agosto 03, 2008

Inhabilitaciones: entre estructuras y coyunturas

Hablar de las inhabilitaciones sin llover sobre mojado no es cosa fácil, pero procuraremos hacerlo. A simple vista pareciera una maniobra política para sacar del camino a algunos líderes de la oposición con posibilidades de triunfo en las venideras elecciones regionales, como son los casos particulares de Enrique Mendoza, Barreto Sira, David Uzcátegui, William Méndez y Leopoldo López. Desde aquí creemos que se trata de una situación confusa que está siendo aprovechada y dominada por el poder público, con todo el peso de la maquinaria que lo sostiene. Fueron 371 y recientemente se “depuró” para reducir a 271 la lista de inhabilitados del Contralor de la República, Clodosbaldo Russián, pero cada caso es diferente y por eso nos concentraremos, por los momentos, en uno de los más emblemáticos de la situación: Leopoldo López. Sin olvidar, no obstante, que algunos funcionarios inhabilitados son del oficialismo, como el caso de Maripili Hernández quien ejerció el cargo de Viceministra de Relaciones Exteriores y fue inhabilitada por tres años.

De acuerdo con la Ley contra la Corrupción existen varios tipos de sanciones para los funcionarios públicos que cometan o estén involucrados en hechos de corrupción, es decir, ilícitos que lesionen el patrimonio público. Estas sanciones pueden ir desde la suspensión de sueldo hasta la prisión. La inhabilitación es un tipo de sanción mediante la cual el funcionario queda incapacitado para ejercer cargos dentro de la administración pública. En el caso de Leopoldo López, la inhabilitación tiene, según el Contralor, dos razones.

Los hechos

El primer hecho en el caso de Leopoldo López -señalado en Gaceta Oficial número 38.455 (09 de junio de 2006)- no se relaciona con ninguna de sus gestiones como alcalde de Chacao, sino con un hecho anterior que data del año 1998.

En 1996 Leopoldo López comenzó a laborar en Pdvsa como Analista de Entorno Nacional en la Oficina del Economista Jefe, y en la misma compañía trabajaba Antonieta Mendoza, madre del actual alcalde, como Gerente de Asuntos Públicos. El caso irregular que señala el Contralor Russián es que en 1998, por intervención de la madre, Pdvsa dio un donativo de 60 millones de bolívares y otro de 25 millones para dos proyectos de la Asociación Civil Primero Justicia, de cuya directiva formaba parte López. La irregularidad, según gaceta, viene dada por dos aspectos: por un lado, parentesco directo de consanguinidad con la persona encargada de la asignación de recursos y, por otro, conflicto de intereses por cuanto el ciudadano como funcionario de Pdvsa, sacó provecho personal de la empresa estatal. El ilícito, a nuestro entender, no es la donación en sí misma sino la consanguinidad y la parcialidad.

Con respecto a esta irregularidad, López sólo ha dicho que sí trabajaba en Pdvsa, pero que su grupo (Primero Justicia) presentó un proyecto como cualquier otro grupo. Creemos que hay que decir que el beneficio lo recibió la persona jurídica y no la persona natural. Pero lo curioso es que no es sino en el año 2004 –justo cuando López termina su primera gestión en Chacao y comienza la segunda- cuando la Contraloría decide tomar cartas en el asunto, inhabilitándolo a él y a su madre en octubre de ese año. Los afectados introducen un recurso de nulidad un mes después y en 2006 es declarado “sin lugar”, ratificándose la sanción para ambos: inhabilitación por tres años para desempeñar cualquier cargo público.

El segundo hecho que se le imputa a López es la de unas modificaciones presupuestarias realizadas durante el ejercicio fiscal del 2002 de la Alcaldía de Chacao, cuestión que generó responsabilidades sobre el alcalde y cuatro concejales del Municipio, asignándoles una multa a cada uno de Bs. 8.140.000 en resolución dictada en noviembre de 2004 y reafirmada en marzo de 2005 por Contraloría. En agosto del mismo año, los funcionarios intentaron una acción de amparo y una medida de suspensión temporal del artículo 105 (previendo que Contraloría determinara inhabilitaciones) ante la Sala Político-Adminstrativa del TSJ, acciones que ésta consideró inadmisible e improcedente respectivamente (en sentencia del 08 de marzo de 2006, Exp nro 2005-5124). La improcedencia obedeció a que la situación ya era “irreparable”, puesto que los afectados habían actuado también ante la Contraloría solicitando la reconsideración del caso y la respuesta (en resolución de 09 de enero de 2006) no sólo fue “sin lugar” sino que conllevó el aditivo de la sanción de inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas, por cuatro años para los Concejales y por seis años para el Alcalde, en virtud de haber sido declarados responsables en lo administrativo. De modo que sobre Leopoldo López pesan dos sanciones de inhabilitaciones que, en total suman, nueve años a partir del cese de sus funciones como alcalde.

Conflicto jurídico, personalismo y partidismo

El artículo 105 de la Ley Orgánica de Contraloría General sostiene que corresponde al Contralor General, “de manera exclusiva y excluyente” acordar las sanciones según el ilícito cometido, e imponer inhabilitaciones de funciones públicas hasta por un máximo de 15 años. Este es, precisamente, el artículo que el magistrado Rondón Haaz busca precisar en su ponencia ante la Sala Constitucional del TSJ, órgano que tendrá la última palabra sobre el caso.

La cuestión termina de enredarse ahora, justo en lo que pudiera ser el meollo del asunto: Leopoldo López goza de cierto liderazgo carismático y es aspirante a la Alcaldía Metropolitana. El punto está en que en ese caso la Constitución establece en su artículo 65 que “no podrán optar a cargo alguno de elección popular quienes hayan sido condenados o condenadas por delitos cometidos durante el ejercicio de sus funciones y otros que afecten el patrimonio público, dentro del tiempo que fije la ley, a partir del cumplimiento de la condena y de acuerdo con la gravedad del delito”. De acuerdo con lo cual las inhabilitaciones no podrían aplicarse a los cargos de elección popular si no existe condena de parte de un tribunal, y allí entraría en juego, además, el derecho de la ciudadanía a la libre elección de sus representante. El revuelo mediático y popular de esta situación no se ha hecho esperar y es consecuencia, entre otras cosas, de una manera particular de ver y entender la política que hunde sus raíces en el culto a la personalidad que nos dibuja, y en el caso de Leopoldo -similar al de Chávez- el culto a la personalidad-celebridad (héroe). En dos platos, la causa y el agravante del problema podemos ubicarlos en el personalismo político. Para la oposición, López encarna la figura del héroe ante el antihéroe, y del otro lado, además de antihéroe, es una presa que hay que atacar para, naturalmente, debilitar a la oposición. Esas cosas ocurren cuando el liderazgo se diluye alrededor de una persona que lo concentra. Dicho así, está planteada, subrepticiamente, una lucha de titanes. La inhabilitación de Leopoldo López es un duro golpe para la oposición, pero tal vez el gobierno debe medir (tal vez lo está haciendo) hasta qué punto es un triunfo inversamente proporcional a ese golpe.

Ahora bien, no es secreto que muchas instituciones públicas, como Ministerios y Alcaldías, han usado y siguen usando recursos presupuestarios con fines partidistas. En ProMedio no podemos defender esa actitud ni aceptarla como algo natural. Tampoco sentenciamos a Leopoldo López porque creemos que es el Tribunal Supremo de Justicia que sin condicionamientos de ningún tipo la institución que debe decidir sobre este caso, mientras cada ciudadano saca sus propias conclusiones. En cuanto a la Alcaldía de Chacao, la organización Transparencia Venezuela (filial de Transparency International), en su estudio del Índice de Transparencia Municipal en 2006 la clasificó en el primer lugar del país, con 71,16 puntos, tomando en cuenta auditorías en torno a las variables: 1) procedimientos y normas del presupuesto municipal, 2) control y rendición de cuentas, 3) acceso a la información, y 4) participación ciudadana. Como bien lo expresa la organización, sus metodologías no miden la corrupción, sino los niveles de transparencia de la gestión.

Ciertamente, parece haber ciertas contradicciones y vacíos entre la Constitución y algunas Leyes que regulan la materia de contraloría. Sin embargo, hay que señalar que no es primera vez que estas contradicciones son expuestas ante el Tribunal Supremo de Justicia. De marzo a julio del año 2005, la Sala Constitucional expidió tres sentencias relativas al tema: 174 (08-03-05 ), 1056 (31-05-05 ) y 1581 (27-07-05 ). En estas decisiones, el máximo tribunal ratifica la legalidad del artículo 105 de la ley de contraloría, así como de las inhabilitaciones en cargos de elección popular, pero subraya la condición de que, en esos casos, la sanción surte efecto a partir de la culminación del periodo para el cual fue electo el imputado, es decir, la inhabilitación de funcionarios electos popularmente es una sanción con repercusiones en el futuro, y no instantáneas (a menos que haya una sanción penal)

Leopoldo López ha tenido su audiencia ante la Sala Constitucional del TSJ luego de muchos días de retraso procesal. Ha ejercido su derecho de palabra, solicitado celeridad y apego a la Constitución (invocando artículos 2, 7, 40, 42, 65). Visto con frialdad parece improbable que el TSJ obre distinto a sus sentencias de 2005. Sin embargo, dada la publicidad del caso, la notoriedad del interesado y el clima político, las sorpresas coyunturales no son descartables. En definitiva, nada es tan predecible en este juego (¿guerra?) político(a) y pre-electoral.

Para reflexionar

Llama la atención los tiempos transcurridos entre los hechos, las determinaciones, los recursos y las ratificaciones. Creemos que todos han obrado lentamente y, de ambas partes, siempre en consideración de lo electoral, elemento crucial en nuestra vida pública. Nosotros no metemos las manos en el fuego por nadie, pero creemos que este caso es una nueva muestra de que nuestra política obedece a coyunturas, circunstancias, situaciones y nombres. Actualmente la contraloría social denuncia permanentemente delitos contra el patrimonio público, ¿se tomarán en cuenta seriamente esas denuncias? De igual modo, altos funcionarios del gobierno han sido acusados, incluso desde las mimas filas del sector oficial, de actos de corrupción y nada pasa contra ellos. Entonces quizá convenga reflexionar sobre la moralidad del gobierno bolivariano, o mejor no.

En específico, nos preocupan dos cosas puntuales que hacen un terrible daño a las sociedades democráticas: el problema de la coyuntura electoral y el de la credibilidad de las instituciones. Por un lado, nos molesta que los logros políticos de los dos casquetes polares (negados a derretirse), sean simplemente la obtención de trincheras electorales desde las cuales se pueda seguir disparando al enemigo. Y por otro lado, nos alarma que las instituciones públicas sean puestas al servicio de de particularidades políticas y, más aún, que los poderes públicos asuman parcialidades que no deben, o que ello se presuma. De hecho, consideramos que una de las bases de la polarización es, precisamente, la utilización de la maquinaría estatal para fines partidistas, pues debilita y fractura el entramado ético de una sociedad, cuestión difícil de reconstruir. Para nosotros, el solo hecho de que una parte de la ciudadanía desconfíe de las instituciones es un problema gravísimo que el Estado tiene que atender.

¿Jurisprudencia?

Finalmente, cabe destacar que las inhabilitaciones, tan de moda hoy en día, también fueron tema polémico en el pasado reciente, nada menos que con el actual presidente de la República, quien esgrimiendo el mismo articulo 65 de la Carta Magna, consiguió hacer uso de su derecho, y del de los electores, para participar en los comicios de 1998, cuando se acreditó la primera victoria electoral. Claro que la analogía no es completa porque aquel no fue un caso de corrupción. Entonces, ¿habría que preguntarle al gobierno qué distancia delictual media entre la corrupción y golpismo? En efecto, para el momento se evaluaba la posibilidad de inhabilitar al candidato Hugo Chávez por su actuación en el fallido golpe de Estado de 1992, y la entonces Corte Suprema de Justicia declaró que Chávez no podía ser inhabilitado, precisamente por la ausencia de una condena firme. ¿Será considerado esto como jurisprudencia para el caso de López? El TSJ nos contestará en las próximas horas...

julio 23, 2008

Mafalda y las elecciones de noviembre

Como nos ha ido tremendamente bien en este primer año, hemos tenido la oportunidad de contratar nuevo personal. Es así como dimos con la siempre amiga y muy crítica Mafalda, a quien enseguida reclutamos como reportera y le pautamos como primer trabajo unas pequeñas encuestas, entre sus amistades, acerca de la opinión de los mismos ante las venideras elecciones regionales de noviembre.

Esto fue lo que nos mandó (haz clic):

julio 10, 2008

Habemus Director…

Por Yimmi Castillo

A las 7:05 p.m. se cerraron las mesas de votación, y una vez selladas las cajas, los presentes subimos al aula C5 de la Escuela de Comunicación Social de la UCV.
El salón estaba abarrotado de gente, caras conocidas y desconocidas, “los tesistas vinieron a votar”, le solté en son de chiste a uno de los compañeros que tenía cerca. La Comisión electoral entró al salón, la profesora Mariela Torrealba explicó el procedimiento: “Contaremos las firmas, luego las boletas para verificar que coincidan y luego contaremos los votos”. La comisión señaló que comenzaría el proceso con los votos profesorales.
Como testigo por la Comisión electoral estaba nuestro compañero Ricardo Andrade dejando en alto el nombre de ProMedio, todo un honor, como se dice. Por parte de los candidatos, el profesor Antonio Nuñez atestiguó para Latouche y el profesor Orlando Luna hizo lo propio por Terenzani.
El conteo comenzó y los nervios arroparon el salón de clases. Podíamos ver en un extremo al profesor y candidato Miguel Ángel Latouche con un movimiento rítmico en su pierna izquierda que hacía coreografía con el ‘tic’ característico de su ojo derecho, elevado proporcionalmente a lo tenso de la situación. Del otro extremo, el candidato Alejandro Terenzani con los brazos cruzados, como queriendo atrapar los nervios, no quitaba la vista del pizarrón donde las pequeñas barras de a cinco votos iban destapando la incógnita sobre quién sería el ganador. Otros profesores como Andrea Hoare, prefirieron camuflarse entre las sillas para no ser vista, y Zéus, no paraba de comerse las uñas.
La primera parte del misterio fue develada. Latouche se alzó con la mayoría de votos profesorales por diez votos de diferencia: 35 sobre 25 del profesor Terenzani.
Luego comenzó la segunda parte del proceso. Los votos estudiantiles sumaban 381 en total, por lo que se vislumbraba un aumento en la tensión del ambiente.
Los miembros de 100% Comunicación no podían ocultar su cara de preocupación cuando al principio del conteo, Latouche doblaba en votos a su contendor. Luego la preocupación migró a los miembros de Gestión, cuando la tendencia comenzó a voltearse para favorecer a Terenzani. El conteo final sumó 180 votos para el profesor Latouche y 197 para el profesor Terenzani. Germán Novelli, de 100% dio un pequeño salto de alegría.
Finalmente se calculó el valor del voto estudiantil para este proceso, el cual quedó en una relación 18-1. Esto convirtió los votos estudiantiles en 8,5 votos reales para Miguel Ángel Latouche y 9,3 para Alejandro Terenzani.
De esta forma, Latouche se alza como nuevo Director de la ECS, con 43,5 votos totales sobre 34,3 que obtuvo finalmente el profesor Terenzani. Tan solo hubo 2 votos nulos y 2 en blanco, lo que coloca al electorado de nuestra escuela como uno de los más maduros de la UCV.
Felicitamos al profesor Latouche y quedamos en espera del nombramiento oficial por parte del Decano Piero Lo Mónaco. Esperemos que los candidatos Terenzani y Latouche puedan dejar de lado las pocas diferencias que mantuvieron durante la contienda y trabajen juntos por sacar adelante nuestra ECS, que ha estado de muy bajo perfil en comparación con las exigencias que el país le ha reclamado en los últimos años. Nunca antes la ECS había tenido tan buenas opciones, esperemos que la ganadora sea capaz de dirigir a favor de toda la comunidad estudiantil y profesoral y no solo los de su grupo “político”. Recuerden que antes de candidatos, son profesores.
En ProMedio por lo pronto, les regalamos las primeras declaraciones de los candidatos luego de conocer los resultados, así como una galería de fotos disponible en nuestra página en Facebook.

Declaraciones del Director electo, Miguel A. Latouche:



Declaraciones del Ex-candidato, Alejandro Terenzani:

julio 02, 2008

Nosotros, que sí cumplimos un año...

Hace 365 días se concretó lo que había sido ya un trabajo de meses, de semanas. Una idea que nació en correos electrónicos que mostraban inquietudes diversas sobre la política nacional y que hoy afortunadamente nos hace soplar doce meses de esfuerzo por mediar con los extremos.

Inmersos en una época de diatribas, de divisiones y de discusiones sin sentido, donde unos a otros vociferan distintas consignas y “gritos de guerra”, un grupo de estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la UCV se dispuso a opinar acerca de los diversos temas que concentran la atención de la opinión pública, utilizando como medio la lista de correos de sus compañeros de clases. En ese proceso, se evidenció como el paso por la Universidad, mezclado con una formación ética y moral de base familiar, les permitía escapar de esos extremos que en nada ayudan a solucionar los problemas que penosamente han resquebrajado al país en dos.

La necesidad de hacer algo más allá, de poner un granito de arena en la situación, de hacerles entender a rojos y azules que la bandera venezolana es tricolor y que la misma daba cabida a todos, nos impulsó a salir del anonimato. Fue entonces cuando surgió la idea de un blog. Hasta algunos profesores universitarios de diversas tendencias vieron con buenos ojos la idea.

Se definió que el primer texto debía ser un compendio de ideas que definieran de manera detallada los principios que rigen nuestra forma de pensar, nuestros ideales, nuestra manera de ver la política y las ganas de tender puentes entre los extremos políticos, sin dejar de tener una visión crítica de la situación. Fue entonces cuando nació nuestro Manifiesto, el primer texto que se publicó en este blog, justamente hace 365 días.

Con el queríamos ante todo reivindicar la idea de que el diálogo con el adversario no es símbolo de debilidad, que reconocer al otro como interlocutor válido no nos priva de defender principios y posturas que consideramos importantes. Sobre todo, pretendíamos ayudar a comprender que la caída del otro no es necesariamente una victoria nuestra, y que los grandes problemas nacionales nos derrotaran a todos si no plantamos una postura común fruto del diálogo nacional. Paralelamente comenzaba a gestarse en los medios la figura del "Movimiento Estudiantil"

¿Cuál Movimiento Estudiantil?

Cuando nació ProMedio las marchas estudiantiles se habían apoderado del país, y aunque vimos con buenos ojos el despertar político de los estudiantes, siempre nos pareció peligrosa la cobertura que los mass media hacían del fenómeno. Sabemos que en un contexto como el que vivimos en Venezuela, los medios no solo se limitan a trasmitir información, sino que la modifican, la moldean y la construyen según sus intereses.

Ese temor se fue confirmando en diversas ocasiones y se ha visto traducido en situaciones como la candidatura de Stalin González a la Alcaldía de Libertador, la traducción literaria que se han hecho las audiencias de que “Movimiento Estudiantil = 100% Estudiantes”, los triunfos mediáticos de Ricardo Sánchez y de Cecilia García Arocha..

En ProMedio hemos visto con preocupación como se quiere encuadrar un concepto tan amplio como el de “Movimiento Estudiantil” a un despertar político que se dio en un momento determinado y bajo circunstancias específicas, legítimas, pero específicas. Decir que el “Movimiento Estudiantil” tiene un año, es reafirmar que el mismo se limita a un solo movimiento político como lo es 100 % Estudiantes, limitarlo a las celebridades nacidas desde las cámaras de Globovisión.

Peor aún, es negar las históricas luchas de los estudiantes de la Generación del 28, de los hechos del 57, de las luchas guerrilleras de los años 60, de los encapuchados de los años 90 y un largo etcétera de acciones y hechos donde los estudiantes hemos sido protagonistas. ¿O es que lo tomistas del M28, y los nudistas pintados de azul de Plaza Venezuela no eran Movimiento Estudiantil?

Aceptar como cierto que el “Movimiento Estudiantil” ha cumplido un año, es apoyar la idea histórica de los dueños de los medios de comunicación, del concepto del “4º poder”, no aquel que se encarga de la vigilancia y denuncia de lo público, sino aquel que se jacta de crear y tumbar presidentes a su antojo. Es a fin de cuentas, aceptar que se utilice a los estudiantes como instrumentos políticos para fines egoístas. Siempre hemos estado convencidos de que el Movimiento Estudiantil (sin comillas) no es el que sale en Televisión con las manos pintadas de blanco, sino el que se ensucia las manos trabajando en los barrios, llevando conocimiento a nuestra población, que tanto necesita de aclaratorias y guiaturas.

ProMedio sopla su primera vela, orgullosos de pertenecer al Movimiento Estudiantil, no el del primer año que mediaticamente se nos quiere imponer, sino el que tiene décadas de historias que contar.

junio 18, 2008

El Re-Partido político de noviembre

“Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.
Simón Bolívar, 10 de diciembre de 1830.

No es casual que Bolívar, héroe y pensador sacralizado de nuestra historia, haya manifestado su preocupación, siete días antes de morir, acerca de la desunión sociopolítica de la vasta nación que él llamaba “Colombia”. Esto obedece a un clamor histórico de lucha unificada en aras de la preservación del status quo.

No es demasiado fácil comprender esa frase en este contexto contemporáneo que privilegia entre los rasgos de una sociedad democrática la existencia y proliferación de partidos políticos diversos, plurales por encima de toda pretensión homogeneizadora más parecida al pensamiento único que a la libre discusión y confrontación dialógica de las propuestas. Claro está que, con todo, el Libertador no era precisamente un demócrata. Sin embargo, no quisiéramos adentrarnos en las profundidades de nuestro turbulento siglo XIX sino concentrar la mirada en nuestro siglo XXI (turbulento, aunque en otros sentidos), a la luz de aquella frase lapidaria.

Tampoco es casual el origen etimológico de las palabras “partidos”, “partición”, “particulares”. Bolívar se refiere a partidos no en el sentido organizacional que manejamos contemporáneamente, sino en cuanto a intereses “particulares” que van en contracorriente de los intereses comunes o, al menos, colectivos. Nosotros creemos que mucho de eso aún pervive en la filosofía de muchos de nuestros partidos políticos, que piensan en problemas públicos como un pretexto para cobrar notoriedad y, posiblemente, cobrar otras cosas más.

Nosotros, hay que aclararlo, creemos en la existencia de organizaciones que aglutinen ciudadanos que, desde diferentes perspectivas ideológicas y culturales, decidan orientar la búsqueda de soluciones y reivindicaciones sociales, y dirigir la construcción de nuestros procesos políticos. Creemos que la democracia se construye desde la pluralidad y, en ese sentido, los partidos están llamados, deontológicamente, a servir de plataformas garantes de la diversidad y el auge de nuestras democracias modernas.

Sin embargo, consideramos que, en líneas generales, la realidad política venezolana dista mucho de esa concepción utópica y, por el contrario, vemos en el estallido de candidaturas la prueba arrolladora de una dirigencia fracturada y “partida” en liderazgos que, lejos de reflejar una vocación pluralista, se parecen más a una carrera de sacos; como si tratara de la autenticación de un oximoron del tipo “partidos antidemocráticos”.

Nos parece que la “unidad” –frente a la pluralidad- no es un concepto democrático en sí mismo. Recientemente hemos asistido a través de los medios a una de las batallas más risibles que se hayan visto jamás desde que aquella vez que, en su desespero por mantenerse en el poder, los partidos tradicionales dieron la espalda a sus candidatos oficiales para volcarse sobre “la única opción posible” para derrotar al candidato fuerte en las encuestas. Claro que estamos hablando del año 1998 y del primer triunfo electoral de nuestro actual Presidente.

Hace ya un año atrás, cuando las marchas estudiantiles pasaron a ocupar centimetraje en la prensa y el tiempo en televisión, nos llegó una información para entonces increíble: “La orden es que Stalin se ponga al frente de todas las marchas que vayan al oeste de Caracas”.
¿Cuál era la lógica de ese “mandato”?. La respuesta es muy simple: “Él va a ser el candidato a la Alcaldía de Libertador por Un Nuevo Tiempo”.

Aquella afirmación fue recibida con incredulidad, a pesar de haber venido de una fuente bastante seria. Y luego, habiéndose hecho oficial la designación de Stalin González como el “candidato de la unidad” por parte de UNT, reivindicamos no sólo la honestidad de nuestro informante, sino el convencimiento de que la maña y la manipulación, en la polis criolla, es una constante en las interacciones entre los partidos políticos y los ciudadanos.

Reconocemos el derecho de todo estudiante a militar libremente en el partido político de su preferencia. Pero, ¿no se supone que el movimiento estudiantil no era “partidista”? ¿Entonces qué hacía UNT organizando el posicionamiento de los estudiantes en las marchas, como fruto de un cálculo político particular en el mediano plazo? ¿Nos invitaron a marchar por la democracia, pero con el interés subrepticio de posicionar a Stalin González?

No en vano el advenimiento de nuestro actual Presidente se dio en un clima de descrédito y eclosión generalizada de los partidos políticos como instituciones intermediadoras, con todas las implicaciones negativas que esto tiene sobre el estado de salud y fortaleza de la democracia.
Desde entonces, las candidaturas de UNT han dado mucho de qué hablar. Siempre con el apoyo de los medios de oposición, e incluso con la intervención divina de un micro “Usted lo Vio” de Globovisión, atacando al contendor más directo de Liliana Hernández en Chacao: Emilio Graterón, inicialmente aupado por Leopoldo López. Hecho curioso puesto que este era un espacio hasta entonces dedicado exclusivamente a personajes afines al Presidente Chávez.

La candidatura de Manuel Rosales es otro hecho peculiar. Imaginen por un momento que ustedes trabajan en un Instituto cualquiera, digamos un museo, con el cargo de Director General, a la cabeza del organigrama, y de repente al terminar su período ustedes deciden que van a optar por ser el recepcionista del museo ¿Suena raro verdad? En una empresa del sector privado esto es considerado una ofensa, incluso en el ámbito legal tiene un nombre: Despido indirecto.

La candidatura del Municipio Sucre también ha dado de qué hablar. El candidato de UNT William Ojeda, se pelea la titularidad opositora con el candidato de Primero Justicia, Carlos Ocaríz. En ProMedio reconocimos en un post anterior, la superioridad en cuanto a trabajo comunitario y popularidad que Ocaríz tiene sobre Ojeda.

En ese sentido nos gustaría recordar las razones por las cuales Ojeda rompió con el sector afín al Presidente Chávez de manera temprana, al negársele la posibilidad de ser el candidato a la Alcaldía de Sucre por el MVR. Entonces la opción de José Vicente Rangel Ávalos se benefició del visto bueno presidencial, y Ojeda fundó Un Solo Pueblo, con el que no logró ganar la Alcaldía.
En general, las candidaturas de UNT tienen una contraparte con PJ, haciéndose evidente el enfrentamiento político entre estas dos fuerzas opositoras por ser las abanderadas en el protagonismo de ese 40% tradicional que han mantenido desde hace 10 años. Enfrentamiento que se profundizó en las elecciones presidenciales, y que tuvo un repunte en la crisis interna de PJ, que terminó con varios de sus principales dirigentes en las filas de UNT.

Los partidos políticos se olvidan de que el pueblo venezolano está madurando. Obvian el hecho de que la “masa” cada vez es menos maleable. Hoy en día, y según recientes estudios de Datanálisis, la categoría de los “mal llamados Ni-Ni” es, por vez primera, la mayor fuerza electoral del país. Un dato que irá cambiando a medida que avance la campaña electoral, pero que debería tender a la propuesta más sincera, no a la más mediática.

El PSUV se curó en salud y convocó “elecciones primarias”, mecanismo al que, por cierto, se ha opuesto UNT. Sin embargo, las reglas de estas elecciones condicionaban la proclamación como candidato al ganador, si y solo si, éste ganaba con más de la mitad más un voto y estaba quince puntos por encima de su inmediato contendor. De lo contrario, “El dedo mágico” oficial del partido designaba entonces al ganador de entre los “tres primeros lugares”.

De esta manera nos encontramos con varios “segundones” que terminaron siendo los candidatos oficiales del partido de gobierno para estas elecciones: Hugo Cabezas, en lugar de Octaviano Mejía en Trujillo; William Fariñas por Alexis Navarro en Nueva Esparta; Teodoro Bolívar en lugar de José G. Mujica en Cojedes; sin mencionar los triunfos mediáticos, como el de Mario Silva en Carabobo, el de Jesee Chacón en el Municipio Sucre o el de Jorge Rodríguez en Libertador.

Pero al PSUV la “cura” no le salió tan bien. Los intereses partidistas y los intereses individuales de los integrantes del partido oficial chocaron luego de las elecciones primarias, dando como resultado la expulsión de Eduardo Manuitt y de Acosta Carléz del partido por “indisciplina”, el lanzamiento de manera independiente de algunos “ex-psuvitas” como el mismo Acosta Carlez y la renuncia de Hermes Ramirez al partido, así como cientos de aspirantes a militantes que regresaron a las filas del PPT. Así mismo, el PPT, el PCV y UPV, aliados del bloque alineado con el Presidente de la República, plantearon la posibilidad de lanzar candidaturas divididas, incluso en sectores donde el apoyo de éstos sería clave, lo que activó las alarmas de alianza en el pretendido partido único.

Fíjense que los cargos más polémicos son: Alcalde de Libertador, Alcaldía Mayor, Alcaldía de Chacao, Alcaldía de Maracaibo y Gobernación del Zulia. ¿Qué tienen en común estos cargos? Simple: están entre las zonas que más presupuesto tienen en el país. Incluso, la Alcaldía de Chacao tiene mayor presupuesto que una Gobernación regular.

A fin de cuentas, todos persiguen el mismo objetivo: Tomar las riendas del poder. A Manuel Rosales no le conviene desinflarse como el estandarte de la oposición y único posible contendor para las elecciones del 2013, por eso prefiere “auto-despedirse injustificadamente”, pero manejando un poder local más o menos importante. A UNT le haría muy bien inyectarse del dinero del presupuesto de Chacao. Las propagandas de partido disfrazadas de “logros de gobierno” son efectivas.

Deben tener cuidado los políticos de la guardia vieja. El poder ya no se negocia por cuotas de participación. Las “masas” de electores ya no son fieles como en la época de oro de Acción Democrática y COPEI, y pueden migrar fácilmente de UNT a PJ, o incluso al PSUV. ¿O es que Aristóbulo, el dirigente del sector oficial más popular después del Presidente, no sería un fuerte contendor ante Leopoldo? ¿O es que García Carneiro, militar con carrera política destacada entre los partidarios del "proceso", no luce ventajoso ante la “Cosita Rica” Fabiola Colmenares?

Los partidos de oposición deberían poner sus barbas en remojo. Lo que le está pasando a Chávez hoy, les puede pasar a ellos mañana.

mayo 27, 2008

Anónimo

Existe una diferencia -sutil para algunos, grande para otros- entre usar el anonimato para protegerse de agresiones y usarlo para descalificar y agredir.

En ProMedio, a lo largo de nuestro primer año de existencia, nos hemos planteado muchas veces qué hacer con este segundo grupo de des-cara-dos, que solo se dedican a menospreciar y atacar a otros y, en definitiva, a entorpecer el trabajo que hacemos en el blog.

El anonimato no es algo criticable per se, lo criticable son las posturas radicales, las agresiones sin sentido y sobre todo, los ataques a terceros y a los propios miembros del blog por medio de un rostro virtualmente encapuchado.

Sabemos de la existencia de anónimos que simplemente sucumben ante las dificultades o desconocimiento de la tecnología, y no tienen más remedio que dejar su nombre oculto. Esos son los menos (y de hecho son casos "dudosos" pues hace poco un "anónimo" puso su nombre y apellido al final del texto).

Sabemos de los otros, de los que saben muy bien lo que hacen y en sus comentarios, lejos de aportar, se contentan con generar violencia y atacar sin más argumentos que el despropósito y la descalificación automática.

Hemos analizado mucho, en serio, los comentarios de estos lectores. La mayoría de ellos siguen un parámetro muy similar, que nos podría dar pistas, al menos, de su procedencia e incluso de su posición política. Podemos dilucidar, por ejemplo, que muchos de ellos (si es que son varios, puede ser uno solo) son de la propia Escuela de Comunicación Social.

Esta conclusión nos lleva a reflexionar, a preguntarnos si no es más delicado que quienes hacen uso abusivo de este recurso provengan precisamente de una Escuela que egresa a los futuros periodistas, locutores, anclas y formadores de opinión de nuestro país. Nótese que llamamos al anonimato recurso, porque es bien sabido que en circunstancias de opresión, el anonimato nos sirve para protegernos, incluso para proteger nuestras vidas. Ahora, nos preguntamos ¿cabe ese ejemplo en un blog como este?

Siempre que podemos les sugerimos a ustedes, nuestros lectores, que firmen con algún pseudónimo, práctica común en las herramientas comunicativas de la red, y que nos facilitaría al menos identificarlos como individuos, y no confundirnos con quiénes son nuestros interlocutores. Imaginen, por ejemplo, cuántas veces una misma persona puede opinar lo mismo haciéndose pasar por otra. De modo que el empeño en seguir utilizando el anonimato nos lleva a pensar que las intenciones de estos personajes no son otras que molestar.

Nosotros no vamos a dictarles cátedra de ética. No nos sentimos capacitados para ello, aunque eso no nos impida observar lo poco que se practica ese elemento primordial de la filosofía que regula el animal que todos llevamos dentro.

Lo que queremos es reforzar nuestra conciencia de identidad y responsabilidad individual y social ante lo que se dice. Ahí está la restricción de la endiosada libertad de expresión que, como toda libertad, necesita limitaciones para que no derive en caos.

Por lo pronto, en ProMedio hemos tomado una decisión que pondremos en práctica y a manera de prueba en los próximos post. Estos comentarios seguirán siendo recibidos y seguiremos dándole cabida en nuestro espacio. Pero, todo comentario anónimo que no posea ningún tipo de calidad argumentativa, que provoque violencia e invite a la división, pero sobre todo, que se use para atacar al otro –participantes o no del espacio- no será respondido por ProMedio ni por ningún miembro del blog.

Lo que procuramos es que se tomen su tiempo para responder tal como queremos aquí, con raciocinio y con respeto hacia el otro. Sería ideal que todos nos hiciéramos responsables por lo que hacemos, pero aquí apenas les exigimos, con mucha modestia, que se hagan responsables de lo que dicen en este espacio que pertenece a todos.

mayo 20, 2008

La decisión de dos viernes

ADVERTENCIA: Este texto es una adaptación del que será publicado por Ricardo Andrade en Hora Universitaria. El autor, aunque es parte de ProMedio, se hace responsable único de los excesos y desaciertos de su crónica. Si no les gusta no es culpa nuestra; pero si les gusta es gracias a nosotros que tuvimos la delicadeza de publicarle lo siguiente...


Tomar decisiones es un ejercicio cotidiano en cualquier ámbito. En la UCV lo hacemos a cada rato, pero los últimos dos viernes tuvimos que decidir, colectivamente, a quién depositar nuestra confianza y nuestros votos en esas cajas de cartón que en ese tipo de jornadas adquieren otro nombre más respetable –y más fúnebre-. A los profesores y estudiantes nos ha tocado la democrática oportunidad de elegir a quienes se encargarán, durante el próximo periodo, no sólo de representarnos públicamente en tanto comunidad académica, sino de la ardua tarea de procurar el buen funcionamiento y mejoramiento de nuestra universidad como institución al servicio de la nación, en medio, por cierto, de un contexto histórico indiscutiblemente importante.
Hará cosa de un mes que la Ciudad Universitaria comenzó a albergar, en sus paredes, puertas y columnas, las coloridas consignas y los felices rostros de los candidatos. La comunidad ucevista los fue (re)conociendo poco a poco, llegando incluso algunos –¿estudiantes irremediablemente llenos de espíritu participativo?- a rayar los afiches en un gesto poco genuino, pero tradicionalmente irreverente. Llamaba la atención, por su parte, que casi todas las propagandas implicaban, de una u otra forma, la palabra “autonomía”, cuestión poco genuina también, pero –suponemos- llamativa y políticamente eficaz. En todo caso, el terreno de la universidad se fue abonando para tener nuevas autoridades.
Hasta que llegó la primera vuelta el viernes 09 de mayo, con sus ofertas decanales y un total de cuatro equipos de candidatos a rector, vicerrector académico, vicerrector administrativo y secretario. Profesores turnándose desde la mañana como testigos, estudiantes deambulando cerca de las mesas, dirigentes paseando de un lado a otro, todos nerviosos y optimistas. Unos distribuyendo papelitos con las fórmulas electorales, llamados “chuletas” –denominación cónsona con la poca ética que entrañan-; unos recibiéndolas con la amargura de quien recibe un indeseado foletín; otros –esperamos no sean muchos- obedeciéndolas con la aguerrida convicción de la falta de criterio. Unos se sentaban en los pupitres amurallados previendo con exactitud geométrica cada elección; algunos ejercían su derecho sólo enterados de por quiénes no votar; otros se disponían frente a los círculos blancos a morder el bolígrafo –pensando o recordando- para decidirse en el último momento.
Al filo de medianoche, aquella dinámica jornada resolvió los dilemas de las mayorías de las facultades, y despejó el camino hacia la silla que ocupara Vargas por primera vez: los cuatro equipos se redujeron a dos. Con todo y la elocuencia de los números a favor de García Arocha, la comunidad ucevista todavía tenía una semana para pensar si era su equipo o el de Pabón el próximo responsable de la próxima gestión rectoral. Esa semana reunió sucesos que acrecentaron la tensión entre los dos candidatos a rector y que, a mi modo de ver, terminaron decidiendo la cuestión. Pabón intentó desacreditar a su contendora y, si bien eso pudo haber desmotivado a algunos electores, a otros, por el contrario, los movió a participar por uno o –sobre todo- por otra. Así llegó el viernes 16 de mayo, fecha de la segunda vuelta, circunstancia esencialmente dilemática: la moneda y sus dos únicas caras, pero en una situación mucho más independiente del azar, una encrucijada definitoria e indefectiblemente decisiva.
Aquel viernes era un buen día para votar. Parecía un día propicio para hacer elecciones trascendentales, sin embargo la afluencia de electores fue menor que la de la primera etapa, o al menos eso era lo que reflejaba la atmósfera pesada de las diferentes escuelas y facultades. Había un desánimo latente que sólo podríamos justificar mediante la especulación. Las cifras finales darán detalles, pero no se sabrá a ciencia cierta si aquel clima se debió a una inopinada pérdida de la motivación inicial en algunos, o simplemente a la riesgosa certeza de quienes creían que todo ya estaba dicho.
Pero nunca decayó el ánimo festivo de los estudiantes y profesores más involucrados con el activismo universitario. El escrutinio, más que un conteo de votos, parecía un enérgico descuento de los minutos previos a un estallido. Bajo la suave luz de la Plaza Cubierta que lleva por nombre el de Villanueva, relucían las pieles sudadas y eufóricas en contraste con los rostros deseosos de una esperanza sorpresiva. Los ojos brillaban fijamente intervenidos por el reflejo de la pantalla, mientras las franelas (varias azules y blancas) se empapaban y las gargantas emitían todo tipo de coros, unos corteses y otros no tanto. Las brechas comenzaban a alimentarse cuando las bombas lacrimógenas –que pertenecen naturalmente a las fuerzas de seguridad del Estado- irrumpieron en la plaza, muy cerca del Aula Magna. En su vano intento por causar caos, la ácida neblina inundó el recinto y arropó a los ucevistas con su blancura picante, pero el viento, con la sencilla fuerza de lo natural, disipó los gases del saboteo para restaurarlo todo.
A las diez de la noche, la computadora continuaba registrando números y la pantalla seguía reflejándose en los ojos de todos. Pero las brechas pronto se hicieron irreversibles y la gente quiso oír verdades oficiales, especialmente los que querían ratificar su emoción triunfal. Así tuvo que declararlo públicamente la comisión electoral. Las cifras preliminares decretaron los decanos electos de las tres facultades que requirieron una segunda vuelta, y también arrojaron un resultado abrumador: la victoria de Cecilia García Arocha y todo su equipo como nuevas -y máximas- autoridades de la primera casa de estudios del país. A ellos nos queda felicitarlos y, sobre todo, exigirles eficiencia, prudencia y todas las virtudes que sean necesarias para llevar a la UCV por el camino de la academia y la institucionalidad, con amplitud, disposición negociadora y siempre en función de la sociedad. Ha llegado una nueva oportunidad de trabajar, cooperativamente, por una mejor Universidad; sería imperdonable desaprovecharla.


Ricardo Andrade