Esto fue lo que nos mandó (haz clic):
El conteo comenzó y los nervios arroparon el salón de clases. Podíamos ver en un extremo al profesor y candidato Miguel Ángel Latouche con un movimiento rítmico en su pierna izquierda que hacía coreografía con el ‘tic’ característico de su ojo derecho, elevado proporcionalmente a lo tenso de la situación. Del otro extremo, el candidato Alejandro Terenzani con los brazos cruzados, como queriendo atrapar los nervios, no quitaba la vista del pizarrón donde las pequeñas barras de a cinco votos iban destapando la incógnita sobre quién sería el ganador. Otros profesores como Andrea Hoare, prefirieron camuflarse entre las sillas para no ser vista, y Zéus, no paraba de comerse las uñas.
Hace 365 días se concretó lo que había sido ya un trabajo de meses, de semanas. Una idea que nació en correos electrónicos que mostraban inquietudes diversas sobre la política nacional y que hoy afortunadamente nos hace soplar doce meses de esfuerzo por mediar con los extremos.
Ese temor se fue confirmando en diversas ocasiones y se ha visto traducido en situaciones como la candidatura de Stalin González a la Alcaldía de Libertador, la traducción literaria que se han hecho las audiencias de que “Movimiento Estudiantil = 100% Estudiantes”, los triunfos mediáticos de Ricardo Sánchez y de Cecilia García Arocha..“Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.
Simón Bolívar, 10 de diciembre de 1830.
Sin embargo, consideramos que, en líneas generales, la realidad política venezolana dista mucho de esa concepción utópica y, por el contrario, vemos en el estallido de candidaturas la prueba arrolladora de una dirigencia fracturada y “partida” en liderazgos que, lejos de reflejar una vocación pluralista, se parecen más a una carrera de sacos; como si tratara de la autenticación de un oximoron del tipo “partidos antidemocráticos”.
La candidatura de Manuel Rosales es otro hecho peculiar. Imaginen por un momento que ustedes trabajan en un Instituto cualquiera, digamos un museo, con el cargo de Director General, a la cabeza del organigrama, y de repente al terminar su período ustedes deciden que van a optar por ser el recepcionista del museo ¿Suena raro verdad? En una empresa del sector privado esto es considerado una ofensa, incluso en el ámbito legal tiene un nombre: Despido indirecto.
La candidatura del Municipio Sucre también ha dado de qué hablar. El candidato de UNT William Ojeda, se pelea la titularidad opositora con el candidato de Primero Justicia, Carlos Ocaríz. En ProMedio reconocimos en un post anterior, la superioridad en cuanto a trabajo comunitario y popularidad que Ocaríz tiene sobre Ojeda.
El PSUV se curó en salud y convocó “elecciones primarias”, mecanismo al que, por cierto, se ha opuesto UNT. Sin embargo, las reglas de estas elecciones condicionaban la proclamación como candidato al ganador, si y solo si, éste ganaba con más de la mitad más un voto y estaba quince puntos por encima de su inmediato contendor. De lo contrario, “El dedo mágico” oficial del partido designaba entonces al ganador de entre los “tres primeros lugares”.
A fin de cuentas, todos persiguen el mismo objetivo: Tomar las riendas del poder. A Manuel Rosales no le conviene desinflarse como el estandarte de la oposición y único posible contendor para las elecciones del 2013, por eso prefiere “auto-despedirse injustificadamente”, pero manejando un poder local más o menos importante. A UNT le haría muy bien inyectarse del dinero del presupuesto de Chacao. Las propagandas de partido disfrazadas de “logros de gobierno” son efectivas.
Existe una diferencia -sutil para algunos, grande para otros- entre usar el anonimato para protegerse de agresiones y usarlo para descalificar y agredir.
Siempre que podemos les sugerimos a ustedes, nuestros lectores, que firmen con algún pseudónimo, práctica común en las herramientas comunicativas de la red, y que nos facilitaría al menos identificarlos como individuos, y no confundirnos con quiénes son nuestros interlocutores. Imaginen, por ejemplo, cuántas veces una misma persona puede opinar lo mismo haciéndose pasar por otra. De modo que el empeño en seguir utilizando el anonimato nos lleva a pensar que las intenciones de estos personajes no son otras que molestar.
En nuestro post pasado, hicimos algunas consideraciones puntuales sobre la hoja de vida y la trayectoria de estos profesores. También recogimos algunos “chismes de pasillo”, sobre los cuales algunos de ustedes han tenido la amabilidad de pronunciarse, para corregir, aclarar o respaldar. Gracias a todos los colaboradores.
Sin ánimos de fomentar rumores en torno a los candidatos, vale advertir la ausencia de Jorge Pabón en uno de los debates más importantes de los que se llevaron a cabo, lo que impidió un cara a cara entre los que hoy son opciones de la segunda vuelta. Nos preocupa porque consideramos que esas han sido oportunidades únicas para confrontar dos propuestas que discursivamente parecen muy similares. Cabe destacar que, por otra parte, la propaganda del decano Pabón tiene que ver con la defensa de la autonomía a través de las leyes, y desde aquí nos preguntamos si realmente es a través de la ley que se defiende la autonomía, como si el valor de la autonomía fuera reductible al de un artículo o un decreto. Nosotros, en ese sentido, no creemos mucho en la deificación de las leyes y asimismo que la autonomía se defiende ejerciéndola, fundamentalmente mediante de la libertad académica, de la producción y divulgación de conocimiento útil para el desarrollo social. Y sobre todo ejerciendo la vigilancia de su cumplimiento y evitando su uso para justificar atrocidades, es nuestro deber y derecho como miembros de la comunidad universitaria.
Por otra parte, llama la atención la publicidad que hace alusión al clamor público de una rectora mujer. Nosotros apoyamos las luchas reivindicativas de la mujer en la sociedad, pero no creemos que ese argumento sea suficiente para entregarle el voto. Nuestro llamado es a revisar sus trayectorias y propuestas, independientemente del sexo, lo cual percibimos como una postura verdaderamente igualitaria y no basada en la discriminación positiva. Si no creemos en la magia de las leyes, tampoco en la de los géneros. Nuestro llamado es a que la población vaya más allá de las consignas electorales y revise, seriamente, propuestas y trayectorias.
