pese a que la meta inicial del gobierno planteada desde 2006 es la de generar 1000 Mv a través de las plantas, para el momento, sólo se ha alcanzado cerca del 64% - unos 636Mv – de acuerdo con lo declarado por el Presidente de la República Hugo Chávez Frías el pasado 31 de enero de 2010.

Partiendo del antecedente económico y el alto valor comercial del combustible, es importante destacar que para que los 31 generadores termoeléctricos, instalados hasta el momento, funcionen durante 6 horas por día y produzcan 461,5 Mv se necesitarán 5 mil barriles de gasoil diarios, que a $70 dólares, significaría para la nación una pérdida monetaria de $350.000 dólares (2). De esta forma, a efectos de factibilidad se está generando la fuga elevada de un dinero que bien pudo ser invertido en la recuperación y equipación de las plantas hidroeléctricas y las turbinas de gas.

El segundo factor importante es que al invertir tal cantidad de dinero en soluciones a corto plazo, tendrán una repercusión en la producción nacional, puesto que mientras estos planes se llevan acabo, el sector comercial del interior del país continúa bajo las medidas de racionamiento que van desde parar la producción dos (2) horas diarias – que a la semana representan una jornada de diez (10) horas – de inactividad hasta el alarmante incremento en sus costos de producción, debido al aumento de sus facturas eléctricas, lo que pone en riesgo la estabilidad de muchas empresas, que ya presentan una caída del 25% en su productividad y lo cual, de acuerdo a cifras preliminares suministradas por FEDECÁMARAS, provocará una reducción de hasta el 40% de la producción nacional para el cierre de 2010.

Pero las inconsistencias por el lado económico no son las únicas que generan alarma, pues el apuro por solventar la crisis energética parece tener consecuencias de alto calibre. Diversos especialistas afirman que el uso de equipos alimentados por diesel tiene un alto y negativo impacto sobre el medioambiente, puesto que al quemarse el combustible se liberan partículas de carbono nocivas para el ser humano, alojándose en los pulmones y causando problemas respiratorios.

Con base en lo antes expuesto y teniendo un gobierno que se autodefine como "progresista", preocupado por el desarrollo de los individuos y el crecimiento endógeno y más humano de las sociedades, como lo expresa en sus discursos, cabe preguntarse: ¿El Presidente de la República y su gabinete están conscientes del efecto nocivo de sus acciones? ¿Estas se presentan como medidas coyunturales? Y de serlo, ¿se están generando otros proyectos en paralelo que vengan a solventar la problemática eléctrica a mediano y largo plazo con miras a depender menos de la hidroeléctrica del Guri?

Karelis Guillermo

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(1) De acuerdo con cálculos del Ingeniero Eléctrico y Especialista en Evalúo de Riesgos para empresas de seguro, José Aguilar.

(2) Datos suministrados por Miguel Lara, ex Director de la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado (OPSIS).

3 comentarios:

Carlos Vidal dijo...

Impresionanre el costo económico para el país y eso sin tomar en cuenta el impacto indirecto por la caída de la producción nacional y el efecto contaminante.

Si la medida es coyuntural parece una salida aceptable pero ya se deberían estar presentando proyectos para una solución a mediano y largo plazo.

Andrea dijo...

Muy buen análisis. És el precio que pagamos por no lograr niveles óptimos de planificación y contraloría. Ahora como nación tenemos que afrontar la responsabilidad y tratar de pensar en la reconstrucción sobre lo existente. Saludos y felicitaciones por el blog.

José Antonio dijo...

Seguimos monodependientes. Premio nóbel a semejante idea de quemar combustible para generar electricidad.

Hace falta abrir los ojos y ver las cuantiosas inversiones en energía limpia (hidroeléctrica, eólica, SOLAR) que se hacen en países que no tienen la dicha (o desdicha) de tener petróleo para regalar o quemar sin ningún tipo de consideración.

Seguimos improvisando. Pañitos calientes. Más carbón a la atmósfera y tendremos menos lluvia el próximo año