febrero 27, 2008

Equidad universitaria vs. Equidad social

Desde la condición de universitario de clase media, es fácil decir que no todos los venezolanos deben ingresar en una universidad puesto que un país también requiere ciudadanos que contribuyan y produzcan desde otros ámbitos. Eso tiene lógica y razón de ser, pero no es fácilmente sustentable cuando quien argumenta cuenta, precisamente, con la fortuna de ser estudiante universitario. El tema es traído a colación porque la propuesta del Ministerio de Educación Superior de la confección de un nuevo Sistema Nacional de Ingreso podría resumirse, escuetamente, en la idea de que todo el que quiera ingresar a una casa de estudios superiores lo haga.

Buena parte de los rectores de distintas universidades del país han coincidido en el espíritu de la propuesta del ministro Acuña pero discrepan en cuanto a los mecanismos y otros detalles. El planteamiento prevé una atención preferencial para bachilleres “pertenecientes a sectores sujetos a exclusión social” y ese ha sido su punto más polémico, primero por las condiciones del trato preferencial, el número de cupos y, luego, por la imprecisión de la propia población mencionada. De momento, no nos atrevemos a asegurar que la posición social sea, per se, un aval que le garantice al Estado la voluntad y el rendimiento que la universidad reclama, de la misma manera en que no abogamos por lo contrario. No creemos que la pobreza –o la comodidad, o la opulencia- sean condiciones determinantes o susceptibles de preferencia a la hora de obtener un cupo en la universidad. Ahora bien, detrás de la condición socioeconómica y la opresión hay, en este contexto, un problema más trascendental, nada oculto y relevante: el acceso a la educación media y diversificada y, en última instancia, la calidad de esa instrucción. Y entonces surge la inquietud ¿cuántos venezolanos de los estratos sociales bajos ingresan a la universidad?

Pensamos que hay que estar claros en que la universidad venezolana es excluyente, pero también hay que apuntar que eso no es un capricho de la universidad. El sistema de ingreso (CNU/Prueba Interna/Acta y convenio) es profundamente imperfecto, pero su exclusión es también el producto de un sistema que es excluyente en todas las demás esferas de la vida nacional. ¿O acaso es incluyente que el niño que vive en el barrio no pueda comer decentemente, jugar libremente y, finalmente, acceder a una educación digna en una escuela digna? Entonces hay que preguntarse, cuando menos, dónde comienza la exclusión, quién la propicia o quién la permite.

La prueba de aptitud académica del Consejo Nacional de Universidades, altamente viciada e ineficaz, ha quedado eliminada. Igualmente, desde el Ministerio se ha manifestado la intención de suprimir las pruebas de admisión internas que tienen algunas universidades, exámenes que serían sustituidos por un análisis de las notas de los alumnos con respecto a los compañeros de sus propios planteles y por un proceso de consignación de documentos personales. Nosotros comprendemos la necesidad de un redimensionamiento del sistema de ingreso, pero creemos que ello no debería pasar por la eliminación de exámenes que, con todo, si son bien formulados, son los únicos instrumentos que tratan indiscriminadamente a la masa estudiantil: las mismas preguntas para un grupo numeroso, del que sólo ingresan quienes contesten mejor. Ciertamente la oferta es mucho más reducida que la demanda, pero eso obedece a un tema de capacidad física, docente y presupuestaria. Entonces nos preguntamos no sin ingenuidad, ¿el Estado está apuntando adónde debe? O, ahora con suspicacia, ¿será que, más que revolucionaria, la propuesta es simplemente demagógica?

No pretendemos tener la razón absoluta, pero consideramos que hay cierta distorsión sobre la idea de universidad y sus funciones, pues ésta es, por definición, una élite, por cuanto comprende a un grupo selecto –siempre tiene que haber mecanismos de selección- que se debe a la productividad de un país desde la academia, la investigación. Una universidad de espaldas al país es aquella que es vista como una fábrica de títulos en serie, una opción para conseguir trabajo o, peor aún, como un donativo social. En este punto, tomamos en cuenta una de las múltiples y pertinentes reflexiones del profesor Orlando Albornoz, pues mucho se habla del ingreso, pero ¿qué pasa con el egreso?, ¿qué ocurre en el campo laboral? y, también, ¿qué papel tiene ahora para el Estado venezolano la educación superior en contraposición a la educación familiar y ciudadana? La universidad, insistimos, es un espacio para la creación, el debate y la producción de conocimiento que es una de las formas de contribuir con la nación. Pero no es un espacio impermeable, sino uno conectado con su entorno y tan lleno de vicios como esa realidad que le da contexto, en la cual creemos, ha de residir alguna posible solución. Esto es, consideramos que la realidad universitaria no puede ser tratada como algo diametralmente diferente de realidad social, pues la una está imbuida por la otra, por lo cual a la hora de una reestructuración sería menester revisar, minuciosa e inteligentemente, las variables del entorno.

Nuestro llamado no tiene que ver con los gritos vacíos de autonomía, ni con las pintas que, apartando los insultos, demandan una universidad “vestida de pueblo”. Nuestro llamado está orientado hacia la construcción de universidad llena de jóvenes talentosos, vengan de dónde vengan, una universidad justa y equitativa y, ante todo, hacia la consolidación de una sociedad con iguales y sinceros niveles de justicia y equidad.

febrero 08, 2008

¿Beligerancia o no beligerancia?

La mediación del Presidente Chávez en el conflicto colombiano ha sido un tema que ha dominado las discusiones desde finales de 2007, subiendo de tono en el último mes, de forma paralela al marcado deterioro de las relaciones bilaterales Venezuela – Colombia.

Ciertamente, el papel de mediador requiere de un mínimo de imparcialidad por parte de aquel que lo vaya a desempeñar. Sin embargo, no fue este el caso del Primer Mandatario nacional, que en ningún momento ha dejado de exhibir con quién restan sus simpatías. Y nosotros no podemos dejar de señalar que eso de la no injerencia e intervención en los asuntos internos de otras naciones es una hojilla que corta para los dos lados. Por ejemplo: ¿Qué diría el Presidente Chávez si el Presidente Uribe exige la liberación de los comisarios de la PM?

En todo caso, ciertamente la situación de conflicto en Colombia nos afecta por el desborde de la violencia y criminalidad a través de la frontera. Sin embargo, lo primero que hay que hacer es activar planes integrales y estratégicos de seguridad fronteriza, que nos parece que han estado sospechosamente fuera de la discusión, mientras que el sicariato, el narcotráfico, el secuestro y la criminalidad se multiplican en Zulia, Táchira, Apure y otros estados cercanos a la frontera (¿No sintieron espanto con el reciente asesinato de un alto capo de la droga colombiano en Mérida, mientras estaba cómodamente instalado en un chalet?).

Es preocupante el torrente de insultos que el Presidente Chávez le ha venido propinando a su homólogo de la hermana República. Lamentablemente, las formas sí importan en diplomacia y esa retórica incendiaria, en medio de una situación tan delicada, puede tener resultados desastrosos. El término “bélico” ha empezado a ser utilizado, en un contexto donde Venezuela no sólo es mucho más endeble militarmente hablando, sino que además ni siquiera se garantiza su propio abastecimiento de alimentos. De hecho, ésta es una de las mayores debilidades estratégicas que existen en geopolítica (sin considerar que mucho de lo que comemos viene de Colombia).

Nosotros llamamos a la calma y advertimos que hay guerras que han empezado por menos que esto: dos gobiernos ideológicamente antagónicos, con un posicionamiento geopolítico diametralmente opuesto, con diferendos territoriales, dos mandatarios ególatras con rivalidad personal, y una larga frontera presa de cualquier clase de situaciones de criminalidad, narcotráfico, contrabando y corrupción. Prudencia, cordura y mesura es lo que exige la situación.

De igual forma, no se debe olvidar que Álvaro Uribe, más allá de nuestra opinión acerca de su gestión o perfil ideológico, ha sido electo dos veces con porcentajes contundentes y actualmente cuenta con más del 70 % de popularidad. De esta forma, no resulta muy lógico o respetuoso con el pueblo colombiano, referirse a su Presidente como si de un usurpador se tratara.

Ahora, respecto a la propuesta del Presidente Chávez: ¿Beligerancia para las FARC-EP? Es una pregunta compleja.

Existen razones estructurales que han permitido el surgimiento de las FARC-EP y otros grupos insurgentes y si estas desigualdades (como la falta de movilidad social vertical de la sociedad colombiana) no son atendidas, poco podrá hacerse en favor de la paz. Los asesinatos de rebeldes desmovilizados en Colombia (M-19), por ejemplo, no son cuentos de camino. Y una de las razones de que no se firme el TLC con los Estados Unidos es que los legisladores demócratas exigen mayores investigaciones sobre los asesinatos de sindicalistas y los vínculos del gobierno con los paramilitares.

Sin embargo, es importante destacar qué significa el status de beligerancia. La beligerancia implica reconocer que el conflicto armado dentro de un Estado constituye jurídicamente un estado de guerra, en el cual los actores participantes se rigen por las normas pertinentes, o son considerados iguales en sus condiciones y facultades por un tercer Estado que se declara neutral (en este caso, Venezuela). La beligerancia en sí misma no tiene nada que ver con retirar a las FARC-EP de la lista de grupos terroristas, aunque ciertamente el retiro de esa etiqueta respaldaría la búsqueda de reconocimiento formal por parte de esta organización insurgente.

Asimismo, el status de beligerancia no es una condición sine qua non para que existan conversaciones de paz. De decidirlo así, las FARC-EP y el gobierno colombiano podrían sentarse a negociar hoy mismo. De tal forma, que son falsas las acusaciones de aquellos que plantean que el no darle el status beligerante a las FARC-EP es una forma de apoyar la prolongación de la guerra.

Asimismo, si bien las FARC-EP son una organización que ha venido prostituyendo sus principios ideológicos a favor del narcotráfico y el terrorismo, no están solas en su brutalidad. Los paramilitares (AUC / Águilas Negras) son por mucho el principal generador de violencia y crímenes de derechos humanos en Colombia, a decir del mismo Departamento de Estado. Y el Ejército no se queda atrás.

Si Uribe se pudo sentar a negociar con las AUC, ¿por qué no hacerlo con las FARC-EP, ofreciendo concesiones similares?

Asimismo, hay condiciones necesarias que debe cumplir una organización para que le sea otorgado un status de beligerancia. En primer lugar, debe haber una situación de guerra u hostilidades generalizadas en el país. Aunque la situación de conflictividad en Colombia es dramática y elevada, creemos que ha disminuido mucho desde los años noventa como para hablar de “situación de guerra” como tal.

En segundo lugar, debe existir un control por parte de los insurgentes de porciones del territorio. En este sentido, es innegable que las FARC-EP controlan territorio pero, de nuevo, lo hacen en mucha menos medida que hace una década, aunque el Presidente Chávez afirme que limitamos al oeste con las FARC.

En tercer lugar, los insurgentes deben tener alguna forma de gobierno y organización militar propia. Las FARC-EP tuvieron durante el gobierno de Andrés Pastrana un territorio bajo su jurisdicción, pero ahora están muy disminuidas en ese sentido. Sin embargo, sí cuentan con un Ejército propio, al menos en lo referente a su estructura jerárquica.

En cuarto lugar, las FARC-EP deberían ejercer el control administrativo de su territorio para optar al status de beligerancia. Sin embargo, la efectividad de éste se ha visto reducida en una proporción importante durante el gobierno de Álvaro Uribe, y si no que lo diga el niño Emmanuel, de quien desconocían su ubicación. Si efectivamente tienen un control administrativo del territorio, ¿cuál es la necesidad de tener campamentos de secuestrados en condiciones tan miserables y moviéndose permanentemente?

Por último, los insurgentes deberían poder cumplir con el derecho de la guerra. En este sentido, se destaca que las FARC-EP no se han ganado su título de terroristas de forma inmerecida. Si están en condiciones de cumplir con la Convención de Ginebra, nos parece que deberían comenzar por hacerlo y luego exigir beligerancia.

Sin embargo, ProMedio tiene una posición de principios que parte de tres interrogantes cruciales: ¿Es suficiente la liberación de tres personas (y tres más por venir) para eliminar la etiqueta de terroristas de las FARC-EP, a pesar de que mantienen privadas de su libertad a centenares más? ¿No deberían las FARC-EP renunciar antes a las tácticas terroristas como el secuestro y el asesinato de civiles, antes de demandar que les sea reconocida su beligerancia? ¿Venezuela no debería exigir la liberación de sus ciudadanos y el cese de operaciones de la guerrilla en su territorio antes de brindarles apoyo político?

febrero 02, 2008

De trastornos bipolares y otros absurdos

El último post que escribimos en ProMedio fue el “Post-Electoral”, donde rescatábamos la frase del Presidente que invitaba a la oposición a “administrar su triunfo”. Desde esa fecha hasta acá han sucedido varias cosas interesantes.

La frase del Presidente Chávez (“no se desboquen”) no tuvo jurisdicción sobre su propia persona. Los días posteriores al 2D, el Presidente Chávez sufrió una severa resaca post electoral que dejó ver su descontento, su decepción, y sus ansias de revanchismo. Se apostaron numerosas vallas en el país con la frase: “Por ahora” (al menos no fue la tan mentada “Victoria de mierda”).

El Presidente Chávez no asimiló su derrota. Culpó a sus seguidores, e incluso llegó a renegar de aquellos que utilizaron la “excusa” de sentirse mal por “no haber cobrado una misión, porque tal alcalde me cae mal o porque no han recogido la basura de mi calle”. Para el Presidente Chávez, esas no eran razones para que sus seguidores le dieran esa puñalada trapera que lo llevó a decir: “En el 2013 me voy, ustedes tienen la culpa”. Sin embargo no ha perdido oportunidad para sugerir la posibilidad de una enmienda orientada directamente a permitir la reelección continua, cuestión que no perderemos de vista.

Por su parte, la oposición tampoco supo finalmente administrar su victoria. Comenzaron los protagonismos de mano de personajes como Manuel Rosales y su UNT, quienes pretendieron capitalizar el triunfo a su favor.
Pero llegó la navidad, y con ella un giro de 180º por parte del Presidente Chávez. ¿De un polo a otro? ¿Bipolar? La cuestión es que lanzó un par de rectas que la oposición no esperaba: Ley de Amnistía y cambio de gabinete.

Vamos primero con la ley. La amnistía presidencial realmente fue amplia. Los casos más emblemáticos: Los firmantes del Decreto Carmona, la detención de Rodríguez Chacín, así como las diferentes tomas y allanamientos, producto de los sucesos del 11A.

Pero no todo era perfecto y la oposición parece ser difícil de complacer. Ninguna amnistía es completa y, en este caso, el margen fue el mínimo: procesados por crímenes de lesa humanidad y violaciones a los DDHH, además de quienes no se hayan puesto a derecho. Los comisarios de la PM están siendo procesados por delitos de este tipo y Nixon Moreno, acusado por violación, no se ha puesto a derecho, cosa que sin embargo no fue freno para que fuera absuelto por otros casos como la toma de la Gobernación de Mérida.

La exigencia de la oposición respecto a este punto no es pertinente. Creemos que lo adecuado sería hacer un gran esfuerzo conjunto no en solicitar la amnistía, sino en exigir y garantizar un proceso justo, con apoyo de los medios (no para ponerse un filtro amarillista y mostrar a las familias llorando, sino para presionar a los fiscales). Eso sí, no se olviden de exigir lo mismo para los miles de presos sin relevancia política, que también tienen meses, años, esperando un juicio, una sentencia.

No somos quiénes para juzgar a los comisarios, no hemos visto el juicio, ni las actas. Tampoco somos abogados, pero nos parece que se le hace un flaco servicio a estos ciudadanos si en vez de tratar de garantizarles un proceso equitativo, luchando de frente contra la politización del sistema judicial (¿o el 2D no demostró que sí se puede?), se arremete insensatamente contra una amnistía que fue un gesto correcto.

En cuanto a los enroques ministeriales, se buscó limpiar un poco la imagen del Ejecutivo y bajar de tono el perfil radical que había adoptado desde el último cambio. Se colocaron expertos en la materia y no sólo agentes políticos. La vuelta de Andrés Izarra y la designación de Ramón Carrizales, funcionario serio y poco mediático, así lo demuestran. Lo curioso es que Nicolás Maduro sobrevivió al cambio y se mantiene en la cartera de Relaciones Exteriores. Curioso porque los últimos traspiés del Presidente se han dado justamente a nivel internacional, y sobre todo desde que Maduro dirige la Cancillería, lo que deja mucho que pensar sobre el verdadero papel del Ministro.

El Presidente Chávez anunció la necesidad de refundar el Polo Patriótico, indicó deseos de acercarse a la clase media y a la burguesía y anunció su disposición de acabar con los grandes problemas sociales: inseguridad y desabastecimiento.

Amanecerá y veremos. Por lo pronto, los operativos de seguridad se han traducido en aumento de la matraca policial (no sabemos cuándo van a entender que el enemigo está dentro de los cuerpos de seguridad) y todavía no se consiguen leche, pan, azúcar, ni otros rubros de la cesta básica. Por el contrario, se anuncia pronta escasez de café, con insospechadas consecuencias para la vasta población cafeinómana de este país.

diciembre 03, 2007

"Post"-electoral: La dictadura que cayó.

“Sepan administrar su victoria… no se desboquen ahora”
Hugo Chávez.
Aunque resulte antipático para algun@s que comencemos este post-electoral con una cita del Presidente de la República, resulta conveniente sacar justo esta frase de su discurso de esta madrugada al aceptar su derrota en el Referendo. Ganó el NO, por un margen muy corto, pero ganó.

Est
e triunfo, con este margen, tiene muchísimas lecturas que probablemente serán realizadas el día de hoy y en los próximos días por los diversos medios de información. Es conveniente darle su justa dimensión.

En primer lugar, la oposición asumió un riesgo grandísimo. Ciertamente, tomar la posición de ir a votar representaba un costo político para los partidos opositores. No solo les era necesario reconocer la validez del árbitro, sino además, encaminar una defensa de la Constitución Bolivariana que hace ocho años rechazó. Era agachar la cabeza y tal vez reconocer que su tesis del fraude era incierta. Era, entonces, asumir que su posición hasta ahora no había sido la correcta. Y desde ProMedio los felicitamos por esa muestra de sensatez. Esperemos que el mito del fraude y los fantasmagóricos “topes numéricos” se conviertan de ahora en adelante en un pie de página de la historia.

La oposición, y sus seguidores, deben leer esta victoria con lupa para no perder las letras pequeñas del contrato social que fue sellado por los votos del día de ayer. Esta victoria no significa que la oposición es mayoría. Significa (y esto es una de las cosas que más nos alegra) que el pueblo está madurando políticamente y a pasos agigantados. La oposición debe saber y entender que ganando se pierde y viceversa. Y sobre todo, que aquellos políticos que solo buscan su beneficio personal o los de su pequeño grupo partidista, no tienen cabida en esta nueva nación que se está gestando.

Pero a la oposición le queda pendiente una gran tarea: habiendo derrotado por primera vez una propuesta del Presidente, ahora llega el turno ineludible de generar sus propias propuestas y lograr el respaldo popular para las mismas. La oposición debe dejar de ser “chavista”: debe trascender la mera figura del Presidente, y pasar de ser reactiva a ser asertiva. Nos complace que Rosales y otros dirigentes como Petkoff y Planas hayan hablado en esa dirección. Falta entonces que efectivamente emprendan ese camino. oposición y gobierno tienen que dialogar, y ojalá para ello sea útil la participación de Raúl Baduel e Ismael García, hombres que han sido injustamente satanizados por el extremismo. El pueblo espera que se tiendan puentes porque se cansa de absolutismos.

El gobierno también debe hacer muchas interpretaciones de esta derrota. El Presidente es un buen estratega. No ha llegado adonde está por fortuna o por error, y en su discurso de esta madrugada lo demostró (por cierto, ¡qué distinto sería el país si el primer mandatario se expresara regularmente con ese talante tolerante!). El gobierno tiene un proyecto político, y ha sufrido un revés importantísimo que, confiamos, el Presidente va a revisar en profundidad. Incluso, como él mismo afirmó, va a seguir empecinado en impulsar su propuesta. El pueblo, entonces, seguirá empecinado en leer, evaluar y elegir con calma. Al margen de voluntades individuales, la última palabra siempre será la del pueblo soberano.

A simple vista, podemos decir que hubo un porcentaje de “chavistas” (¿Light?) que rechazó la reforma. Y, tomando en cuenta los resultados de 2006, hubo un contingente mayor aún que se abstuvo. Prefirieron manifestar su inconformidad con su ausencia de las urnas. Y sin embargo, es probable que aún sean partidarios firmes del Presidente. Este es uno de los puntos importantes que debe tomar en cuenta el gobierno en sus análisis, pues de ahí se deduce que el liderazgo del Presidente está tan profundamente enraizado que a sus seguidores les cuesta contradecirlo pero, al mismo tiempo, que ese liderazgo no es incondicional, sino que tiene sus límites y condiciones.

La verborrea asesina del Presidente, la contaminación que provocó la Asamblea Nacional en la propuesta original, el hecho tácito y comprobado de la crisis de liderazgo que sufre el “movimiento revolucionario” en su seno, las presiones malsanas a los empleados públicos, el enriquecimiento oscuro de los dirigentes del gobierno. Todos estos factores deben ponerse sobre la mesa. Pero no solo el gobierno debe hacerlo, la oposición también los debe tomar en cuenta. Los resultados de ayer son la expresión de un pueblo y, por tanto, una lección para todos los sectores y factores que lo constituyen.

El pueblo de Venezuela ha demostrado su evolución política en esta oportunidad. La abstención estuvo alta, es verdad, pero no fue muda y aún así la opción del NO se impuso. El pueblo “chavista” le envió un mensaje a su líder (¿queremos tu revolución, pero no así?) y ha mostrado que no sigue ciegamente las directrices de sus dirigentes. El pueblo opositor también ha dado un gran paso al dejar atrás la sombra de la resaca del fraude no demostrado. La abstención es una postura libre y tan democrática como el voto, pero debería ser el resultado de una decisión individual. Sin embargo, preferimos la participación electoral como alternativa de construcción.

A los abstencionistas de la oposición les decimos: esperamos que de ahora en adelante se sumen de nuevo al juego democrático limpio. Quedó más que demostrado que con los votos sí se puede. Hernán Escarrá esta vez se equivocó. A los del oficialismo: la crítica es una de las condiciones más nobles de la naturaleza humana, no teman disentir.


Existe un elemento que se debe tomar en cuenta al analizar las votaciones y que está directamente ligado al hecho de que existió un voto “chavista” inclinado por la opción que ganó. El Bloque B recibió más votos negativos que el Bloque A. Si revisamos el contenido de ambos bloques, nos podemos dar cuenta que los artículos que incluyó la Asamblea Nacional sufrieron mayor porcentaje de rechazo de la población. En este punto cabe preguntarse ¿Y esos artículos no fueron incluidos por las sugerencias recogidas al pueblo? ¿El pueblo rechazó con mayor fuerza sus propias contribuciones a la propuesta? Nos parece que ya es hora de que los que hoy detentan el poder, bajen de sus pedestales y pongan los pies sobre la tierra, porque el pueblo de hoy no se deja engañar tan fácil como antes.

Es muy probable que el movimiento estudiantil, tangible aunque potenciado por los mass media, tenga una cuota de responsabilidad muy alta en este resultado puesto que, a su manera, alentaron de optimismo y participación a algunos grupos reacios a aceptar al árbitro, pero los compañeros dirigentes estudiantiles deben ahora retomar su trabajo aulas adentro, minimizar su rating televisivo y dejarle la política nacional a quién le corresponde. Las universidades tienen ahora un gran reto: demostrar que los combates más efectivos se dan en el terreno de las ideas, de la disertación, de la discusión sana, de la ejecución de una verdadera dialéctica. Que la posición natural de todo movimiento estudiantil es crítica, y por sobre todas las cosas, que la Universidad, junto con su autonomía, están al servicio de toda Venezuela.

El bienestar común no se consigue aplastando una parte de la sociedad en detrimento de otra. Ténganlo presente, señores políticos. El Presidente seguirá vendiendo sus ideas de cambio, esperemos que de aquí en adelante lo haga incluyendo, no excluyendo. Ayer cayó una dictadura: La dictadura de las mayorías.

noviembre 30, 2007

Un punto de inflexión

El próximo domingo 02 de diciembre de 2007, los venezolanos debemos acudir a los centros de votación para expresar nuestra opinión sobre el proyecto de reforma constitucional propuesto por el Presidente de la República y la Asamblea Nacional. En esta coyuntura crítica para el futuro del país, ProMedio considera pertinente compartir con ustedes algunas reflexiones de última hora, previas al acto refrendario.

La importancia del mismo no está en discusión. Para el Presidente de la República y sus simpatizantes, el proyecto de reforma constitucional es clave para lograr el tránsito hacia un Estado socialista, que profundice la participación activa de las comunidades populares organizadas en la gestión de los asuntos públicos y la solución de sus principales problemas. Es una etapa más dentro del proceso revolucionario iniciado en 1998, y cuya consolidación sería imposible sin establecer el Estado de derecho socialista determinado por la propuesta presidencial.

Para los sectores de oposición, la aprobación del proyecto de reforma constitucional marcaría la instauración de un Estado autocrático, que limitaría las libertades civiles y, lejos de profundizar la participación popular, concentraría el poder en la figura del Ejecutivo. Cabe destacar la presencia en este sector adverso a la propuesta de actores políticos disidentes del movimiento liderado por el Presidente de la República, como el partido PODEMOS y el Gral. (r) Raúl Isaías Baduel.

En último caso, todos los actores de la vida política nacional coinciden en su percepción de que el referendo constitucional marcará un hito en la historia del país. La aprobación de la propuesta signaría el paso a un nuevo tipo de Estado, con el consiguiente cambio estructural en el modelo político, social y económico de la nación. Su rechazo por parte de la población representaría el primer revés electoral para el Presidente de la República, y obligaría a realizar un nuevo examen del panorama político nacional y las aspiraciones de los venezolanos.

ProMedio ha realizado un esfuerzo por examinar y analizar detalladamente la propuesta de reforma constitucional y elucubrar nuestras percepciones sobre el particular. Pueden leerlas aquí . No somos nosotros quiénes debemos juzgar la calidad o pertinencia de este esfuerzo, sino nuestros lectores y compañeros de discusión.

Sin embargo, en esta cuenta regresiva, queremos reafirmar nuestra posición de fondo más firme sobre el referendo constitucional del 02 de diciembre: todos los venezolanos deben leer detenidamente el proyecto de reforma, discutirlo, construir con ideas razonadas su propia opinión sobre el mismo y el cambio que representa para el país.

Debemos acudir a votar por la opción que creemos más adecuada, sin importar cuál sea. Pero sin pasiones, sin odio, sin arrebatos sentimentales propios de la polarización: debemos votar con nuestra innata capacidad de discernimiento, el más hermoso rasgo definitorio de la condición humana.

No importa cuál sea el modelo de país que admiran o prefieren, ni la tendencia política a la que se adscriban. Si hacemos uso de nuestro derecho al voto, de una forma responsable, madura, pacífica y razonada, habremos fortalecido a la democracia y habremos puesto nuestro grano de arena en la construcción de un mejor futuro, con un país más unido, donde las diferencias políticas puedan ser resueltas y dirimidas en un clima de respeto, y todos puedan aportar lo mejor de sí mismos para el bien común y en pos de los sectores más necesitados de la sociedad.

En nuestras manos está que el 02 de diciembre de 2007 pase a la historia como el día en que Venezuela alcanzó la mayoría de edad política. Saludos, y nos vemos en las urnas.

noviembre 26, 2007

Reforma Constitucional a la carta (IV). Otros artículos.

Lo prometido es deuda.
En el marco del Día de Acción Bloguero convocado por varios Bloggers venezolanos, ProMedio publica el segunda, y tal vez último lote de análisis individuales de los artículos de la Reforma Constitucional.

En esta oportunidad, tratamos de abarcar algunos de los artículos más polémicos y el resultado es el que a continuación vamos a listar:

Artículo 16: De la nueva geometría del poder.

Artículo 87: De la inclusión de los trabajadores independientes al sistema de seguridad social.

Artículo 90: De la nueva jornada laboral.

Artículo 115: De los nuevos tipos de propiedad.

Artículo 191: De la posibilidad de que Diputados de la AN ejerzan cargos públicos nacionales sin perder su investidura.

Artículo 318: De la eliminación de la autonomía del BCV.

Como siempre los invitamos a participar en la discusión y a propagar la misma. De la misma forma, si no han leído los artículos analizados anteriormente y el análisis que realizamos sobre los bloques en los que quedó dividida la Reforma, pueden ingresar haciendo clic en los link siguientes:

Análisis de los Bloques

Artículo 64

Artículo 67

Artículo 98

Artículo 109

Artículo 230

Artículo 337

Gracias a todos por su participación.

Reforma Constitucional: Artículo 16

Artículo 16. "El territorio nacional se conforma, a los fines político-territoriales y de acuerdo con la nueva geometría del poder, por un Distrito Federal, en el cual tendrá su sede la capital de la República Bolivariana de Venezuela, por los estados, las regiones marítimas, los territorios federales, los municipios federales y los distritos insulares. Los estados se organizan en municipios. La unidad política primaria de la organización territorial nacional será la ciudad, entendida ésta como todo asentamiento poblacional dentro del municipio, e integrada por áreas o extensiones geográficas denominadas comunas. Las comunas serán las células sociales del territorio y estarán conformadas por las comunidades, cada una de las cuales constituirá el núcleo territorial básico e indivisible del Estado Socialista Venezolano, donde los ciudadanos y las ciudadanas tendrán el poder para construir su propia geografía y su propia historia, respetando y promoviendo la preservación, conservación y sustentabilidad en el uso de los recursos y demás bienes jurídicos ambientales. A partir de la comunidad y la comuna, el Poder Popular desarrollará formas de agregación comunitaria político-territorial, las cuales serán reguladas en la ley nacional, y que constituyan formas de autogobierno y cualquier otra expresión de democracia directa. La Ciudad Comunal se constituye cuando en la totalidad de su perímetro se hayan establecido las comunidades organizadas, las comunas y el autogobierno comunal, por decreto del Presidente o Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, en Consejo de Ministros. Igualmente, el Presidente o Presidenta de la República, en Consejo de Ministros, previo acuerdo aprobado por la mayoría de los Diputados y Diputadas integrantes de la Asamblea Nacional, podrá decretar regiones marítimas, territorios federales, municipios federales, distritos insulares, provincias federales, ciudades federales y distritos funcionales, así como cualquier otra entidad que establezca esta Constitución y la ley. En las regiones marítimas, territorios federales, Distrito Federal, municipios federales, distritos insulares, provincias federales, ciudades federales y distritos funcionales, así como cualquier otra entidad que establezca esta Constitución y la ley, el Presidente o Presidenta de la República designará y removerá las autoridades respectivas, por un lapso máximo que establecerá la ley. Los distritos funcionales se crearán conforme a las características históricas, socioeconómicas y culturales del espacio geográfico correspondiente, así como sobre la base de las potencialidades económicas que desde ellos sea necesario desarrollar en beneficio del país. La creación de un Distrito Funcional implica la elaboración y activación de una Misión Distrital con el respectivo Plan Estratégico Funcional a cargo del Gobierno Nacional, con la participación y en consulta permanente con sus habitantes. El Distrito Funcional podrá ser conformado por uno o más municipios o lotes territoriales de éstos, sin perjuicio del estado al cual pertenezcan. La organización y funcionamiento de la Ciudad Federal se hará de conformidad con lo que establezca la ley respectiva, e implica la activación de una Misión Local con su correspondiente Plan Estratégico de Desarrollo. Las provincias federales se conformarán como unidades de agregación y coordinación de políticas territoriales, sociales y económicas a escala regional, siempre en función de los planes estratégicos nacionales y el enfoque estratégico internacional del Estado venezolano. Las provincias federales se constituirán pudiendo agregar indistintamente estados y municipios, sin que éstos sean menoscabados en las atribuciones que esta Constitución les confiere. La organización político-territorial de la República se regirá por una ley orgánica."

El artículo 16, que en la constitución vigente daba orden a la división político-territorial del país de manera general, en la propuesta de reforma busca explicar de forma específica y darle una nueva dimensión al ordenamiento territorial, integrando de múltiples formas las capacidades de cada región y no sólo manteniendo un ordenamiento rígido de cada espacio geográfico del país. Para poder entender esta nueva idealización del espacio (objeto de estudio de la geometría) es necesario definir y tratar de digerir y ordenar cada uno de sus componentes.

La organización político-territorial propuesta tiene sólo pequeñas modificaciones con respecto a la actual: el Distrito Capital pasa a ser nuevamente Distrito Federal y las dependencias federales desaparecen y son sustituidas por las dependencias insulares y/o las regiones marítimas (ninguna de las dos es definida en la propuesta por lo que suponemos que esto será detallado en la Ley Orgánica para la Organización Político-Territorial de la República, tercera en importancia a ser legislada luego de ser aprobada la reforma, según las disposiciones transitorias). Queremos destacar, además, que no sabemos que pasará con el artículo 17 de la constitución que define qué son las dependencias federales.

Las Ciudades “Comunales” estarán conformadas por las Comunas (que sustituirían a las ¿parroquias?) y éstas por las Comunidades (que sustituirían a las ¿urbanizaciones y barrios?), y serán constituidas una vez establecidas todas junto con el autogobierno comunal, “por decreto del Presidente” (en Consejo de Ministros). Asumimos con esto que la nueva organización territorial de las ciudades estará a cargo del Presidente electo.


A partir de la división político-territorial pero teniendo en cuenta esta vez la funcionalidad de cada región, el Presidente podrá decretar (en consejo de Ministros y previa acuerdo aprobado por mayoría de Diputados y Diputadas de la Asamblea Nacional) “regiones marítimas, territorios federales, municipios federales, distritos insulares, provincias federales, ciudades federales y distritos funcionales, así como cualquier otra entidad que establezca esta Constitución y la ley”. Estas unidades de agregación (aunque no todas están descritas en detalles) se darán conforme a la puesta en marcha de Misiones Locales o Distritales en función de los Planes Estratégicos (nacionales e internacionales) desarrollados por el Ejecutivo (con participación y en constante consulta con las comunidades). Estas unidades territoriales podrán estar conformadas por comunidades, comunas, ciudades, municipios o lotes territoriales que pertenezcan o no al mismo estado. Según palabras del Presidentes, “la nueva geometría del poder sólo busca levantar al país, potenciar las regiones y servir como especie de bisagras que unan a la nación”, buscan darle una integración funcional a los territorios en base a la planificación. El último detalle, las autoridades de cada una de estas regiones serán designadas por el Presidente de la República.


Tomando en cuenta que para el gobierno nacional actual es imperioso el reordenamiento de (todas) las políticas de la nación, nos parece entonces pertinente que la conformación de las nuevas unidades territoriales sea en función de las características históricas, socioeconómicas y culturales de cada espacio geográfico, sin embargo, nos preocupa el cómo será la interacción entre la división político-territorial y las divisiones funcionales de la geometría del poder, sobre todo de las autoridades al mando de cada una de estas unidades territoriales, ¿no llevará esto a una lucha de poderes entre las autoridades electas y las autoridades designadas por el presidente, que atribuciones tendrá cada uno, quién y cómo se designarán dichas atribuciones y líneas de mando?. Con respecto a la creación de las unidades territoriales y la designación de sus autoridades, ¿bajo que premisas se harán dichos nombramientos?¿Puede una unidad territorial pertenecer a varias unidades de agregación?... son todos estos algunos detalles (con cierta relevancia) que serán planteados en una ley a futuro y que serán a discreción del Presidente (el mismo que designa las regiones y sus autoridades).


De igual manera nos llama la atención la eliminación de la garantía de autonomía municipal y de la descentralización dentro de la propuesta. Tomando en cuenta que la descentralización es la transferencia del poder a autoridades que no están jerárquicamente subordinadas al poder central, cabe preguntarse ¿el poder popular, la democracia directa o autogobierno, estarán supeditados al gobierno central? Cabe tener en cuenta también los pros y los contras del autogobierno, así como los detalles que pueden considerarse contradictorios. Hemos llegado a un acuerdo y debes preguntarte a ti mismo: si bien una comunidad está más consiente de sus necesidades, de lo que le hace falta para su desarrollo, ¿estarán todos los habitantes de una comunidad en la capacidad de planificar, diseñar y ejecutar acciones para la resolución comunitaria y asumir las responsabilidades que conllevan la autogestión de gobierno en las comunidades además de sus propias actividades?¿Estarán realmente capacitados quienes asuman estas responsabilidades?¿Cuál es la función del gobierno central, estadal y municipal y de los representantes que han sido electos para ello y devengan un salario del Estado? Existen varios testimonios de distintos Consejos Comunales que se están organizando y están desarrollando y gestionando diversos planes, te invitamos a que participes en el que te corresponda; pero esto es harina de otro costal (de esto se habla en otros artículos).


Muchas dudas nacen en el reordenamiento de la nación, te invitamos a danos tu interpretación a ver si digerimos entre todos aún más este planteamiento.

Invitamos a nuestros lectores a contrastar sus visiones con la nuestra en lo referido a este tema, que tiene múltiples aristas y enfoques.

Recuerda que debes votar esta propuesta de reforma constitucional. Lee la propuesta y vota conscientemente, no te dejes llevar por las pasiones. Te invitamos a discutir con nosotros.