diciembre 30, 2008

Inteligencia de verdad, ignorancia de mentira

La inteligencia de la calle es la apuesta a la que más se le puede confiar el futuro en estos momentos. La inteligencia de la calle recibe neveras y licuadoras pero vota en contra de ellas. Escucha pacientemente los innumerables e interminables discursos, o simplemente los apaga porque ya sabe lo que va a escuchar. La inteligencia de la calle conoce sus derechos, ve como los violan, pero sabe que tarde o temprano la justicia se impondrá. La inteligencia de la calle ve como su voto se esfuma entre dos polos, pero en algunas ocasiones se arrima a uno u otro porque sabe golpear donde duele.

La inteligencia de la calle se consigue en todos lados, puede ser que esté a bordo de una moto, trabajando todo el día, y en una de esas le pides una carrerita al CCCT y te dice: “Este Presidente sí es fastidioso, ya salimos de unas elecciones y se pone otra vez y que en campaña, y la gente gafa que se pone a pararle. Igualito ese referéndum va y le vamos a decir que no, lo que hay que hacer ahorita es celebrar la navidad”.

Pero existe también la ignorancia de las masas, esa que sale en Globovisión vestida de azul con la cara enrojecida de cólera tratando de “convencer” a alguien -que está ya de su lado -de la inconstitucionalidad de tal o cual capricho presidencial. Otras veces se viste de rojo y mira de lejos como pintan la fachada de la Alcaldía Mayor de consignas y groserías y solo atina a decir: “¡Qué feo dejaron eso! Pero no importa, mañana mi Presidente dice que fueron unos escuálidos disfrazados y listo”.

Lo bueno de todo es que uno se topa cada vez más con la inteligencia callejera que con la ignorancia masiva, y es fácil saber por qué: una está en la calle y la otra está en la televisión. Una respira aire puro, la otra está contaminada de rayos catódicos. Una llora frente al ataúd de su ser querido asesinado, mientras la otra lo filma o lo niega colocando en su lugar una “Venezuela de verdad”. Una vive, la otra existe de manera artificial. Una ejerce sus derechos ciudadanos, la otra libra consecuentes “batallas” politiqueras y mediáticas.

Ya se escuchan a lo lejos trompetas de guerra, ya se empiezan a armar comandos de campaña. Los tiempos en televisión y los centímetros de prensa se pierden entre el odio y la revancha. La inteligencia callejera no huye de esto, al contrario, lo asume como parte de la vida, pero sonríe porque sabe que el turno no es ahorita. Cierra la página del periódico, le da un beso a sus hijos y pone música, porque es navidad, porque sabe que hace unas semanas atrás golpeó con fuerza y que pronto volverá a golpear. Una enmienda no le quita el sueño, porque sabe que al final, la palabra es suya, sea en 2009 o en 2012.

Mientras tanto, la ignorancia masiva aplaude ante el televisor cuando escucha que el Gobierno central traspasa hospitales, canales de TV y escuelas a sus dominios. O grita desaforada ante la pantalla cuando encadenan la señal por quinta vez en el día. Algunos descansan sus ojos para acudir a los encuentros con su líder, perdidos entre otros miembros de la masa mirando embobados a la tarima en lo alto una sombra de guayabera roja, alterada, insultando a diestra y siniestra, luego llega a su casa a verse de nuevo ante el “mago de la cara de vidrio”, y sólo entonces saber que sí fue verdad que estuvo allí.

La inteligencia callejera sabe que no necesita pedir permiso a nadie para descansar, sabe que debe tarde o temprano acudir a la cita, pero mientras tanto, compra regalos, decora su casa, habla a los niños del amor de estas fechas, de lo especial de diciembre, escucha gaitas, canta aguinaldos y deja de lado todo sentimiento negativo. Se concentra en vivir y no en sobrevivir. No se preocupa, se ocupa. No se enceguece, abre más los ojos. No obedece todo lo que le ordenan, se cuestiona y guarda su respuesta para el momento preciso, sea esta SÍ o NO.

¡Feliz año nuevo 2009!

Nota: Las frases entrecomilladas son reales.

PD: Nosotros nos preguntamos, ¿qué va a pasar con la propuesta de enmienda si pierde en febrero? ¿Acudirán ahora sí, al “pueblo” para insistir con lo mismo? ¿De no ser aprobada la enmienda “el soberano” solicitará una asamblea constituyente como ultimo recurso? ¿Está preparado el PSUV para seguir con su revolución sin Chávez en la presidencia?

¿Qué va a pasar después de las elecciones parlamentarias? ¿Qué van a hacer los diputados que convirtieron la AN en un apéndice del PSUV cuando tengan menos mayoría, cuidado si no, cuando se vean reducidos en su poder dentro del Parlamento?
¿Qué va a pasar dentro del PSUV en los días previos a las elecciones presidenciales?

¿Qué otras oportunidades perderá la oposición cuando se vean atragantados con las brechas que el destino les está abriendo? ¿Seguirán tratando de mantener pegada con cinta adhesiva la mentada “unidad”? ¿Cuántas máscaras se caerán desde aquí hasta el 2012? ¿Cuáles “líderes” se verán beneficiados de la situación? ¿Cuánto subirá la inflación mientras tanto? ¿Cuántos asesinatos habrá? ¿Cuántos secuestros se consumarán?

diciembre 24, 2008

Haciendo "estatus"

Hace tiempo que la cordura abandonó a la política nacional. Unos y otros la echan de sus filas y adoptan en su lugar los caminos y las formas más ilógicas y lo más alejadas posible de la unión, la paz y la tranquilidad.

¿Diálogo? Esa palabra dejó de existir en el diccionario político venezolano, al igual que las palabras tolerancia, mediación, negociación.

La “revolución” en la que muchos confiamos solo se convirtió en un mecanismo de venganza de aquellas fuerzas de izquierda que se vieron disminuidas en la Cuarta República. Solo eso. La “revolución” se ha concentrado en estos diez años en tomar políticamente cuanta institución democrática existiera, cambio
de nombre y teñido de rojo previo , para no permitir ningún tipo de oposición ni disidencia.

Los resultados de la pasada jornada electoral convirtieron de alguna forma los equilibrios de poder en el país a nivel regional. Esta vez la oposición ha asumido una postura de diálogo y de llamado al trabajo en conjunto, quizás porque no les quedaba más remedio que hacerlo así. Pero el gobierno central y los "factores oficialistas", en lugar de aprovechar esta oportunidad única de llevar bienestar a las regiones, simplemente dejaron que lo político
(y lo egoísta) privara sobre la voluntad electoral y desconocieron resultados algunos, o sabotearon los otros.

Los más radicales anunciaron a vivas voces su desafío a las nuevas autoridades: “Que no se le ocurra pisar el 23 de enero” gritaron los cuatro pelagatos que integran la banda de “La Piedrita” sin siquiera preguntar a la mayoría de la gente que vive en este sector si están de acuerdo con eso, ¿para qué? Ellos tienen el control de la zona, las armas y la actitud de solucionar todo por la vía violenta.

Otros delincuentes disfrazados de funcionarios públicos se encargaron de saquear las sedes de los gobiernos locales ahora en manos del “bando” contrario. Muebles, cuadros, papeles, documentos, hasta las mascotas de las casas de gobierno desaparecieron.

Y los que detentan el poder, en lugar de establecer medidas que den ejemplo de tolerancia y de la paz que todos deseamos, se encargan de oficializar las labores de saboteo con el traspaso de los servicios municipales y estatales a manos del gobierno central: Salud, educación, medios de comunicación, etc. Quizás con temores ciertos, o no.

Pero tampoco es que ellos, los que sí mantuvieron el poder como el nuevo Alcalde de Libertador, se pusieron los pantalones para comenzar a recoger la basura que le heredó la gestión anterior, sino que acudió al llamado del Gran Líder para comandar una campaña trasnochada para una propuesta de enmienda que busca solucionar el problema de liderazgo que puertas adentro posee el PSUV. ¿Caracas llena de Basura? No importa, lo que importa es recoger firmas para darle un poquito de toque de pueblo al mandato que recayó en la Asamblea unipensadora.

Y nuevamente caemos como tontos en la estrategia comunicacional del Gobierno, esa que tapa noticias de maletines de dólares con magnicidios y golpes y que ahora desvía la atención del saboteo a un tema estéril: la enmienda.

Los nuevos Alcaldes y Gobernadores no-chavistas, hasta ahora han actuado de manera inteligente. No han caído en la actitud llorona de otrora, ni tampoco en el contraataque desesperado. Han soportado más bien el chaparrón estoicamente y han comenzado a trabajar con las herramientas que le quedan a mano. Ledezma llamó a los alcaldes del área metropolitana a trabajar en la seguridad (con la ausencia del “municipio más seguro: Libertador”), Ocariz recogió la basura en Petare y empezó a reunirse con los consejos comunales de la zona para trabajar en conjunto. Capriles… bueno, solicitó una primera dama. La cuestión es que no se han dejado distraer y finalmente entienden que la única forma de hacer las cosas es de la mano con los que sí desean una transformación, con los que sí están dispuestos a trabajar, con los que finalmente son los verdaderos interesados en que las cosas sean como deben ser: la gente.

Por su parte, Chavez anuncia que quiere “tender puentes” a la oposición, pero del dicho al hecho solo deja más saboteos y ataques. No envía el dinero completo al Zulia y quiere meter preso al nuevo alcalde de Maracaibo. Insulta a Ledezma, advierte y amenaza. Las asambleas legislativas con mayoría oficial retrasan las juramentaciones de Carabobo y Táchira. El PSUV ordena a PDVSA que no envíe más gasolina a esta última con toda la intención de desesperar a sus habitantes y luego anunciar que ellos serán “de ahora en adelante” los intermediarios ante PDVSA… esto es real, no es un cuento de terror. Y otros tantos, los menos, los más rasos, los más malandros, golpean a los estudiantes de manos blancas que pisan la Plaza Bolívar.

¿Qué podemos hacer? Tú, que formas parte de un Consejo Comunal y que realmente quieres lo mejor para tu comunidad, ponte en contacto con tu nuevo alcalde, sugiérele, exígele y si no cumple, denúncialo, protéstale, pero no lo hagas solo porque el dirigente rojo rojito de tu barrio te pidió que lo hicieras. Esto solo va a provocar el odio de tus vecinos y que tu calle siga con huecos, con basura y con más malandros asaltándote las noches de quincena antes de llegar a tu casa. Reflexiona, ¿qué hiciste después de las elecciones? ¿Trabajaste por tu comunidad o por el partido?

Tú, que solo conoces la realidad que te muestra VTV y Globovisión, sal a la calle, respírala, vívela y pregúntale a ese vecino, a ese tío chavista (o anti chavista) por qué está convencido de su posición. Infórmate, entiéndelo y aprende que la realidad de la calle es la que en verdad mueve a este país. Deja el odio a un lado, porque ese odio no te pertenece. Deja de creer que las causas de los problemas están afuera, las causas y más importante aún, las soluciones, están en tí, en tu actitud ante los problemas de tu cuadra y en cómo respondes a lo que te rodea. Deja de ver la paja del ojo de tu vecino y empieza de una vez por todas a trabajar en la enorme viga que tienes en el tuyo. ¿Revolución? Ninguna revolución funciona si no empiezas tú mismo a hacerla, y no creemos por acá que el partidismo, el totalitarismo y el personalismo sean algo muy revolucionario en este país.

Tú y esa persona que no comparte tu afiliación política tienen algo en común que pesa por sobre cualquier color partidista: el amor a esta patria llamada Venezuela.

noviembre 27, 2008

"Post"-electoral II: Ganar puede ser perder, y viceversa.

No tardan en saltar a la palestra aquellos a quienes la confrontación les nutre sus más egoístas intenciones. No falta quién esté celebrando que “vamos a tumbar a Chávez, ahora sí”, en lugar de celebrar que ahora tenemos mayor equilibrio de poder.

No tardan en endilgarle atributos increíbles a Ledezma o a Rosales, cuando sus gestiones están llenas de trazos oscuros y de malos recuerdos para los que vivimos sus gobiernos anteriores. No tardan en negar que, quitándole la camisa roja rojita, Aristóbulo parecía, incluso, mejor opción para el área metropolitana.

Una cosa es que haya ganado la oposición, y otra diferente es que haya ganado el antichavismo. Y es en esa diferencia sutil donde se encuentra todo el meollo del asunto.

No votamos por Antonio en Libertador por ser el mejor, sino porque era la única opción. No votamos en Maracaibo por Manuel por sus aciertos políticos, sino porque no había más remedio. Y así sucedió en la mayoría de los lugares donde triunfó la oposición. Solo Chacao tuvo una verdadera gama de opciones para elegir, allí sí se hizo democracia de verdad.

Lo importante, en todo caso, es que podemos ver en los discursos de triunfo un ánimo para dejar las peleas atrás y empezar a trabajar por el colectivo, verdadera razón de hacer política. Pero no la van a tener fácil.

La revolución solo tiene un pensamiento, una sola directriz y una única manera de acción, y no vacila con medias tintas. Nos toca ejercer contraloría social sobre gobierno y oposición, según corresponda en cada región, para que ni unos pisoteen a los otros ni los otros pongan trabas a los unos.

Libertador particularmente queda aislado. Apoyado, pero solo. Todas las alcaldías del área metropolitana que le rodean son ahora terrenos contrarios, incluyendo la Mayor. Parece que le va a tocar a Jorge agachar un poco la cabeza y negociar la mancomunidad de la Capital, que es una sola porque son iguales sus grandes problemas, e iguales deben ser sus soluciones.

Esperemos que este nuevo empuje de la oposición política los lleve por el camino de la recuperación de espacios con base en el trabajo y no en base a los juegos de poder. Esperemos que el equilibrio obtenido ayude a impulsar planes de desarrollo consensuados y no a la práctica golpista. Esperemos que nuestra clase política se dedique de una vez por todas a gobernar. Ya basta.

Queremos que el camión de la basura pase periódicamente por nuestra calle y no que solo se presente una vez a la semana en el negocio de la cuadra porque el dueño “le da una vainita” para que se lleve sus desechos. Queremos que la policía local nos cuide y no nos matraquee. Queremos que los buhoneros no vuelvan a cundir los espacios libres de nuestra ciudad. Queremos que la limpieza sea un lugar común. Queremos que, si el tema es impulsar el poder popular, el mismo sea inculcado desde lo más profundo y no se quede en el manejo de unos pocos “líderes comunitarios” que solo lo usan para beneficio propio. Queremos que impere el diálogo y no la pseudo-participación de unas cuantas franelas unicolores para decidir lo que le conviene o no al barrio.

Eso queremos señores Gobernadores, eso queremos señores Alcaldes. A recogerse las mangas, porque tienen trabajo.

noviembre 10, 2008

Indepabis ¿por una nueva cultura de servicio?

Nuestra compañera Nayarí Rossi nos ha enviado un texto a promedio.ecs@gmail.com que con mucho gusto le hemos publicado. Anímate y manda el tuyo, porque todos tenemos algo qué decir.
Indepabis ¿por una nueva cultura de servicio?

Érase una vez un país en donde, habiendo un control de cambio inquisidor capaz de condenar al más imbécil que vendió sus miserables 5 mil dólares, hubo un día en que un gordito bonachón con apellido italiano salió del país con identificación oficial y una maletita con nada más y nada menos que 800 mil dólares, las malas lenguas dicen que habían más “valijas” de estas en el avión.

En ese mismo país existe una recién nacionalizada compañía de electricidad que es víctima de “eventos inesperados” –así me dijeron cuando llamé a reclamar- estos eventos son apagones que duran 15 horas o más y, en los lugares menos favorecidos, hay una cosa que llaman “racionamientos eléctricos” (¿en pleno siglo XXI?).

No todo es tan malo. En ese país (mi país, tú país) hay un maravilloso lugar que se llamaba Indecu pero que, como quiera que sea la moda es cambiarle los nombres a todo, ahora se llama Indepabis (Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios).

Una vez llamé porque, claro, yo me comí el cuento ese de “joven emprendedora” y me dije a mi misma: mira tú, chica, pero si esta idea capaz y es una buena idea y ¿por qué no?, vamos a echarle pierna, vamos a endeudarnos con todo el mundo, hay que tener fe, hay que creer que uno puede ser capaz de mucho más… y un larguísimo bla bla. Así que, junto con mi familia, creé lo que llaman una microempresa, realmente muy micro: su escueto capital y su numeroso equipo de tres personas así lo comprueban. A pesar de mi apellido yo no pertenezco a esa clase social (casi de ficción por estos días) de “los hijos de papi y mami con mucha plata como para tener más oportunidades”.

Vuelvo al cuento, el caso es que sí, hicimos la empresa y sacamos el primer producto. Se nos ocurrió hacer un concurso y pensamos: bueno, si no la vamos a cobrar nada nadita de nada a los usuarios, es decir, no hay probabilidades de engañarlos o estafarlos, es decir, ¿habrá que notificarlo al Indepabis? Sí, hay que notificarlo al Indepabis.

Entonces llamé y pregunté qué tenía que hacer. Me dijeron, haciendo alarde de la delicada buena educación que distingue a (casi todos) los funcionarios públicos: ay mi amor, métete en la página que ahí te dicen todo.

Para hacer el cuento corto, el caso es que después de dos cartas por fin aprobaron la promoción. Pero, no todo es perfecto, llamo con toda mi ingenuidad para verificar que estoy haciendo las cosas bien –es que dentro de mis características está esa rareza que llaman honestidad- y me entero de que cometí un error que, tal como me dijo la funcionaria anónima que me atendió “ese es problema tuyo si tú tomaste eso a libre interpretación”. A continuación relataré el episodio:

Yo: (explico la situación brevemente y finalizo en tono de pregunta) ¿puedo anunciar la promoción en estos días?

Funcionaria: no

Yo: (pensando: bueno, y esta señora por qué no me explica ¿por qué no?) ¿cómo qué no?

Funcionaria: mira a mí no me grites, no puedes poner tu promoción en tu “wersai” (traducción de web site. Ok, no me importa que no tengas conocimientos básicos de inglés, pero por tu bien, si no dominas un idioma NO LO HABLES, puedes decirlo en español)

Yo: no le estoy gritando, sólo quiero que me explique

Luego de este episodio en el que mi pequeño Hulk crecía, intenté mediar con la señora para que llegáramos a una solución. Ella bajó el tono de su voz pero seguía arriba, en el trono que le da el pequeño espacio de poder que tiene. En un momento de la conversación me dijo: “nosotros estamos aquí para defender a los consumidores y no a los privados como tú”, esta frase la repitió dos veces y yo, impotente, sólo pensaba en lo irónico de esa frase.

Y es eso lo que me molesta:

1.- Tú, funcionaria del Indepabis cuyo sueldo te lo pagamos los “privados como yo” me estás prestando un servicio a mi en el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios. ¿Se entiende la ironía?

2.- ¿Defender a los consumidores? ¿cuántas acciones legales han emprendido en tu institución para defenderme a mi de los abusos de una compañía de electricidad ineficiente? ¿cuántas acciones legales has emprendido en contra del enorme engranaje de instituciones oficiales que están metidas en el caso Antonini/valija/800mil dólares, y que, no se ustedes, pero a mí me indigna que yo esté escatimando mi plata porque todo está muy caro simplemente porque-todo-es-importado?

3.- (y muy importante) ¿Alguien ha visto al Indepabis abogando por los usuarias y usuarios de los hospitales? Te puedo echar un cuentico… y, ojo, que luego no digan que uno no se queja, porque yo sí me quejo y de sobra.

Y la mayor de las ironías es que cuando llamas a esta institución hay una grabadora que dice: … Indecu (si, si, no han cambiado la grabadora) por una nueva cultura de servicio…

Nayari Rossi Romero

octubre 28, 2008

Cuestión de Cultura

Estamos convencidos de que la comprensión de la situación actual del país no puede ser posible sin reconocer que mucho tenemos que ver en ello, y que definitivamente no es de gratis lo que estamos viviendo. Nuestros problemas no están atados a la figura de un Presidente de la República, ni a algún personaje de la dirigencia opositora, ni a un escándalo de corrupción, ni a la caída de los precios del petróleo. De hecho, nuestros problemas tienen raíces más hondas y si eso no se comprende, entonces cualquier intento de "cambio" es inútil. Dicho de otro modo ¿para qué cambiar si ni siquiera sabemos qué o quiénes somos?

Si acudimos a la antropología, tal vez encontremos algunas respuestas. El profesor Samuel Hurtado, por ejemplo, sostiene que la nuestra es una "sociedad recolectora" y "matrisocial", es decir, acostumbrada a los beneficios inmediatos de la sobreprotección materna y, en consecuencia, a recoger lo que no se siembra, lo cual termina siendo tierra fértil para el populismo, la pobreza y el abandono.

En Venezuela, según Hurtado, casi nadie escapa del populismo –porque nadie escapa de la cultura-. Ricos o pobres, todos estamos a la expectativa de los recursos del Estado (sus políticas, sus aumentos, sus contrataciones), esperando siempre la cuota (o la migaja) que nos corresponde.

En el fondo de nuestra estructura está el culto al obsequio. No nos ganamos las cosas, nos las regalan y así son recibidas sin exigir mucho más. En el fondo de nuestra cultura está el hecho de conformarse con el bono de una misión. El pueblo cede su soberanía con tal de que sea obsequiado de vez en cuando. De modo que un "beneficio" (obsequio) oportuno será suficiente para apoyar a un funcionario generoso, y votar por él para obtener más obsequios. Sin comprender que dicho funcionario está cumpliendo con un deber que se le otorga en el momento en que es elegido, directa o indirectamente, y que su "generosidad" no es razón para brindarle admiración y apoyo incondicional.

El hecho de que un ciudadano vea las deficiencias de su entorno, sin inmutarse no tiene otra explicación que cultural. La indolencia es una constante porque Venezuela es la tierra donde pocas cosas duelen, debido a que pocas cosas cuestan. Eso permite que la gente se maraville, por ejemplo, con un módulo de Barrio Adentro que no funciona, y no gire su vista hacia las carencias del Clínico, del periférico de Catia, del de Coche o más aún, de las condiciones de un Hospital Vargas o del Llanito. Permite incluso que la gente no se de cuenta del abuso grosero y cínico que supone el despilfarro de recursos públicos en beneficio de una campaña desigual a favor de los candidatos apoyados por uno u otro detentor del poder. Permite que no sintamos vergüenza del circo en el que nos hemos convertido y al contrario, aplaudamos las payasadas de nuestros "líderes" y les creemos todo, incluso que nos digan que los apagones son un saboteo "golpista", cuando más temprano nos dijeron que había sido culpa del gobierno anterior... anterior a 1998, claro está. No hay vergüenza porque no hay dolor. Somos corruptos, desde muy adentro y desde muy temprano. No nos avergonzamos de eso porque nosotros también cruzamos por el medio de la calle, sobornamos policías, nos coleamos donde podamos, empujamos a la gente en el Metro y estudiamos para pasar los exámenes, porque diez es nota...

En Venezuela podemos calarnos –quizá algunos con un poco de indignación- que los jefes nos obliguen a marchar uniformados, sin preguntar nada antes. Podemos quedarnos callados cuando los más "comprometidos" nos pasan por encima y escalan peldaños con rapidez. En Venezuela podemos soportar que el presidente diga que no mataría a nadie "ni siquiera a un escuálido", o que humille a discreción a sus aliados incondicionales simplemente porque ya no le son útiles ni incondicionales. Esta cultura permite a esos ex-tontos útiles a asumir posturas críticas tardías, que sólo salen a flote cuando les duele la sonora y muy mediática patada por el trasero. Esta situación que nos convierte a todos también en "tontos útiles" para aquellos quienes, siendo menos tontos y menos útiles, "dirigen los destinos de la nación" o, mejor dicho, saquean –o reparten, da igual- los recursos de la misma ¡Es que ni siquiera nos inmutamos cuando nos dicen en televisión abierta que aquellos estados donde no gane el candidato de gobierno, no llegarán recursos!

En esta tierra de gracia, podemos soportar, apenas con una sutil repugnancia, la riña entre presuntos dirigentes de la oposición por obtener un espacio para saquear –quizás repartir- recursos. Todo por ganar. Lo que siga será siempre menos importante que ganar elecciones. Con la excusa de "salir de Chávez" podemos aplaudir discursos intolerantes, podemos emitir pre-juicios en foros de páginas de noticias y pretender ser respetados al irrepestar a los demás. Incluso dejamos que un dueño de un canal de televisión influya de manera abierta sobre la designación de un candidato o que nos cuelen a un muchachito con muy poco curriculum académico y/o político como candidato para gobernar la Alcaldía más importante de la capital.

Toleramos perfectamente –porque confundimos tolerancia con permisividad- que La Hojilla y Los Papeles de Mandinga sean los principales programas de la televisión del Estado. Los toleramos, porque incluso los vemos y disfrutamos morbosamente las grabaciones de las conversaciones de personajes públicos sin cuestionar, no solo éticamente sino también legalmente el material de estos programas. También confundimos compromiso con complicidad y nos hacemos cómplices de los caprichos de uno u otro líder. Somos capaces de adular, jurando que somos los más rebeldes del planeta. Hace rato olvidamos que ser revolucionario no significa vestirse de rojo sino hacerlo como se te venga en gana.

Nuestra forma de ser nos hace ir de un extremo a otro sin pasearnos por los puntos medios. Pero también hace que veamos muchas cosas buenas y obviemos las malas. Hace, incluso, que adoptemos tonos conciliadores que sacrifiquen la dignidad.

¿Culpables? No hay. Somos así, estructuralmente coyunturales, y ahí no caben responsabilidades éticas, ni cátedras de moral y buenas costumbres. Total, nada duele, nada importa ¿Nos importará el próximo 23 de noviembre?

agosto 03, 2008

Inhabilitaciones: entre estructuras y coyunturas

Hablar de las inhabilitaciones sin llover sobre mojado no es cosa fácil, pero procuraremos hacerlo. A simple vista pareciera una maniobra política para sacar del camino a algunos líderes de la oposición con posibilidades de triunfo en las venideras elecciones regionales, como son los casos particulares de Enrique Mendoza, Barreto Sira, David Uzcátegui, William Méndez y Leopoldo López. Desde aquí creemos que se trata de una situación confusa que está siendo aprovechada y dominada por el poder público, con todo el peso de la maquinaria que lo sostiene. Fueron 371 y recientemente se “depuró” para reducir a 271 la lista de inhabilitados del Contralor de la República, Clodosbaldo Russián, pero cada caso es diferente y por eso nos concentraremos, por los momentos, en uno de los más emblemáticos de la situación: Leopoldo López. Sin olvidar, no obstante, que algunos funcionarios inhabilitados son del oficialismo, como el caso de Maripili Hernández quien ejerció el cargo de Viceministra de Relaciones Exteriores y fue inhabilitada por tres años.

De acuerdo con la Ley contra la Corrupción existen varios tipos de sanciones para los funcionarios públicos que cometan o estén involucrados en hechos de corrupción, es decir, ilícitos que lesionen el patrimonio público. Estas sanciones pueden ir desde la suspensión de sueldo hasta la prisión. La inhabilitación es un tipo de sanción mediante la cual el funcionario queda incapacitado para ejercer cargos dentro de la administración pública. En el caso de Leopoldo López, la inhabilitación tiene, según el Contralor, dos razones.

Los hechos

El primer hecho en el caso de Leopoldo López -señalado en Gaceta Oficial número 38.455 (09 de junio de 2006)- no se relaciona con ninguna de sus gestiones como alcalde de Chacao, sino con un hecho anterior que data del año 1998.

En 1996 Leopoldo López comenzó a laborar en Pdvsa como Analista de Entorno Nacional en la Oficina del Economista Jefe, y en la misma compañía trabajaba Antonieta Mendoza, madre del actual alcalde, como Gerente de Asuntos Públicos. El caso irregular que señala el Contralor Russián es que en 1998, por intervención de la madre, Pdvsa dio un donativo de 60 millones de bolívares y otro de 25 millones para dos proyectos de la Asociación Civil Primero Justicia, de cuya directiva formaba parte López. La irregularidad, según gaceta, viene dada por dos aspectos: por un lado, parentesco directo de consanguinidad con la persona encargada de la asignación de recursos y, por otro, conflicto de intereses por cuanto el ciudadano como funcionario de Pdvsa, sacó provecho personal de la empresa estatal. El ilícito, a nuestro entender, no es la donación en sí misma sino la consanguinidad y la parcialidad.

Con respecto a esta irregularidad, López sólo ha dicho que sí trabajaba en Pdvsa, pero que su grupo (Primero Justicia) presentó un proyecto como cualquier otro grupo. Creemos que hay que decir que el beneficio lo recibió la persona jurídica y no la persona natural. Pero lo curioso es que no es sino en el año 2004 –justo cuando López termina su primera gestión en Chacao y comienza la segunda- cuando la Contraloría decide tomar cartas en el asunto, inhabilitándolo a él y a su madre en octubre de ese año. Los afectados introducen un recurso de nulidad un mes después y en 2006 es declarado “sin lugar”, ratificándose la sanción para ambos: inhabilitación por tres años para desempeñar cualquier cargo público.

El segundo hecho que se le imputa a López es la de unas modificaciones presupuestarias realizadas durante el ejercicio fiscal del 2002 de la Alcaldía de Chacao, cuestión que generó responsabilidades sobre el alcalde y cuatro concejales del Municipio, asignándoles una multa a cada uno de Bs. 8.140.000 en resolución dictada en noviembre de 2004 y reafirmada en marzo de 2005 por Contraloría. En agosto del mismo año, los funcionarios intentaron una acción de amparo y una medida de suspensión temporal del artículo 105 (previendo que Contraloría determinara inhabilitaciones) ante la Sala Político-Adminstrativa del TSJ, acciones que ésta consideró inadmisible e improcedente respectivamente (en sentencia del 08 de marzo de 2006, Exp nro 2005-5124). La improcedencia obedeció a que la situación ya era “irreparable”, puesto que los afectados habían actuado también ante la Contraloría solicitando la reconsideración del caso y la respuesta (en resolución de 09 de enero de 2006) no sólo fue “sin lugar” sino que conllevó el aditivo de la sanción de inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas, por cuatro años para los Concejales y por seis años para el Alcalde, en virtud de haber sido declarados responsables en lo administrativo. De modo que sobre Leopoldo López pesan dos sanciones de inhabilitaciones que, en total suman, nueve años a partir del cese de sus funciones como alcalde.

Conflicto jurídico, personalismo y partidismo

El artículo 105 de la Ley Orgánica de Contraloría General sostiene que corresponde al Contralor General, “de manera exclusiva y excluyente” acordar las sanciones según el ilícito cometido, e imponer inhabilitaciones de funciones públicas hasta por un máximo de 15 años. Este es, precisamente, el artículo que el magistrado Rondón Haaz busca precisar en su ponencia ante la Sala Constitucional del TSJ, órgano que tendrá la última palabra sobre el caso.

La cuestión termina de enredarse ahora, justo en lo que pudiera ser el meollo del asunto: Leopoldo López goza de cierto liderazgo carismático y es aspirante a la Alcaldía Metropolitana. El punto está en que en ese caso la Constitución establece en su artículo 65 que “no podrán optar a cargo alguno de elección popular quienes hayan sido condenados o condenadas por delitos cometidos durante el ejercicio de sus funciones y otros que afecten el patrimonio público, dentro del tiempo que fije la ley, a partir del cumplimiento de la condena y de acuerdo con la gravedad del delito”. De acuerdo con lo cual las inhabilitaciones no podrían aplicarse a los cargos de elección popular si no existe condena de parte de un tribunal, y allí entraría en juego, además, el derecho de la ciudadanía a la libre elección de sus representante. El revuelo mediático y popular de esta situación no se ha hecho esperar y es consecuencia, entre otras cosas, de una manera particular de ver y entender la política que hunde sus raíces en el culto a la personalidad que nos dibuja, y en el caso de Leopoldo -similar al de Chávez- el culto a la personalidad-celebridad (héroe). En dos platos, la causa y el agravante del problema podemos ubicarlos en el personalismo político. Para la oposición, López encarna la figura del héroe ante el antihéroe, y del otro lado, además de antihéroe, es una presa que hay que atacar para, naturalmente, debilitar a la oposición. Esas cosas ocurren cuando el liderazgo se diluye alrededor de una persona que lo concentra. Dicho así, está planteada, subrepticiamente, una lucha de titanes. La inhabilitación de Leopoldo López es un duro golpe para la oposición, pero tal vez el gobierno debe medir (tal vez lo está haciendo) hasta qué punto es un triunfo inversamente proporcional a ese golpe.

Ahora bien, no es secreto que muchas instituciones públicas, como Ministerios y Alcaldías, han usado y siguen usando recursos presupuestarios con fines partidistas. En ProMedio no podemos defender esa actitud ni aceptarla como algo natural. Tampoco sentenciamos a Leopoldo López porque creemos que es el Tribunal Supremo de Justicia que sin condicionamientos de ningún tipo la institución que debe decidir sobre este caso, mientras cada ciudadano saca sus propias conclusiones. En cuanto a la Alcaldía de Chacao, la organización Transparencia Venezuela (filial de Transparency International), en su estudio del Índice de Transparencia Municipal en 2006 la clasificó en el primer lugar del país, con 71,16 puntos, tomando en cuenta auditorías en torno a las variables: 1) procedimientos y normas del presupuesto municipal, 2) control y rendición de cuentas, 3) acceso a la información, y 4) participación ciudadana. Como bien lo expresa la organización, sus metodologías no miden la corrupción, sino los niveles de transparencia de la gestión.

Ciertamente, parece haber ciertas contradicciones y vacíos entre la Constitución y algunas Leyes que regulan la materia de contraloría. Sin embargo, hay que señalar que no es primera vez que estas contradicciones son expuestas ante el Tribunal Supremo de Justicia. De marzo a julio del año 2005, la Sala Constitucional expidió tres sentencias relativas al tema: 174 (08-03-05 ), 1056 (31-05-05 ) y 1581 (27-07-05 ). En estas decisiones, el máximo tribunal ratifica la legalidad del artículo 105 de la ley de contraloría, así como de las inhabilitaciones en cargos de elección popular, pero subraya la condición de que, en esos casos, la sanción surte efecto a partir de la culminación del periodo para el cual fue electo el imputado, es decir, la inhabilitación de funcionarios electos popularmente es una sanción con repercusiones en el futuro, y no instantáneas (a menos que haya una sanción penal)

Leopoldo López ha tenido su audiencia ante la Sala Constitucional del TSJ luego de muchos días de retraso procesal. Ha ejercido su derecho de palabra, solicitado celeridad y apego a la Constitución (invocando artículos 2, 7, 40, 42, 65). Visto con frialdad parece improbable que el TSJ obre distinto a sus sentencias de 2005. Sin embargo, dada la publicidad del caso, la notoriedad del interesado y el clima político, las sorpresas coyunturales no son descartables. En definitiva, nada es tan predecible en este juego (¿guerra?) político(a) y pre-electoral.

Para reflexionar

Llama la atención los tiempos transcurridos entre los hechos, las determinaciones, los recursos y las ratificaciones. Creemos que todos han obrado lentamente y, de ambas partes, siempre en consideración de lo electoral, elemento crucial en nuestra vida pública. Nosotros no metemos las manos en el fuego por nadie, pero creemos que este caso es una nueva muestra de que nuestra política obedece a coyunturas, circunstancias, situaciones y nombres. Actualmente la contraloría social denuncia permanentemente delitos contra el patrimonio público, ¿se tomarán en cuenta seriamente esas denuncias? De igual modo, altos funcionarios del gobierno han sido acusados, incluso desde las mimas filas del sector oficial, de actos de corrupción y nada pasa contra ellos. Entonces quizá convenga reflexionar sobre la moralidad del gobierno bolivariano, o mejor no.

En específico, nos preocupan dos cosas puntuales que hacen un terrible daño a las sociedades democráticas: el problema de la coyuntura electoral y el de la credibilidad de las instituciones. Por un lado, nos molesta que los logros políticos de los dos casquetes polares (negados a derretirse), sean simplemente la obtención de trincheras electorales desde las cuales se pueda seguir disparando al enemigo. Y por otro lado, nos alarma que las instituciones públicas sean puestas al servicio de de particularidades políticas y, más aún, que los poderes públicos asuman parcialidades que no deben, o que ello se presuma. De hecho, consideramos que una de las bases de la polarización es, precisamente, la utilización de la maquinaría estatal para fines partidistas, pues debilita y fractura el entramado ético de una sociedad, cuestión difícil de reconstruir. Para nosotros, el solo hecho de que una parte de la ciudadanía desconfíe de las instituciones es un problema gravísimo que el Estado tiene que atender.

¿Jurisprudencia?

Finalmente, cabe destacar que las inhabilitaciones, tan de moda hoy en día, también fueron tema polémico en el pasado reciente, nada menos que con el actual presidente de la República, quien esgrimiendo el mismo articulo 65 de la Carta Magna, consiguió hacer uso de su derecho, y del de los electores, para participar en los comicios de 1998, cuando se acreditó la primera victoria electoral. Claro que la analogía no es completa porque aquel no fue un caso de corrupción. Entonces, ¿habría que preguntarle al gobierno qué distancia delictual media entre la corrupción y golpismo? En efecto, para el momento se evaluaba la posibilidad de inhabilitar al candidato Hugo Chávez por su actuación en el fallido golpe de Estado de 1992, y la entonces Corte Suprema de Justicia declaró que Chávez no podía ser inhabilitado, precisamente por la ausencia de una condena firme. ¿Será considerado esto como jurisprudencia para el caso de López? El TSJ nos contestará en las próximas horas...

julio 23, 2008

Mafalda y las elecciones de noviembre

Como nos ha ido tremendamente bien en este primer año, hemos tenido la oportunidad de contratar nuevo personal. Es así como dimos con la siempre amiga y muy crítica Mafalda, a quien enseguida reclutamos como reportera y le pautamos como primer trabajo unas pequeñas encuestas, entre sus amistades, acerca de la opinión de los mismos ante las venideras elecciones regionales de noviembre.

Esto fue lo que nos mandó (haz clic):