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noviembre 12, 2007

El pez muere por la boca: Autonomía y revolución (II)

No conozco de cerca a quienes están liderando desde hace varios meses el movimiento estudiantil. También me gustaría destacar que me encuentro desde hace un año separado de la vida académica de mi universidad, encontrándome bajo la posición de tesista: he visitado muy pocas veces mi casa de estudios desde que terminé los créditos de la carrera. Sin embargo, las imágenes hablan por si solas: los estudiantes marcharon al Tribunal Supremo de Justicia organizados, en completa paz, y cumplieron su promesa en un acto de civismo que va mucho más allá del motivo que los llevo a manifestar. Fueron cívicos, autónomos y podría decirse entonces, desde la semiótica oficialista, rompiendo con una de las formas principales del concepto revolución, que los estudiantes estaban “revolucionando” las cosas en paz y en democracia. Tal y como profesa el ya afamado y carismático socialismo del siglo XXI.

Amo a la UCV. Amo aquella que considero mi universidad con ese mismo sentimiento de haber estudiado y aprendido no solo filosofía en sus aulas, de haber sentido esa misma intimidad de pertenecer a ella. Ahora que sigo atesorando ese cordón umbilical que me convierte en ucevista para toda la vida, pienso en macro, como estudiante y como venezolano. Y ante los hechos que todos los venezolanos vimos en la televisión (apartando los consabidos comentarios “golpistas” de los periodistas de Globovisión) acontecidos en la Escuela de Trabajo Social de la UCV, ante las llamadas telefónicas de muchos de mis amigos y compañeros que se encontraban a esa hora en la universidad y que me informaron sin pelos en la lengua lo que sucedía, lo mínimo que esperábamos los venezolanos, era un rotundo silencio por parte del oficialismo. Pero Carreño salió, y todo fue peor.

Pedro Carreño salió cerca de las 8 de la noche en cadena nacional. Y no sé si es ineptitud, o es parte de un plan bien estudiado que nunca lograremos comprender. Lo cierto es que, al tratar de justificar con su discurso las cosas, volvió a subestimar a sus receptores, al pueblo al que, supuestamente sirve. Porque su discurso no tenía lógica, ni atractivo alguno para atrapar a sus oyentes. Porque, lamentablemente engañar ni sabe. Y a diferencia de un Juan Barreto, que con toda seguridad nos hubiese dicho un “Sí,¿y qué?” bajo su vivido fundamento de hacer sentir su “stalinismo por el culo” con un excelente speech que aunque hubiese estado lleno de mentiras nos hubiese tratado de convencer, Carreño hizo lo contrario. Mintió, y lo hizo mal: el ministro llama a la paz desde la guerra, condena la delincuencia desde su propias falacias, anunciando que (cito de El Nacional Digital de ayer) "los venezolanos observamos como de manera vandálica y delincuencial, se destruían las instalaciones de Trabajo Social fueron evacuadas las 123 personas que se encontraban secuestradas por un grupo de jóvenes que regresaban de consignar un documento ante el Tribunal Supremo de Justicia". No Señor Ministro: decenas de testigos observaron los actos vandálicos por parte de supuestos estudiantes de Trabajo Social que “no merecen llamarse chavistas” como lo expresaría uno de los tantos testigos presénciales del evento, Yimmi Castillo, (miembro de este blog y estudiante de Comunicación Social), para después ser rescatados por una horda motorizada ajena a la universidad, y que al parecer tuvo el apoyo de la policía y de la Guardia Nacional, quienes esperaban como carroñeros por la entrada de Plaza Venezuela, esperando que las autoridades universitarias mostraran debilidad y pidieran ayuda. Pero no les salió la cosa bien. La misma universidad, con la ayuda de Protección Civil y los Bomberos UCV, resolvió el conflicto.

En un post anterior, ProMedio pone en claro lo que todos pensamos, el plan de la bendita emboscada: "¿Es este el resultado del discurso de Chávez el domingo pasado? ¿Cuál fue el plan para no parecer "débiles"? ¿No hacer nada con los cuerpos de seguridad, y soltar a los simios descerebrados a hacer el trabajo sucio...perdón, "social"?”. Sí, el plan era aprovechar las oportunidades que daban los hechos… Ya el gobierno ha irrespetado la peleada y tan vilipendiada autonomía de la UNIMET, de la ULA, de la LUZ… ¿Por qué no la UCV?

Lo que más a mi concepto puede indignar más a días de perder completamente el Estado de Derecho con la Reforma Constitucional, es como se subestima a este interlocutor al que supuestamente las altas autoridades llaman pueblo, “el querido pueblo”. Tenga cuidado, ministro Carreño, con la candela: deje de faltarle el respeto a todos los venezolanos. Guardando las distancias históricas, con sus discursos, geniales y fundamentales, por sus palabras, hombres como Robespierre, Sócrates o Bolívar murieron y entregaron sus vidas. Me imagino que para alguien como usted, excelentísimo señor Ministro, esto es algo romántico… Anoche terminó su cadena diciendo: “Cría cuervos y te sacarán los ojos”. Yo no puedo dejar de pensar en otro refrán, ante las faltas de su discurso pobre, ante el poco respeto a sus millones de receptores. Y mientras en Venezuela se pone en peligro muchas libertades, nuestro ministro llama a la calma desde una disertación alejada de la virtud que todos deberíamos esperar de un hombre de estado.

Aquí le dejo el mío:

"El pez muere por la boca".

Moisés Jurado

El pez muere por la boca: Autonomía y revolución (I)

¿Hasta cuándo el furor de los déspotas será llamado justicia y la justicia del pueblo, barbarie o rebelión?
Robespierre
En los momentos cumbres de la Revolución Francesa, en el famoso período del Terror, uno de los padres de este proceso histórico, Maximilien Robespierre fue capturado, apresado y llevado a la guillotina bajo unas instancias de poder que el mismo instauró, un 28 de julio en una París convulsionada, tan acéfala como el momento histórico que vivía en esa etapa “revolucionaria”. Robespierre fue uno de los grandes redactores de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; a su vez, bajo sus propias palabras (y aunque suene contradictorio), este gran pensador francés fue quien estableció un régimen dantesco dentro del mismo período de la Revolución, bajo términos como “virtud” y “terror”, acompañándolo con un discurso como: “Mis enemigos, son los enemigos de Francia”. Fueron sus mismos partidarios, y mucho del mismo pueblo que lo siguió que lo llevo a la palestra y lo ejecutó. Sus ideas y palabras, su discurso, transfigurado y reconstruido por los mismos hechos, entre el mismo pueblo, le quitó la vida al llamado “Incorruptible” de la Revolución.

Hechos como este, hay millones en la historia de los hombres, algunos más destacados que otros, unos más recordados y temidos, otros abandonados por el tiempo. Fue por la palabra y su idea circundante, que el término “Ley” le quitó la vida a Sócrates. El mismo Bolívar sentenció a su propio espíritu pidiendo la unión de Venezuela y el cese de las divisiones como la única condicionante de que su espíritu “bajara tranquilo al sepulcro”. Entre las palabras, las ideas y los hechos, las diferencias pueden ser abismales, induciendo cambios que pueden ser fundamentales para el hombre.

Desde el momento que empecé a estudiar en la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela, más allá de todas las áreas que se pudiese abarcar, nos enseñaron que existen dos grandes maneras (que Occidente heredó de los pensadores griegos), de pensar y hacer Filosofía. Se filosofa, se piensa o se escruta y se construye pensamientos y sistemas, o se construye discursos, se es retórico, se es sofista. Las dos formas son las dos caras de una misma moneda: la Filosofía.

Del ser sofista, la retórica y sus orígenes, está el arte de construir e hilar discursos, que buscarán convencer a aquellos que sean los receptores del mensaje. Y del mismo arte
que nace de construir y pronunciar discursos, de la exposición consumada de ideas a través de la buena edificación de argumentos (no importando si estos son verdaderos o falsos) quien pronuncia el discurso obtendrá como recompensa el completo convencimiento de lo que argumenta por parte de la masa receptora de la información que este aporta. Sin embargo, más allá del arte de cómo expresarse, el sentimiento, el hecho de manejar la voz y el lenguaje corporal, para un sofista nunca será tan importante como el hecho de saber “edificar” sus argumentos y “discutir” sus enunciados, sus premisas en el discurso que defiende, buscando no subestimar al receptor del mensaje. Porque el verdadero sofista (recordando las clases acerca de ese diálogo de Platón con el Prof. Ventura), no subestima a su contrincante. Porque el receptor, en un diálogo que siempre debe existir, es su sano contrincante.

Traigo toda esta teoría a colación, porque para el día de hoy, lamentablemente, bajo la coyuntura que actualmente vivimos los venezolanos, a menos de un mes de celebrarse un proceso electoral que busca aprobar o rechazar un grupo de cambios en la Carta Magna por parte del Ejecutivo y del Legislativo y del cual, la mayoría de los venezolanos no confía en dicho proceso de elección, se intentó violar de manera flagrante la discutida autonomía universitaria de la principal casa de estudios de Venezuela. Pero el juego, por parte de los entes del estado que deben guardar el orden público, no les salió como habían planificado.

Vamos a detenernos un instante y hagamos un poco de semiótica apartando por un instante a la rigurosa semántica, desde nuestros humildes conocimientos: ¿qué es autonomía? Autonomía desde un entorno como el universitario, es el aquel grado de independencia y respeto que se lleva una institución, en este caso un Alma Mater, de solucionar sus propio problemas y conflictos bajo sus propios recursos. Una institución que es sagrada desde el mismo instante en que imparte conocimientos, sabiduría para el crecimiento del conglomerado al cual llamamos nación. Por lo tanto, bien podría ser un apostolado en donde la Universidad Central de Venezuela como institución ha tratado de hacer mérito para ser autónomas sobre otros entes organizacionales, sean privados o públicos. Pensemos ahora en un término como Revolución; la violencia que puede emerger de un proceso social, abrupto y escindido como el revolucionario, ¿llama de inmediato a que no se contemple ningún tipo de razón? ¿Llama a la violación de toda lógica en sus ideas y discursos, de falacias e incongruencias, irrespetando no sólo al discurso de donde emergió este proceso, también a su propio oponente? Aquellos quienes como yo nos consideramos “socialistas”, “hombre de izquierda”, desde la misma vanguardia de los términos, y aquellos que se consideran “chavistas” desde axiomas como “hombre nuevo” o “humanismo”, “hombres sociales”; ¿cómo debemos interpretar discursos como el presidencial del domingo pasado, cómo interpretar que las palabras se acerquen a lo despótico a tal grado, que no podemos identificarnos con lo que este desprende?

Moisés Jurado

julio 20, 2007

¿Autonomía para esto?

A continuación, ProMedio presenta un texto escrito por Guido Nuñez, estudiante de Biología en la Universidad de Los Andes, quien ha escrito varias cositas en torno a su carrera, y particularmente en torno al tema político. Algunos de sus textos han sido publicados en El Nacional, y otros los ha colocado en su blog La Ira desde el Tercer Mundo.

Guido nos trae una postura contraria a la defensa de la Autonomía en las universidades, citando ejemplos derivados de sus vivencias dentro de la ULA. Algunas de estas situaciones pueden extrapolarse a la UCV y otras universidades del país.

Como siempre, esperamos su participación en los comentarios, y los instamos a que como Guido, envíen también sus textos a promedio.ecs@gmail.com para publicarlos y seguir debatiendo los temas que nos interesan.

¿Autonomía para esto?

El debate político venezolano ha bajado de las alturas de lo que debe ser la buena argumentación para caer en lo más chabacano y maniqueo. No es sorpresa alguna que la discusión acerca de la Autonomía Universitaria se de en términos de Sí-No, sin más argumentos al respecto que las posiciones políticas y la retórica vacía.

La base de una universidad autónoma debe ser la eficiencia junto a la autocrítica, lo cual brilla por su ausencia en la ULA. Para muestra un botón: He enfermado de gravedad y hecho uso de mi seguro médico estudiantil. Para mi sorpresa, dicho seguro no incluye los exámenes de sangre más básicos, que cuestan alrededor de Bs. 80.000 en laboratorios de la ULA, y las citas con el especialista no están disponibles hasta Septiembre. Mientras esto ocurre, el Rector posee a su disposición vehículos de más de 100 millones y por doquier pululan construcciones faraónicas e innecesarias, amén del alcohol para brindis, mientras una escultura de Cruz Diez literalmente se cae a pedazos frente a nosotros.

Es indignante ver la escala de prioridades de las autoridades universitarias. Mientras un preparador gana Bs. 120.000, un atleta puede ganar hasta Bs. 300.000. Y yo pensando que la misión de la Universidad era transmitir el Conocimiento. Adicionalmente, muchos preparadores tenemos un riesgo ocupacional debido a las sustancias con las que trabajamos. En el caso de una intoxicación, nuestro exiguo sueldo iría a pagar los exámenes que la Universidad no cubre, pero que pueden conseguirse a menor precio en laboratorios privados.

Esa no es la autonomía que yo defiendo. Esa "autonomía" no es sino otro síntoma de la descomposición del país, de que el problema no es sólo Chávez sino los responsables de esto, además de quienes callamos y quienes se levantan para defender más que la autonomía, la emisión de un cheque en blanco. La autonomía no debe ser una patente de Corso para quienes dirigen las universidades, es necesario un debate profundo y quizás una intervención sin ningún tinte político, cosa muy improbable en los tiempos que corren.

julio 03, 2007

Irrenunciable Autonomía

Es una imprudencia encarnar movimientos históricos sin considerar sus contextos. El mayor logro del manifiesto proclamado hace casi un siglo por los estudiantes de la Universidad de Córdoba fue precisamente la génesis de una noción latinoamericana de Autonomía Universitaria para las casas de estudio de nuestro continente. En ese sentido, quienes defendemos la autonomía de las pretensiones intervencionistas, también enarbolamos la misma bandera.

Ciertamente, en nombre de la autonomía son muchas las cosas que se hacen y se dejan de hacer. Es cierto que bajo el mismo marco autonómico nuestra UCV tiene fallas estructurales muy graves: hay burocracia, profesores mediocres, abusos de poder, crisis de representatividad. Sin embargo, todos esos problemas hay que resolverlos aquí adentro. Pedir intervención es un irrespeto a una institución que tiene casi 300 años. Es una ofensa a la gente valiosa que hay y hubo en la Universidad; a los líderes estudiantiles de izquierda que pudieron sobrevivir a la rabiosa persecución de algunos gobiernos; es una traición a Vargas, a De Venanzi, a Bianco, y al mismísimo Bolívar.

También es cierto que la Universidad ha perdido algunos espacios de la vida nacional. Ha perdido vínculos con los barrios. Pero afirmar que la Universidad está de espaldas al país es una aseveración fútil y ruidosamente insensata. O acaso ¿a quién atienden los profesionales que egresan de nuestras casas de estudio?… Sin duda, hay mucho por hacer, recuperar y mejorar, pero la Universidad, aun con sus fallas, está al servicio de la nación, que no al servicio de ningún gobierno, por más revolucionario que se autoproclame.

¿Realmente creen que nos preguntan si somos hijos de burgueses o de obreros al momento de admitirnos en la UCV? Ninguna política de ingreso es absolutamente justa. Negarlo es caer en el juego demagógico o en la inagotable discusión de lucha de clases. Los parámetros no son socioeconómicos. Tienen más que ver con las capacidades intelectuales que con el linaje plebeyo o patricio que tengamos los aspirantes a gozar del privilegio – sí, es un privilegio- de servir al pueblo a través del estudio.

julio 02, 2007

Ni tan CEECS

Hay momentos en la vida en los que debemos detenernos, mirar hacia atrás y ver las cosas que hemos hecho, compararlas con el hoy y evaluar si siguen siendo consecuentes con las ideas que dieron origen a nuestro recorrido. Hoy, nuestro Centro de Estudiantes debería hacer este ejercicio, pero como sabemos que andan ocupados en temas más Universales, nosotros desde una posición humilde (la de haberles dado nuestro voto), vamos a ayudarlos a hacerlo.

En
las últimas elecciones que hubo en nuestra Escuela, un grupo de estudiantes cuyos nombres prometían grandes hazañas, al menos grandes voluntades para lograrlas, decidieron lanzarse a la aventura de inscribir una plancha para representar a los estudiantes, mediante una figura que no había sido tan efectiva en los años anteriores y que por demás estaba desprestigiada. Ricardo Andrade, Samuel Ferreira, Frank Calviño y Luis Bermúdez eran nombres conocidos que tenían la intención, suponemos, de renovar la representación estudiantil en la Escuela. Este grupo decidió recibir en sus filas, como candidato a la Secretaría General, a Carlos Julio Rojas –nombre poco familiar, en ese momento, a los oídos del estudiantado- y llamaron “Unidad Comunicación” al grupo que formaron para las elecciones ¿Alguno recordaba ese nombre?

Ocurrió lo que se esperaba, “Unidad Comunicación” ganó las elecciones, triplicando en votos a la otra plancha, y el CEECS obtuvo una inyección de frescura que se vio traducida en grandes logros a corto plazo. Es justo acotar que junto a Unidad Comunicación, de acuerdo con el Reglamento Electoral, resultó electo otro par de estudiantes de la plancha “Generación”, quienes claudicaron en los cargos de Secretaría de Reivindicaciones y Secretaría de Finanzas. Entre esos dos estudiantes resulta curioso que esté nuestra compañera Hanoi Rosas, a quien hemos visto últimamente discutiendo de forma enérgica los temas que pudo haber debatido desde una posición definida dentro del CEECS. No dudamos que haya tenido razones individuales para desertar; de cualquier modo, no es de ella que vamos a hablar en esta oportunidad.


Repasemos los logros más visibles del Centro de Estudiantes:


1.- Consiguieron planificar e instaurar un
sistema de inscripciones más efectivo que el antiguo (¿Quiénes recuerdan las pernoctas en la biblioteca o en la ECS?).

2.- Ejercieron presión sobre la Directiva en aras de la automatización de la Escuela, con lo cual se consiguió simplificar la ejecución de algunos trámites interno.


3.- Se abocaron a la tarea de abrir los cursos intensivos que ya se han dictado en varios semestres consecutivos con materias como Periodismo III, Castellano I e Informática.


4.- Aceleraron el proceso para obtener un centro de copiado de la ECS, y


5.- Lograron que se anulara una sanción de la extensión de deportes, con la cual
la Escuela no podía participar en ningún evento deportivo de la Universidad Central de Venezuela.

Sin embargo, los tropiezos pronto hicieron su aparición. Los asuntos político-partidistas comenzaron a ser más importantes que el trabajo en equipo. Una cartelera colocada por el CEECS en la puerta de
la Escuela fue el inicio. Allí, luego de recitar los logros alcanzados tras seis meses de gestión, firmaron con los logos de organizaciones abiertamente influenciadas por los partidos tradicionales. Esta acción provocó la renuncia de Ricardo Andrade a la Presidencia Adjunta del Centro, y aunque la cartelera fue retirada con bastante celeridad, marcó el comienzo del fin.

Los comunicados firmados por entes individuales del CEECS comenzaron a brillar en las paredes de
la Escuela, así como los afiches proselitistas hicieron acto de presencia. Esto mientras problemas académicos, como el desastre de las últimas inscripciones, se pasaban por alto. Los reclamos de los estudiantes, contra aquellos escritos y comunicados de un CEECS dividido, no se hicieron esperar. “¿Quién es Nixon y por qué no se ocupan de solucionar los problemas de las inscripciones?”. Eran las frases que se podían leer de manera improvisada escritas con un bolígrafo.

Si bien es cierto que un Centro de Estudiantes no puede ser indiferente ante los acontecimientos de la vida nacional, es preciso reconocer también que para poder ir a reclamar la limpieza de tu edificio, deberías procurar mantener ordenado primero tu apartamento. Ciertamente, el apartamento del CEECS estaba desordenado, cada vez más. Muchos alumnos sin cupos en materias obligatorias, problemas administrativos con
la Facultad, un estudiantado apático ante los problemas nacionales. Mucho por hacer y poca voluntad de hacerlo.

Es así como en abril de este año se produce la renuncia de casi todo el Centro, los nombres conocidos que aún se mantenían de aquella iniciativa originaria ya no formarían parte del CEECS. Cansancio, retraso en las elecciones (debimos tenerlas en noviembre del 2006), divisiones internas e intereses “politiqueros” fueron el caldo que terminó quemando a sus integrantes.


¿Qué es el CEECS hoy en día? De los electos popularmente sólo permanece Carlos Julio Rojas (el nombre menos familiar para noviembre del 2005). Mención especial y respeto sincero merece el grupo de “colaboradores” que lo acompaña desinteresadamente. El problema es que para guiar un Centro de Estudiantes hace falta, además de la voluntad, coordinación y método. También hace falta, no se puede negar, liderazgo y representatividad. Entonces, cabe preguntarse, ¿es el actual CEECS un representante legítimo de los intereses de los estudiantes de
la ECS?

Tal parece que al Secretario General únicamente le interesa figurar como “representante de la escuela”, frente a los medios de comunicación, o simplemente seguir los lineamientos de otro de los “representantes” estudiantiles, como el Presidente de
la FCU Stalin González, a quien también parece encantarle las cámaras de los medios de comunicación masivos.

Amigo Rojas, tu Centro de Estudiantes responde únicamente a tus intereses particulares y a los de tu querido amigo Stalin. Independientemente del partido al que ambos pertenecen, hacen poco frente a los estudiantes de
la UCV y realmente mucho frente a las cámaras de televisión. Tal vez puedan ustedes hacer campaña para optar a un cargo público, pero para el que están ejerciendo actualmente ya no funcionan. Los Centros de Estudiantes no se construyen en estudios de grabación.

Se te olvidó el valor del trabajo en equipo. Echaste a perder con los pies lo que lograste con tus compañeros a punta de esfuerzo y verdaderas buenas intenciones. Perdiste el foco Carlos. Un buen día tu nombre apareció grafiteado en las paredes de
la Escuela. Eso fue un acto cobarde y vandálico, pero al mismo tiempo, fue la marca que faltaba para acabar de convencernos de que le estás haciendo más daño que bien a la ECS, sin contar que tu anhelo era pintar de blanco tu nombre, pero frente a las cámaras. Tal vez todavía tengas oportunidad de limpiar tu nombre aquí, en la casa, como los trapos sucios, sin luces brillantes, sin maquillaje, sin micrófonos.

La cámara te sonríe, es cierto, pero se te olvidó, amigo Rojas, que el medio no siempre es el mensaje y que tu público, los que votaron por ti, no están en el porcentaje de rating de Globovisión, sino que te saludamos todos los días en los pasillos de la Escuela. Con honestidad, no creemos que los alumnos de
la ECS, independientemente de su posicionamiento político, se sientan representados por sus “representantes” estudiantiles (la redundancia vale, y en este caso, vale doble). Hoy no hablas en nombre de la
mayoría de la ECS, tú debes saberlo, y te invitamos a ser el primero que, desde tu posición como Secretario General electo por voto directo y secreto, comiences con nosotros una campaña para presionar a la Comisión Electoral de la Universidad para que las elecciones sean lo más pronto posible. Eso no va contra la autonomía universitaria. Y si tú consideras que sí nos representas, pues te invitamos a que, ante las dudas que existen al respecto, promuevas un espacio electoral para que lo demuestres por ti mismo. Pero hay que poner orden.

En definitiva, no queremos iniciar otro período académico sin un CEECS que verdaderamente represente a la mayoría de los estudiantes de
la Escuela de Comunicación Social. No queremos iniciar otro período académico sin una FCU que verdaderamente represente a la mayoría de los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela.

Manifiesto ProMedio

1. Estado, nación, gobierno, partido de gobierno y sociedad deben ser entidades separadas y claramente delimitadas.

2. La Universidad es una institución al servicio de la nación y, por tanto, una comunidad independiente de los intereses del gobierno.


3. En ese sentido, la autonomía universitaria es imprescindible, entendida como la libertad que permite a las casas de estudio el ejercicio de sus funciones como tales, en conexión permanente con los requerimientos que el desarrollo nacional reclama.


4. La Universidad se nutre de la diversidad y el debate ideológico y académico.


5. Una de las funciones esenciales del Estado democrático es garantizar el respeto a las opiniones e inquietudes de las minorías.


6. Las organizaciones sociales y políticas que agrupan a los seguidores del presidente Chávez constituyen una mayoría en el actual contexto nacional.


7. Esto concede al gobierno la potestad de implementar las políticas que considere adecuadas en pos del desarrollo del país.


8. Sin embargo, cualquier proyecto que promueva cambios estructurales en el modelo sociopolítico venezolano no puede desarrollarse a través de la exclusión de amplios sectores de la población.


9. La dictadura de las mayorías es tan deleznable como cualquier otra dictadura: un sistema esencialmente rígido, vertical e injusto.


10. Los errores del pasado no pueden servir como excusa para justificar las equivocaciones del presente.


11. El deber del Estado no es decidir por los ciudadanos sino otorgarle las herramientas para que desarrollen su propia capacidad crítica de discernimiento.


12. La discusión actual no debe girar en torno de derechas e izquierdas, que sólo son etiquetas que poco contribuyen a estimular el debate.


13. El debate se debe generar en función de la justicia y la equidad como valores universales que no están adscritos a ninguna ideología particular, y a los que debe aspirar cualquier sociedad.


14. La verdadera meritocracia no es una consigna política vacía, sino una forma de justicia social, que permite que los más capacitados trabajen en pos de las grandes mayorías necesitadas y el bienestar social.


15. El diálogo permite el enriquecimiento de las ideas.


16. La polarización permite que aflore lo peor de cada uno de los sectores en pugna.


17. Los que gritan más duro no necesariamente son quienes tienen la razón.


18. Dialogar con el adversario es un acto valiente y constructivo.


19. Los cobardes suelen rechazar el diálogo para escudar sus propias carencias y temores.


20. El monólogo es una manera irreflexiva e irresponsable de huir del deber de justificarse con argumentos y no con consignas.


21. Las ideas deben combatirse con argumentos, no descalificando a priori a quien las emite.


22. La libertad es una condición humana inalienable, en todas sus variantes: de pensamiento, de opinión, de culto, de expresión y de prensa.


23. El periodismo es un servicio público. Para que sea eficiente exige constante autocrítica.


24. El acceso a las fuentes oficiales es fundamental para un periodismo ponderado y condición sine qua non para el ejercicio pleno y bilateral que supone el derecho a la información.


25. Se puede hacer periodismo sobre la política, pero no desde la política.


26. El periodismo está llamado a ser una trinchera para fiscalizar el poder y no una tribuna para ejercerlo.


27. El oficio periodístico no puede arrodillarse ante el poder. Debe cumplir con el sagrado propósito de ser la voz de los que no tienen voz.


28. La libertad de expresión no es una carta blanca para denigrar al adversario.


29.Es un derecho esencialmente democrático que nace de la comunicación libre y plural de las ideas, que exige responsabilidad y reclama respeto, y que se cristaliza en la tolerancia.


30. Lo importante no es salir en televisión ni pasar a las páginas de la historia: el trabajo más esencial es aquel que se realiza con sencillez, sin magnos epítetos, y a la luz de la cotidianidad.