Hace 365 días se concretó lo que había sido ya un trabajo de meses, de semanas. Una idea que nació en correos electrónicos que mostraban inquietudes diversas sobre la política nacional y que hoy afortunadamente nos hace soplar doce meses de esfuerzo por mediar con los extremos.Inmersos en una época de diatribas, de divisiones y de discusiones sin sentido, donde unos a otros vociferan distintas consignas y “gritos de guerra”, un grupo de estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la UCV se dispuso a opinar acerca de los diversos temas que concentran la atención de la opinión pública, utilizando como medio la lista de correos de sus compañeros de clases. En ese proceso, se evidenció como el paso por la Universidad, mezclado con una formación ética y moral de base familiar, les permitía escapar de esos extremos que en nada ayudan a solucionar los problemas que penosamente han resquebrajado al país en dos.
La necesidad de hacer algo más allá, de poner un granito de arena en la situación, de hacerles entender a rojos y azules que la bandera venezolana es tricolor y que la misma daba cabida a todos, nos impulsó a salir del anonimato. Fue entonces cuando surgió la idea de un blog. Hasta algunos profesores universitarios de diversas tendencias vieron con buenos ojos la idea.
Se definió que el primer texto debía ser un compendio de ideas que definieran de manera detallada los principios que rigen nuestra forma de pensar, nuestros ideales, nuestra manera de ver la política y las ganas de tender puentes entre los extremos políticos, sin dejar de tener una visión crítica de la situación. Fue entonces cuando nació nuestro Manifiesto, el primer texto que se publicó en este blog, justamente hace 365 días.
Con el queríamos ante todo reivindicar la idea de que el diálogo con el adversario no es símbolo de debilidad, que reconocer al otro como interlocutor válido no nos priva de defender principios y posturas que consideramos importantes. Sobre todo, pretendíamos ayudar a comprender que la caída del otro no es necesariamente una victoria nuestra, y que los grandes problemas nacionales nos derrotaran a todos si no plantamos una postura común fruto del diálogo nacional. Paralelamente comenzaba a gestarse en los medios la figura del "Movimiento Estudiantil"
¿Cuál Movimiento Estudiantil?
Cuando nació ProMedio las marchas estudiantiles se habían apoderado del país, y aunque vimos con buenos ojos el despertar político de los estudiantes, siempre nos pareció peligrosa la cobertura que los mass media hacían del fenómeno. Sabemos que en un contexto como el que vivimos en Venezuela, los medios no solo se limitan a trasmitir información, sino que la modifican, la moldean y la construyen según sus intereses.
Ese temor se fue confirmando en diversas ocasiones y se ha visto traducido en situaciones como la candidatura de Stalin González a la Alcaldía de Libertador, la traducción literaria que se han hecho las audiencias de que “Movimiento Estudiantil = 100% Estudiantes”, los triunfos mediáticos de Ricardo Sánchez y de Cecilia García Arocha..En ProMedio hemos visto con preocupación como se quiere encuadrar un concepto tan amplio como el de “Movimiento Estudiantil” a un despertar político que se dio en un momento determinado y bajo circunstancias específicas, legítimas, pero específicas. Decir que el “Movimiento Estudiantil” tiene un año, es reafirmar que el mismo se limita a un solo movimiento político como lo es 100 % Estudiantes, limitarlo a las celebridades nacidas desde las cámaras de Globovisión.
Peor aún, es negar las históricas luchas de los estudiantes de la Generación del 28, de los hechos del 57, de las luchas guerrilleras de los años 60, de los encapuchados de los años 90 y un largo etcétera de acciones y hechos donde los estudiantes hemos sido protagonistas. ¿O es que lo tomistas del M28, y los nudistas pintados de azul de Plaza Venezuela no eran Movimiento Estudiantil?
Aceptar como cierto que el “Movimiento Estudiantil” ha cumplido un año, es apoyar la idea histórica de los dueños de los medios de comunicación, del concepto del “4º poder”, no aquel que se encarga de la vigilancia y denuncia de lo público, sino aquel que se jacta de crear y tumbar presidentes a su antojo. Es a fin de cuentas, aceptar que se utilice a los estudiantes como instrumentos políticos para fines egoístas. Siempre hemos estado convencidos de que el Movimiento Estudiantil (sin comillas) no es el que sale en Televisión con las manos pintadas de blanco, sino el que se ensucia las manos trabajando en los barrios, llevando conocimiento a nuestra población, que tanto necesita de aclaratorias y guiaturas.
ProMedio sopla su primera vela, orgullosos de pertenecer al Movimiento Estudiantil, no el del primer año que mediaticamente se nos quiere imponer, sino el que tiene décadas de historias que contar.

