Mostrando entradas con la etiqueta venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta venezuela. Mostrar todas las entradas

octubre 12, 2012

Post-electoral: aprender a jugar

Cuando dos equipos se someten al arbitraje en un juego, las reglas se dejan claras de antemano y ambos equipos acuerdan respetarlas. Hay juegos en los cuales las decisiones arbitrales no son justas, hay juegos en los cuales la suerte no acompaña a uno de los dos equipos, y hay juegos en los cuales los errores se pagan y la astucia da ventaja. Pero sea como sea, hay reglas, hay árbitro y al final del juego el equipo perdedor no puede desconocer lo acordado.

Hay dos perspectivas para mirar lo que sucedió el pasado 7 de octubre en Venezuela: la del ganador y la del perdedor. Si consideramos la del perdedor, y tomando en cuenta que fueron más de 6 millones y medio de perdedores, es natural que las reacciones sean variopintas. En virtud de esa diversidad, nos gustaría destacar algunas cosas:
  • La oposición ganó más de 2 millones de votos, mientras que el Gobierno, a lo sumo, ganó unos 800 mil votos más.
  • La oposición aglutina ahora a un 45% de la población votante, prácticamente la mitad del país. Los dirigentes opositores deben aprender a perder, porque este resultado los compromete a ser una voz contundente. Aunque ciertamente en Venezuela se han borrado poco a poco los límites entre los poderes del Estado, sigue siendo cierto que el poder no sólo se maneja desde la Presidencia, y el trabajo por el país no sólo se hace desde el poder. Hay otros juegos en este campeonato: gobernaciones, alcaldías, parlamento.
  • La visión pesimista –que, por cierto, desestimula el voto- que piensa que ya todo llegó a su final y que es preferible rendirse antes que seguir luchando, realmente aporta muy poco para el camino que todavía toca recorrer. El camino no es fácil y aún queda en el inconsciente colectivo mucho de los 40 años que precedieron a los que ahora serán 20, pero el derrotismo no podrá generar fruto alguno. Ver con pesimismo lo ocurrido es, desde la oposición, conformarse con una visión escueta del asunto. Si Venezuela escogió continuar su recorrido hacia el llamado “socialismo del siglo XXI”, sus razones debe tener. ¿Alguien hizo alguna vez el ejercicio de acercarse a un partidario del gobierno para preguntarle por qué no Capriles? Si lo hizo, probablemente sabrá que la respuesta a esa pregunta se podría resumir en: “No queremos volver a la Cuarta República”. Así que lo más inteligente para el equipo perdedor es sentarse a pensar por qué para los ganadores su opción es la mejor. Eso sería más productivo que andar gritándoles “ignorantes”. Ignorancia, si a ver vamos, es no entender al otro ni hacer el esfuerzo para hacerlo.
  • Es interesante el camino que se le presenta a unos y otros. A la oposición se le presenta el gran reto de hacer entender a la gente, sobre todo a los que siguen al Presidente, que esta dirigencia no tiene nada que ver con la que condujo los destinos del país en el pasado. Eso implica mucha autocrítica, mucha apertura y mucha renovación de liderazgos. Al Gobierno, por su parte, se le presenta un problema serio, ya que su crecimiento disminuyó y el de la oposición se aceleró. Debe revisar la razón de la pérdida de espacio, saber leer el mensaje del pueblo y dedicarse a tomar acciones correctivas, incluida, seguramente, la resolución de problemas tangibles del ciudadano.
  • A Henrique Capriles se le abren nuevos panoramas: hacer de la MUD un ejemplo de unidad en la derrota, cosa en la que siempre ha fallado la oposición, que tradicionalmente se desmorona con los reveses. Capriles no debería dejar de recorrer Venezuela, y más bien se le deberían unir otras figuras opositoras, sobre todo las jóvenes. Hubo muchos pueblos donde Capriles no llegó, pueblos que mayoritariamente votaron por Chávez. Hay que averiguar por qué Chávez se hace onmipresente en esos pueblos a donde no llega físicamente.
  • A Hugo Chávez se le presenta doble reto: asumir nuevo mandato con ofertas de Gobierno desgastadas y con un descontento creciente incluso en sectores de bajos recursos, cuna tradicional de su apoyo. A ello se suma el tema de su salud, del cual todavía nadie tiene mayores certezas. De una u otra forma, todos los actores políticos han dado a entender que están viendo con claridad sus retos. Falta ver cómo los enfrentan.
  • A nosotros, los ciudadanos, nos queda el reto más importante de todos: aprender a plantear nuestras diferencias, a reconocer al contrario y a aceptar que aunque somos dos equipos, ambos trabajamos para un solo campeonato llamado País. Si tomamos la vía de la agresión, en algún momento las acciones se nos van a devolver.
Ganar y perder es parte del juego, hay que aprender a perder pero también hay que aprender a ganar para disfrutarlo. En rigor, hay que aprender a jugar.

septiembre 07, 2010

Franklin Brito… ¡mis respetos!

El amigo Julio Jiménez (@JulioCoco en Twitter), nos ha enviado este texto publicado originalmente en su Tumblr a propósito de la reciente muerte del productor agrícola Franklin Brito, quien murió de inanición producto de una huelga de hambre extensa y recurrente en protesta por las irregularidades cometidas en torno a la expropiación y luego devolución en términos dudosos de sus tierras. Así como Julio Jiménez, tu también puedes enviar tu texto a nuestro correo, con gusto lo revisaremos y publicaremos.

Franklin Brito
Debo comenzar diciendo que lamento y deploro que muchos opositores, incluso algunos de sus dirigentes, desearan su muerte para usarlo como bandera política y así descalificar al régimen de Chávez. A Franklin Brito (FB) lo conocí al inicio de su huelga de hambre, allí conversé con él y percibí inmediatamente su gallardía y voluntad para hacer valer su posición. Nunca pidió, ¡Siempre Exigió!

Su lucha fue un proceso enmarcado en un enredo jurídico y de patrañas políticas desde la cúspide de ambos bandos. Eso afectó su capacidad de lucha y su credibilidad. ¿Cómo la huelga de hambre de Ledezma y la de los estudiantes en la OEA perjudicaron la lucha de FB? ¿Qué consecuencias le trajo esto? Ciertamente la huelga de hambre de FB carecía de apoyo mediático, pero el giro que se le dio durante esos sucesos no le ayudó, las “recomendaciones” y “asesorías” que recibió en el ínterin lo llevaron a entender y llevar su proceso de otra manera.

Un momento clave en su lucha es cuando levanta su huelga de hambre y se ve obligado a reiniciarla. En mi opinión fue allí donde pasó lo peor; ese momento aún está poco claro a nivel político y jurídico porque aún no se sabe qué oferta le hizo el gobierno y qué fue lo que no cumplió.

Todo proceso de lucha tiene una táctica para lograr un objetivo. En ese momento Franklin Brito transformó la táctica en el objetivo; si su huelga de hambre se transformó en punto de honor fue por la indolencia del gobierno y la mala asesoría de los opositores involucrados con la familia. Calculó mal el gobierno las intenciones de un FB afectado por la inanición y de una familia sin preparación para tomar decisiones. La estrategia del gobierno de enredar la cosa jurídica y declarar la “insanidad” de FB le dio resultados en medio del hecho electoral, donde viene el segundo capítulo clave en la lucha de FB: su estado de salud se hace irreversible. No va a mejorar. Hay que esperar lo peor… En ese punto se creyó que Brito o lograba sus objetivos o Chávez se afectaba seriamente. Grave e irresponsable error.

¿Dónde estuvo el error? Por un lado, en pensar que el gobierno se iba a quedar de brazos cruzados, y por el otro, en no entender que la lucha estaba feneciendo y que había que cambiar de método, porque en esos términos ya estaba perdida. Impulsar la huelga de hambre de Franklin Brito al punto de quiebre, sin ver que podían combinarse otros métodos y discursos, fue una BARRABASADA. Los que tomaron decisiones, incluyendo al mismo FB, no calibraron que su caso no era apoyado, y que era desconocido por las mayorías. Así que la inminente inmolación de Brito obedecía a mantener un punto de honor para afectar al gobierno en la opinión pública, lo que…

Franklin Brito
Aunque no nos guste y nos duela, la lucha de la familia Brito no tuvo apoyo popular, ni fue referente en la lucha social venezolana. ¿Por qué? porque el venezolano común no vio ese proceso de lucha como un hecho colectivo, ni como un suceso que les afectase, principalmente porque la difusión de la lucha fue mal llevada. El hecho de presentar ante la opinión pública a Franklin Brito como un héroe y un mártir tuvo un efecto inverso. No lo hicieron parecer del pueblo. Quienes por Twitter y en los programas de opinión hacían loas e impulsaban la huelga de FB lo llevaron al punto de no retorno.

En mi opinión, muchos opositores -incluso “dirigentes”- son responsables de la muerte de Franklin Brito y ahora hablan de ÉL como héroe… ¡Coños de su Madre! Pero eso no exculpa para nada la actuación del Gobierno Chavista que se gradúa de Fascista y de extrema derecha con la muerte de Franklin Brito. Para los que no lo saben, FB era chavista y al verle el tuétano al régimen y criticarlo comenzó a pagar el precio de rebelarse: todos los ataques, acciones y agresiones que lo llevaron a decidir y ejecutar su huelga fueron producto de la retaliación política. Quienes lo invaden y despojan de sus tierras y bienes no son otros que quienes él criticó y combatió cuando era chavista.

El Gobierno cometió tres actos durante la lucha de Franklin Brito que hay que ver con detenimiento antes de asquearse. En el inicio, el Gobierno intentó negociar con FB en condiciones muy por debajo de sus exigencias sin contar con su determinación, y como el chavismo -acostumbrado a chantajear y comprar voluntades- no encontró fisuras en Franklin Brito, tuvo que desacreditarlo. Fue criminal la campaña gubernamental de descrédito en su contra, sin contar el chantaje y la presión que el Gobierno ejerció y ejerce sobre los productores agropecuarios amigos y vecinos de FB, presión que fue y es arrecha. En segundo lugar, la decisión política del Gobierno para que FB no se les muriera antes del 26 de septiembre fue un hecho que definió todas sus acciones y su discurso; el secuestro forzado, el célebre video donde FB señala a Globovisión, las restricciones, TODO lo calcularon en términos electorales. Es asqueante -a niveles de baño de carretera- lo sucedido a Franklin Brito en cautiverio.

Digan lo que digan, el gobierno lo tenía preso para ganar tiempo. En tercer lugar, el montaje político, jurídico y mediático del Gobierno en el escenario de su muerte antes del 26 de septiembre ya estaba preparado. Ciertamente, hace un tiempo Franklin Brito perdió conciencia y capacidad de decidir producto de la inanición, el gobierno encontró un arma; usó esa condición de la mejor manera y en las narices de todos.

Hicieron de Brito una víctima ajena al gobierno de Chávez y dejaron que se dijera de todo en los círculos opositores, en el medio de un conjunto de inconsistencias de método, discurso y decisiones, lo cual, conjuntamente con el aislamiento físico del huelguista, llevo al régimen a tomar el control sobre el caso. Las acusaciones sobre la familia Brito cesarán después de las elecciones. Su intención es desensibilizar al electorado chavista de la muerte de Franklin Brito. No se extrañen, incluso, de que si el impacto electoral de la muerte de FB supera lo estimado por el gobierno, éste haga algunas concesiones con la familia Brito.

Caricatura de Edo
Es importante que podamos abstraer de lo sucedido con Franklin Brito un conjunto de conclusiones y reflexiones. Si no, habrá muerto en vano.

  1. Franklin Brito fue un hombre que, junto a su familia, se enfrentó a un Estado autoritario y perdió. Una lucha no se sustenta sólo bajo la fuerza de voluntad y un espíritu indoblegable como el suyo, pues también hace falta inteligencia. Hubo un momento donde no fue inteligente continuar la huelga. Se pudo haber hecho otras cosas, pero escogieron el peor camino.
  2. Con el deceso de Franklin Brito Chávez se pone a nivel de Margaret Tatcher, a quien también se le murió un huelguista por inanición. Con esta experiencia se demuestra el total desprecio del Gobierno por las causas humanas y demuestra su decidida intención de superponer el poder sobre lo social. En mi opinión, quien diga que el Gobierno actuó torpemente con Franklin Brito se equivoca. Este gobierno es así e hizo y hace lo planificado.
  3. Una lucha Justa y Digna como la de Franklin Brito no puede ser asimilada y decidida sobre la base del odio e intereses oscuros.
  4. La muerte de Franklin Brito no tendrá las repercusiones esperadas por muchos opositores que la esperaban con ansias. Duélale a quien le duela, la gente en los sectores populares, las mayorías lo ven como otro muerto más, igual al familiar que perdieron en manos del hampa. La sensibilidad del venezolano en situación de pobreza va en función de realidades e intereses distintos a la causa de Brito; por eso mi arrechera e indignación hacia quienes desde la oposición estimularon que FB se inmolara. Inhumanos que no conocen este pueblo.
  5. Con el deceso de Franklin Brito -sumado a la parodia estudiantil y al show de Ledezma- se deslegitima la huelga de hambre como método de lucha. ¿Después de su muerte quién coño va a tomar esa ruta? Ha sido agotado un método de lucha pacífica en la confrontación contra Chávez.
  6. No entiendo ni entenderé en este momento otro apoyo a la lucha que dio Franklin Brito que no sea trabajar más duro para ganar el 26 de septiembre. Que alguien me explique cómo una vigilia ayuda a conseguir la victoria en la Asamblea Nacional ¿Quieren reivindicar a Franklin Brito? ¡Trabajemos más duro! Fariseos y malos samarios quienes lloran por él y hablan pestes de Chávez en las redes sociales y por pin, pero no ayudan en la lucha.

Traslado de restos de Brito al cementerio
Finalizo con las siguientes palabras… aunque maldigo el día y la hora en que debo escribirlas: Franklin Brito, te ganaste mi respeto, aunque hace días que no te apoyo en tu forma de lucha, porque no quería que murieras. Pienso que pudiste hacer otras cosas para vencer, y que vivo podías hacer más que muerto. Para mí valías más vivo que muerto. ¡Fue tu decisión! La respeto aunque no la comparto. Aprendí de tu determinación, de tu voluntad y de tu espíritu indoblegable; pero también aprendí de los errores que cometiste y los que se cometieron contigo ¡Le echaste bola, viejo! Es hora de que descanses. ¡Un Abrazo!

agosto 28, 2010

¿Ganamos algo votando?

Hemos tomado este texto de Xavier Rodríguez Franco directamente de su Blog y con su autorización, ya que concordamos perfectamente con lo que plantea. Recuerden que ustedes tambien pueden enviar sus textos al correo y con gusto lo publicaremos.

La pregunta con la que inicio este breve escrito, la he encontrado formulada en diversas circunstancias familiares, ha sido debatida entre diferentes grupos de la sociedad y hasta enunciada en los espacios de opinión pública de los más diversos países. Por fortuna en todas estas discusiones que he presenciado, ésta pregunta nunca ha despertado indiferencia y siempre ha propiciado un debate germinalmente ciudadano, con implicaciones más directas de lo que muchos de nosotros hemos creído.

No han sido pocos, aquellos que relativizando la importancia de su aporte electoral en cada comicio, aseguran que votando afianzan aún más un sistema vicioso y su continuidad en la asignación de cargos en el sistema político imperante. También existen otros muchos que dicen que como “ellos no pusieron” a los gobernantes de turno, entonces que el mal gobierno sea removido por quienes lo eligieron. Este tipo de argumentos que algunos solemos escuchar y en ocasiones esgrimir, siempre consigue alimentar aquel alegato a la violencia tan poco constructivo de que “lo ilegal no se discute sino que se combate”.

Sin embargo, cuando se reflexiona de esta manera, se deja de lado la posibilidad de que con nuestro concurso la eventual práctica tramposa, tenga mayor cantidad de agraviados y que a su vez puedan estar éstos más dispuestos a fiscalizar e interpelar un proceso de tan grandes implicaciones ciudadanas.

Recordando una reflexión hecha al respecto por el profesor chileno Fernando Mires [1] es importante el rescate ciudadano de la percepción de “agente social” que tienen aquellas sociedades, que por cualquier circunstancia, están sometidas al ejercicio autoritario del poder. En ese artículo Mires argumenta que “votando no hay nada que perder. No votando, los abstencionistas de hoy, deberán vivir arrepentidos para siempre”. En efecto, al no ejercer nuestro derecho al voto no podemos exigir la respetabilidad del mismo, así como tampoco podemos evitar perder la posibilidad de poder ver materializada la opinión política de cada uno de nosotros. Es por ello que lo que perdemos es único, incalculable y además irrepetible.

En nuestro país han habido innumerables eventos que nos demuestran lo amenazante que nos resulta la abstención para la supervivencia de un ambiente mínimo de pluralidad y de convivencia ciudadana. La desaparición sistemática de opciones, ha sido alimentada también por aquellos que al no ver su opción representada, han preferido alejarse y no participar. Lo cual le habilita el espacio a las posiciones más radicales, haciendo del juego político un asunto bipolar de “pros” versus “antis”. Esto además consigue alimentar la concepción totalitaria de la democracia (Claude Lefort; 1994) que asegura que la mayoría, por su condición numeraria, ha de abrogarse la representación total de la voluntad general, por lo tanto las minorías, los discrepantes y los indiferentes han de asumir el mismo rol: el anonimato en los asuntos públicos.

Por estas y otras muchas razones, la pregunta y su respuesta colectiva tiene mucho sentido cívico, pues nuestra participación electoral hace visible socialmente el ejercicio de nuestra conciencia de lo público. Circunstancia que en los actuales momentos, muchos países precisamente no tienen dentro de su patrimonio cultural. Es por ello que la redacción de estas líneas es a su vez una invitación a llenar con nuestros designios los espacios públicos que podamos mientras existan.

Nota publicada originalmente en Ciudadanía Estudiantil

agosto 02, 2010

Militarismo mágico

por Yimmi Castillo

El Gabo posiblemente nunca pensó que Macondo en alguna parte del futuro se le convertiría en realidad, y no tan mágica. Pero está sucediendo aquí mismo, al lado, en un país que acaba de romper relaciones formalmente (porque informalmente ya estaban rotas) con el de su Aracataca natal.

En este nuevo capítulo del realismo mágico venezolano, fuimos convocados -vía televisión de señal abierta -a la exhumación del Padre de la Patria. Y en un show tremendamente producido, con al menos tres cámaras en puntos estratégicos, incluyendo una en picado perfecto sobre el ataúd, vimos el mito del héroe uniformado hasta los huesos.

El Presidente no es ningún tonto. Los fines de semana sigue muriendo gente de forma violenta y los kilos de alimentos podridos no dejan de aparecer. De nada sirvió cambiarle el nombre a PDVAL y que Rafael Ramírez insinuara que todo estaba “excesivamente normal” en esa dependencia que, hasta hace poco, era suya. Así que no había mejor forma de cambiar el tema de conversación que darles un show lleno de magia, esoterismo, religión y hasta moralismo.

El prólogo de este capítulo se inició con la importación de tierrita de la casa de la Libertadora del Libertador, la nunca bien ponderada Manuela Sáenz, en forma de “restos simbólicos” para traerla “al lado de su amado” Simón Bolívar. Así comenzaba a gestarse, en la opinión pública venezolana, un discurso “reivindicativo de la mujer” por un lado, y “escandalosamente moralista” por el otro.

Las lenguas más ortodoxas de la oposición venezolana comenzaron a lanzar cualquier tipo de improperios sobre el Presidente por avalar la “conducta inmoral” de una mujer que fue una más de las “barraganas” de Bolívar, obviando hechos históricos y manipulando leyendas del personaje. Además de impertinente, es incorrecto decir que Manuela Sáenz era “barragana”, porque en todo caso Bolívar fue su amante, no al revés (recordemos que la única esposa de Bolívar había muerto unos cuántos años antes) Hecho que también es discutible porque Manuela había dejado definitivamente a su esposo para unirse al Libertador, y habría que recordar que la palabra “divorcio” no era muy popular que digamos por entonces.

Por otra parte, ¿se puede hablar de un discurso “reivindicativo de la mujer” cuando lo que se resalta es que se le está reuniendo al lado de su hombre? Es curioso ver, por ejemplo, cómo el único discurso que habló del papel jugado por Manuela Sáenz en la independencia suramericana fue el del Presidente Rafael Correa. Es interesante: aquí trajimos a Manuelita porque había que juntar a los amantes en polvos, mientras que en Ecuador sí conocen bien que su “Generala de Honor” peleaba en batallas mucho antes de conocer a Bolívar.

Pasada la página de Manuelita, el gobierno siguió con su historia mágica desenterrando a Bolívar, sometiéndolo a estudios, y viendo en vivo y directo, vía medios masivos, cómo el Presidente le preguntaba “¿Eres tú, Padre?” a una pila de huesos (muy bien conservados, por cierto, gracias al trabajo del doctor José María Vargas), y viendo cómo lloraba un mandatario rodeado de un halo de humanidad; de nuevo, todo muy bien producido, con todas las tomas, planos y encuadres necesarios. Y otra vez recordando mucho de la gesta emancipadora, y poco del pensamiento civilista del personaje.

Recordamos mucho del plomo y la batalla, y poco de su labor e ideología política. Lanzamos teorías conspirativas de asesinatos y magnicidios del pasado y del presente, pero nada se dice de los que mueren hoy por la ineficiencia de un Estado que no garantiza a sus ciudadanos el derecho a la vida.

En otros países a los personajes históricos se les respeta, se les estudia por su legado. Aquí les preguntamos a sus restos si de verdad son ellos y se les procura el amor más allá de la muerte. Mientras tanto, en un episodio paralelo –aunque menos mágico y menos cómico-, la Guardia Nacional detiene a unos periodistas por tomar fotos del Presidente y se las borran y se les decomisa la cámara. Entretanto, se imputan a unos ciudadanos por “iniciar rumores” en Twitter, y entonces nos preguntamos: ¿Hasta dónde puede llegar un Gobierno con rasgos autoritarios, totalitarios y paranoides que puede hacer, literalmente, lo que le da la gana, hasta desenterrar los huesos de los próceres del país y meter preso a cualquier fulano con cualquier excusa?

Ese fin de semana que desenterraron el mito del héroe uniformado, cuarenta ciudadanos murieron a manos del crimen y la irresponsabilidad de quienes no han sabido -o tal vez no han querido- hacerle la guerra al hampa. Ellos desentierran leyendas, mientras nosotros enterramos a nuestra gente.

Diría Miranda, que doscientos años después, seguimos siendo un bochinche.

marzo 01, 2010

Una reflexión sobre la mayoría NiNi en Venezuela

A continuación les presentamos un texto de Elías Darío Paz, colaborador que repite con un texto enviado al mail del Blog. En esta oportunidad, Elías nos trae una reflexión sobre uno de los valores más usados, para bien o para mal, en el ámbito democrático: Las Mayorías. Envía tú también tu texto y con mucho gusto lo publicaremos en ProMedio.
Así como días atrás un misterioso palo de agua inundó gran parte de Caracas durante 20 minutos, y los ciudadanos nos quedamos extrañados y agradados, muchos nos hemos quedado gratamente sorprendidos con el crecimiento cuantitativo, en los últimos meses, de un grupo del pueblo venezolano. Caracterizados por su sensatez, los NiNi se han incrementado hasta un 60% aproximadamente.

Según el último estudio de la encuestadora Hiterlaces, 6 de cada 10 venezolanos piensan que las cosas en el país no van bien. Si esto le sumamos la cifra de otras fuentes estadísticas que señalan que aproximadamente 6 de cada 10 venezolanos se declaran NiNi, podríamos arriesgarnos a decir que al menos 60 % de los venezolanos están comenzando a reflexionar sobre el curso que están tomando las cosas en el escenario político y social. Dios mío ¡¿Qué está pasando?!

Días atrás el gobernador del Estado Lara, Henry Falcón tomó la decisión de dejar el Partido Socialista Unido de Venezuela para formar parte del partido Patria Para Todos. Una decisión que en cualquier país democrático del mundo sería vista sólo con curiosidad por propios y extraños, en Venezuela ha sido objeto de muchas críticas. Un grupo minúsculo de políticos radicales vieron esta medida, o bien con escepticismo o bien con una actitud de rechazo directo.

Desde los sectores más radicales de los seguidores del gobierno del Presidente Chávez acusaron a Falcón de traidor, de salto de talanquera, de vendido. Desde los sectores más radicales de la oposición muchos etiquetaron a Falcón como un segundo Arias Cárdenas que, después de ser un “presunto” opositor al presidente Chávez se convirtió al poco tiempo en parte de su equipo de gobierno.

No obstante, el 60 % (y yo creo que son mas) de venezolanos que ya no se dejan llevar por esos vientos radicales y maniqueos que excluyen al “otro” como si no existiera, o peor aún, como si fuera el enemigo a exterminar, seguro verán la decisión de Falcón como sensata. Y es que ¿por qué una persona no puede disentir de algunas líneas del partido de gobierno y decidir militar en las filas de otro partido que simpatiza con el chavismo sólo en algunos puntos? Ó, visto desde otra perspectiva ¿es que acaso una persona que sale del PSUV tiene necesariamente que pasar a las filas de un partido opositor para que su argumento sea consecuentemente lógico?

En mi opinión, el término NiNi es descalificativo porque se reduce a una etiqueta medio ridícula algo que realmente encierra reflexión y complejidad. Para los y las NiNi no existen los postulados dicotómicos ni los discursos maniqueos. Para ellos los cromatismos de la vida, la diversidad de opiniones, la intersubjetividad y la posibilidad de conciliar posturas diversas y hasta contradictorias son posibles. Se parte de la complementariedad de ideas y no de la incuestionabilidad de una verdad.

El 2 de diciembre de 2009, fuimos testigos de una frase realmente preocupante para cualquier venezolano sensato. El Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, señaló en una declaración a los medios de información que actualmente en Venezuela no existe reconciliación posible entre los venezolanos que lo respaldan y los venezolanos que lo adversan. Pero lo que está a la vista no necesita anteojos. El propio Henry Falcón señaló acertadamente que “hoy en día 90 % de la población pide a gritos diálogo”. Pero esta frase y su decisión jamás podrán ser entendidas por personas que no pueden ver la vida sino en blanco y negro.

Ese 60% de ciudadanos venezolanos, que no se sienten identificados ni con un sector ni con otro del panorama político del país, habla muy bien de nuestro talante democrático. El dedo del Presidente de la República en el PSUV y los dedos de los Partidos en la Oposición están haciendo aguas ante la avalancha creciente de nuevos sectores que desean participar en la toma de decisiones, en la postulación a cargos y en la generación de propuestas.

Sin embargo, sólo la opinión y la disidencia no son suficientes. Es necesario iniciar campañas activas, ocupar espacios políticos, institucionales, sociales y mediáticos de una manera responsable y decidida. Aunque los radicales son menos, su impacto mediático es aún enorme. Sólo en la medida en que se diseñen estrategias efectivas para hacer llegar este mensaje a la población - que sin lugar a dudas es mayoritario en la Venezuela de hoy - podremos hacer que ese sentimiento plural, conciliador y dialogante se traduzca en hechos, en acciones, en desarrollo y en paz para el país.

Elías Darío Paz

septiembre 09, 2009

De la personalización del conflicto al diálogo interpersonal

En esta oportunidad les traemos un texto que nos envía el compañero Elías Darío Paz. Un texto cargado de buenas reflexiones y que nos recordó casi de inmediato aquellos primeros días de nuestro Blog, cuando creamos el Manifiesto que dio origen a este espacio. Esperamos que disfruten el texto y que no solo sea Elías, sino tú también, el que de uso a este Blog para soltar sus reflexiones.

De la personalización del conflicto al diálogo interpersonal

Estamos llegando a un punto peligroso del conflicto sociopolítico que vive hoy Venezuela. Pero primero, es necesario hacer una aclaración. Cuando se habla de “conflicto” no estamos hablando de algo negativo. Conflicto es una palabra que deriva del idioma griego y significa los que se influyen o afectan mutuamente. Y es que las relaciones humanas son por naturaleza conflictivas, porque permanentemente estamos en interacción y permanentemente nos influenciamos. La palabra conflicto suele ser vista como algo negativo porque se le asocia automáticamente a la palabra “violencia”. Pero la violencia es sólo una de las maneras en que los seres humanos canalizan o resuelven los conflictos, y no es la más común. Diariamente las personas enfrentamos conflictos que resolvemos o canalizamos pacíficamente, sólo que simplemente - quizá por la rutina - pasan desapercibidos. La paz, es la forma más común en que los seres humanos resolvemos o canalizamos los conflictos. Y de hecho es la manera más constructiva de regular nuestras diferencias de intereses, necesidades u objetivos.

En situaciones conflictivas como las que se viven hoy en Venezuela, existen elementos fundamentales para que el conflicto pueda ser canalizado de una manera óptima. Es necesario reconocer al “otro” como una figura que posee humanidad y validez como yo la tengo. Es fundamental que exista voluntad de resolver el conflicto por vías pacíficas, y para ello es necesario tener claros cuales son las prioridades del país desde el punto de vista del bienestar general. Y el hecho es que todos en Venezuela merecen su espacio, pero ese espacio se gana también a partir de la capacidad para consensuar posiciones plurales e incluyentes que satisfagan al mayor número de personas y tendencias políticas. He ahí otro de los elementos necesarios para que la regulación de un conflicto tenga éxito: la negociación con base a intereses y no a objetivos excluyentes. Quizá el elemento más nocivo en los conflictos es cuando se personalizan los problemas. En Venezuela, tanto sectores que respaldan el proyecto del Gobierno Nacional como aquellos que lo rechazan desde la Oposición están llegando a un punto peligroso al personalizar el conflicto en la figura del presidente Chávez. Por una parte, se escuchan frases como “Con Chávez todo, sin Chávez nada”, “Chávez hasta el 2021”, “marchar contra Chávez es marchar contra el pueblo” o “lo que diga Chávez es ley”. Por otra, se organizan marchas de “no más Chávez” y se oyen frases como “Chávez es el demonio” o descalificativos como “Chaburro” entre otros.

A ambas partes parece olvidárseles que el Presidente de la República es un servidor público, tal como lo es un gobernador, un alcalde, un concejal, un diputado, etc. Pero lo cierto es que estas posiciones se hacen cada vez más excluyentes porque, en vez de centrarse en intereses, se personalizan y cuando esto sucede es muy difícil llegar a un punto consensuado.

El primer elemento para revertir esta situación es la verdadera voluntad de diálogo y la disposición a ceder en algunas de las posturas en función de un bien incluyente y plural. Porque créanlo o no, la historia está llena de trágicos ejemplos donde ninguna de las partes ha podido eliminar a la otra. Ni la derecha ha podido eliminar a la izquierda ni al contrario. Lo único seguro cuando se mantienen posturas excluyentes, centradas en personas y no en intereses, cuando se le quita al otro la cualidad de ser humano con validez en sus opiniones y posturas, es que más temprano que tarde se pueden empezar a generar regulaciones violentas. De las regulaciones violentas no queda más que los muertos y si de ello hay duda podemos preguntar a los centroamericanos que de esto tienen bastante experiencia. Al final será necesario sentarse en una mesa de diálogo, en 10, 20 o 40 años. La única diferencia será un país empobrecido, en ruinas y con una cantidad de familias destruidas por los muertos y los desaparecidos.

Entonces los venezolanos debemos preguntarnos ¿qué nos interesa como venezolanos? ¿Qué aspiramos como sociedad? ¿Queremos seguir los pasos de países hermanos como Colombia, El Salvador o Nicaragua?

En Promedio estamos de acuerdo con que los distintos sectores sociopolíticos protesten pacíficamente a favor o en contra de distintas causas, ideas, leyes o propuestas. Sin embargo vemos con preocupación cuando se protesta a favor o en contra de una persona. La personalización del conflicto habla mucho del nivel de sordera racional y del nivel de inmadurez política de los sectores en pugna. No obstante, estamos a favor de que se inicie en Venezuela un gran diálogo nacional, con verdadera voluntad política de incluir al otro, de escuchar al otro y de ceder en función del otro, porque el otro también es parte del país.

Si algunos no desean dialogar, ni tienen interés en escucharse mutuamente, otros muchos sí lo están. Si algunos no ven espacios comunes por los cuales vale la pena consensuar, otros muchos sí los ven y están dispuestos a emprender acciones en función del encuentro y la reconciliación. Es hora de dar ese paso por la paz y la convivencia en democracia.

febrero 16, 2009

Post-electoral III: ¿Quién ganó, quién perdió?

“Sepan administrar su victoria… no se desboquen ahora”
Hugo Chávez. Diciembre, 3-2007.
Sólo escuchando al Presidente en su cadena nacional (triunfalista) y leyendo lo que la gente escribe en facebook se puede ver cómo el discurso electoral del Gobierno caló en sus electores –y en los partidarios del NO también-. Por un lado, quienes se sienten ganadores parecen creer que han dado punto final a la historia, tal cual Fukuyama. Pero algunos de los que se sienten perdedores, quizás lo son dos veces, porque asumen que el país, la vida y la esperanza se han perdido.

El sistema democrático tiene ganadores y perdedores, e incluso, una misma opción puede ser ganadora o perdedora según el momento. Si nos limitamos a hablar de personas y candidatos, podemos poner por ejemplo a Rafael Caldera: Rómulo Betancourt lo venció en 1958, pero luego Caldera le ganó a Gonzalo Barrios en 1967, para volver a perder en 1982 frente a Jaime Lusinchi, y finalmente salir victorioso en 1992 entre las opciones de Claudio Fermín, Andrés Velásquez y Oswaldo A. Paz.

Este sistema “participativo y protagónico” no tiene por qué ser la excepción. A veces gana una opción, a veces gana la otra, pero siempre la decisión final está y estará, mientras siga la democracia viva, en nosotros frente a la maquinita electoral.

Si hablamos de números, el SÍ ha resultado ganador con una ventaja no muy amplia de nueve puntos porcentuales. ¿Qué significa esto? Pues que Chávez puede ser candidato nuevamente en el 2012. Sólo eso. Así como ahora Morel Rodríguez y Tarek W. Saab también lo pueden seguir siendo, si así lo desearan. Pero ser candidato no es ser presidente, alcalde o gobernador. Ciertamente ser candidato oficialista es una gran ventaja, pero no hay razones de peso para que unos y otros pensemos que ya la batalla está perdida, o ganada.

¿Qué ganó el PSUV?

Su primera victoria como partido y la permanencia de su líder único y eterno como su -también único- candidato posible para ejercer la jefatura del Estado.

¿Qué perdió la oposición?

La oportunidad de enfrentarse contra un contrincante distinto a Chávez.

¿Qué ganó y/o perdió el pueblo?

Nosotros creemos que nada. Los principales problemas del pueblo siguen siendo los mismos ahora que ayer: Inseguridad, inflación, vivienda, desigualdad. Tal vez el pueblo haya ganado la posibilidad de que, sin elecciones del poder ejecutivo a la vista y sin época de campaña próxima, entonces los gobernantes se dediquen a gobernar de una vez por todas y no suspendan sus actividades para hacer campaña como lo hizo de manera oficial la Asamblea Nacional y de manera extra-oficial el jefe de campaña del SÍ y Alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez.

El reto de los proponentes de la enmienda (¿enmiendadores?) es ahora pensar en el pueblo, de verdad, darles respuestas, de verdad. El de los oponentes (¿enmendados?) es, también, trabajar conjuntamente con el pueblo, pero no por una candidatura, sino por la preservación del valioso e indispensable sentido de la crítica y el contrapeso. Ya no hay oportunidad de discursos –de lexis sin praxis-, ya no hay chance de hacer nada que no sea actuar. El hambre del pueblo, en el sentido amplio de la palabra, no se sacia con palabras bonitas dichas por TV, ni cambiando de nombre o tiñendo unilateralmente de un color todo cuanto se encuentre. Esto tarde o temprano, va a premiar o a demandar a los líderes políticos.

El presidente Chávez, justo después de conocerse los resultados dijo "Seré como San Pablo, me consumiré por la patria... desde ya soy precandidato para el 2012". De esta forma, el mismo promotor de la enmineda, le dió la razón a la oposición que durante un mes exacto señaló al país que "Chávez quería perpetuarse en el poder".(¿Lo hará?) En vez de echarse la soga al cuello, la oposición debe apretarse los pantalones, actuar con firmeza para proponer un proyecto de país y empezar a perfilar un liderazgo que pueda aglutinar, no solo al 45% de los electores, sino también a esa parte considerable de ese 55% que ya ve de reojo a la revolución y, además, que pueda aglutinar una idea de nación, necesariamente apartada del caudillismo y el clientelismo.

Es más que lamentable, deplorable, que después de 15 procesos electorales en 10 años, estamos lejos de ser un país de inclusión donde se respire hermandad. Tampoco se trata de idealizar La Tierra Prometida o un País maravilloso como el de Alicia, pero al menos una patria donde seamos menos hostiles y donde podamos exhibir nuestro punto de vista sin ser acusados, subestimados o excluidos. Puede ser que el "gigante" haya ganado ayer, pero más que Goliat, ayer ganó un discurso, y ese discurso es el que la oposición tendrá que desmontar,o el chavismo tendrá que convertir en hechos en los sucesivos días.

En 2004, George W. Bush ganó las elecciones en EEUU, entonces Michael Moore, documentalista norteamericano y firme opositor a Bush, publicó diez razones para no suicidarse en su página Web. La primera razón era que Bush no podía lanzarse de nuevo como candidato. Nosotros no tenemos diez razones para decirles a los “perdedores” que no se suiciden, ni nueve –si sustraemos la primera de Moore-, tenemos una razón: Venezuela, donde NO hay seis millones de "focas ignorantes" ni cinco millones de "apátridas capitalistas", hay 27 millones de Venezolanos luchando por un país que necesita trabajo, crítica, civismo, tolerancia y también resistencia. ¡Hoy no es día para perder la esperanza sino para nutrirnos de ella!

diciembre 24, 2008

Haciendo "estatus"

Hace tiempo que la cordura abandonó a la política nacional. Unos y otros la echan de sus filas y adoptan en su lugar los caminos y las formas más ilógicas y lo más alejadas posible de la unión, la paz y la tranquilidad.

¿Diálogo? Esa palabra dejó de existir en el diccionario político venezolano, al igual que las palabras tolerancia, mediación, negociación.

La “revolución” en la que muchos confiamos solo se convirtió en un mecanismo de venganza de aquellas fuerzas de izquierda que se vieron disminuidas en la Cuarta República. Solo eso. La “revolución” se ha concentrado en estos diez años en tomar políticamente cuanta institución democrática existiera, cambio
de nombre y teñido de rojo previo , para no permitir ningún tipo de oposición ni disidencia.

Los resultados de la pasada jornada electoral convirtieron de alguna forma los equilibrios de poder en el país a nivel regional. Esta vez la oposición ha asumido una postura de diálogo y de llamado al trabajo en conjunto, quizás porque no les quedaba más remedio que hacerlo así. Pero el gobierno central y los "factores oficialistas", en lugar de aprovechar esta oportunidad única de llevar bienestar a las regiones, simplemente dejaron que lo político
(y lo egoísta) privara sobre la voluntad electoral y desconocieron resultados algunos, o sabotearon los otros.

Los más radicales anunciaron a vivas voces su desafío a las nuevas autoridades: “Que no se le ocurra pisar el 23 de enero” gritaron los cuatro pelagatos que integran la banda de “La Piedrita” sin siquiera preguntar a la mayoría de la gente que vive en este sector si están de acuerdo con eso, ¿para qué? Ellos tienen el control de la zona, las armas y la actitud de solucionar todo por la vía violenta.

Otros delincuentes disfrazados de funcionarios públicos se encargaron de saquear las sedes de los gobiernos locales ahora en manos del “bando” contrario. Muebles, cuadros, papeles, documentos, hasta las mascotas de las casas de gobierno desaparecieron.

Y los que detentan el poder, en lugar de establecer medidas que den ejemplo de tolerancia y de la paz que todos deseamos, se encargan de oficializar las labores de saboteo con el traspaso de los servicios municipales y estatales a manos del gobierno central: Salud, educación, medios de comunicación, etc. Quizás con temores ciertos, o no.

Pero tampoco es que ellos, los que sí mantuvieron el poder como el nuevo Alcalde de Libertador, se pusieron los pantalones para comenzar a recoger la basura que le heredó la gestión anterior, sino que acudió al llamado del Gran Líder para comandar una campaña trasnochada para una propuesta de enmienda que busca solucionar el problema de liderazgo que puertas adentro posee el PSUV. ¿Caracas llena de Basura? No importa, lo que importa es recoger firmas para darle un poquito de toque de pueblo al mandato que recayó en la Asamblea unipensadora.

Y nuevamente caemos como tontos en la estrategia comunicacional del Gobierno, esa que tapa noticias de maletines de dólares con magnicidios y golpes y que ahora desvía la atención del saboteo a un tema estéril: la enmienda.

Los nuevos Alcaldes y Gobernadores no-chavistas, hasta ahora han actuado de manera inteligente. No han caído en la actitud llorona de otrora, ni tampoco en el contraataque desesperado. Han soportado más bien el chaparrón estoicamente y han comenzado a trabajar con las herramientas que le quedan a mano. Ledezma llamó a los alcaldes del área metropolitana a trabajar en la seguridad (con la ausencia del “municipio más seguro: Libertador”), Ocariz recogió la basura en Petare y empezó a reunirse con los consejos comunales de la zona para trabajar en conjunto. Capriles… bueno, solicitó una primera dama. La cuestión es que no se han dejado distraer y finalmente entienden que la única forma de hacer las cosas es de la mano con los que sí desean una transformación, con los que sí están dispuestos a trabajar, con los que finalmente son los verdaderos interesados en que las cosas sean como deben ser: la gente.

Por su parte, Chavez anuncia que quiere “tender puentes” a la oposición, pero del dicho al hecho solo deja más saboteos y ataques. No envía el dinero completo al Zulia y quiere meter preso al nuevo alcalde de Maracaibo. Insulta a Ledezma, advierte y amenaza. Las asambleas legislativas con mayoría oficial retrasan las juramentaciones de Carabobo y Táchira. El PSUV ordena a PDVSA que no envíe más gasolina a esta última con toda la intención de desesperar a sus habitantes y luego anunciar que ellos serán “de ahora en adelante” los intermediarios ante PDVSA… esto es real, no es un cuento de terror. Y otros tantos, los menos, los más rasos, los más malandros, golpean a los estudiantes de manos blancas que pisan la Plaza Bolívar.

¿Qué podemos hacer? Tú, que formas parte de un Consejo Comunal y que realmente quieres lo mejor para tu comunidad, ponte en contacto con tu nuevo alcalde, sugiérele, exígele y si no cumple, denúncialo, protéstale, pero no lo hagas solo porque el dirigente rojo rojito de tu barrio te pidió que lo hicieras. Esto solo va a provocar el odio de tus vecinos y que tu calle siga con huecos, con basura y con más malandros asaltándote las noches de quincena antes de llegar a tu casa. Reflexiona, ¿qué hiciste después de las elecciones? ¿Trabajaste por tu comunidad o por el partido?

Tú, que solo conoces la realidad que te muestra VTV y Globovisión, sal a la calle, respírala, vívela y pregúntale a ese vecino, a ese tío chavista (o anti chavista) por qué está convencido de su posición. Infórmate, entiéndelo y aprende que la realidad de la calle es la que en verdad mueve a este país. Deja el odio a un lado, porque ese odio no te pertenece. Deja de creer que las causas de los problemas están afuera, las causas y más importante aún, las soluciones, están en tí, en tu actitud ante los problemas de tu cuadra y en cómo respondes a lo que te rodea. Deja de ver la paja del ojo de tu vecino y empieza de una vez por todas a trabajar en la enorme viga que tienes en el tuyo. ¿Revolución? Ninguna revolución funciona si no empiezas tú mismo a hacerla, y no creemos por acá que el partidismo, el totalitarismo y el personalismo sean algo muy revolucionario en este país.

Tú y esa persona que no comparte tu afiliación política tienen algo en común que pesa por sobre cualquier color partidista: el amor a esta patria llamada Venezuela.

julio 31, 2007

Corrupción y anticorrupción en Venezuela

Uno de los objetivos fundamentales de ProMedio es el de delimitar y discutir aquellos temas donde la sociedad venezolana pueda llegar a un consenso que permita formular soluciones integrales con la participación de todos los sectores. Como un primer paso en esta dirección, hacemos una breve reflexión sobre la corrupción, problemática que salpica a moros y cristianos, y sobre las políticas que se han efectuado en Venezuela para reducirla. Intentamos hacer un breve abordaje del problema, desde un enfoque concentrado en el flagelo dentro del poder público, así como de los aciertos y desaciertos que han comportado las medidas para controlarlo.

Ante todo, hay que entender la corrupción como un fenómeno complejo y multicausal. Efectivamente hay diversas modalidades (política, administrativa, económica), pero todas derivan de un conflicto ético relacionado con la deshonestidad. Es una maximización de los intereses particulares en desmedro del bienestar colectivo. Para combatirlo, es menester empezar a concebir la dimensión social del problema. Ciertamente, constituye una amenaza al sistema democrático; y lo es en la medida en que erosiona la credibilidad del propio sistema y de su institucionalidad.

Desde luego que la corrupción no es tema nuevo en nuestra historia republicana, y también es un constructo profundamente arraigado en la simbología sociocultural venezolana. Tulio Bruni Celli comentaba que “como consecuencia de la impunidad de que han gozado y gozan los corruptos en Venezuela, se ha creado por la fuerza del mal ejemplo y de las circunstancias, no sólo una generalizada indiferencia frente a los delitos contra los dineros públicos, sino todavía algo peor: se ha llevado a la exaltación, a la veneración y hasta al aplauso social a quienes cínicamente exhiben y alardean de sus fortunas mal habidas”. En el siglo XIX, Bolívar lo advertía, llegando incluso a establecer la pena de muerte a quienes se atrevieran a lesionar el tesoro nacional, por lo que puso su empeño en la configuración de un Poder Moral. El siglo XX, bastante más flexible, pudo conocer de cerca los más altos niveles de corrupción tanto en sus gobiernos dictatoriales como en algunos de los regímenes democráticos. Y el camino andado del siglo XXI no ha sido la excepción. Hoy hay mucho dinero circulante y la corrupción ha encontrado acomodo en su “prima-hermana”: la burocracia. La proliferación de ministerios, institutos y oficinas dificulta la detección de irregularidades en medio de un Estado que ha devenido en una instancia poliédrica, multiforme y harto difícil de domesticar.

El actual gobierno está emprendiendo algunas medidas para la reducción de la corrupción. En el plano normativo, nuestros legisladores sancionaron en el 2003 la Ley contra la corrupción(en sustitución de la vieja Ley de Salvaguarda del Patrimonio Público). En el plano ejecutivo las acciones de vigilancia y control han quedado, principalmente, en manos de la Contraloría General de la República, la Fiscalía General de la República, la Comisión Permanente de Contraloría de la Asamblea Nacional y la contraloría social. Cabe destacar que en este último punto la organización no gubernamental Transparencia Venezuela ha trabajado conjuntamente con el Estado, particularmente en el área de promoción y capacitación y, especialmente, en la evaluación de gestiones del poder municipal.

La contraloría social ha sido, entonces, el pilar fundamental de la actual política anticorrupción. Consiste en la organización comunitaria mediante la promoción de la ética pública y del principio de corresponsabilidad. Bajo esas premisas, se han organizado comités encargados de la fiscalización del patrimonio público y de la canalización de las denuncias. Estos comités están llamados a hacer frente a la corrupción y a la burocracia que la permite. En nuestra opinión, consideramos que sería muy útil que estos estrecharan vínculos con los Consejos Comunales.

Por medio de la contraloría social es que, en muchos casos, los órganos de control han asignado responsabilidades políticas y administrativas a funcionarios públicos. La sociedad ha elevado sus denuncias, especialmente ante la Asamblea Nacional y la Contraloría General, agilizando y facilitando los procesos. Esto le ha permitido al Estado tomar acciones en casos como los de Fondafa, el Complejo Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora, y más recientemente, Pdvsa, gobernación de Amazonas y alcaldías de municipios de Delta Amacuro (Pedernales y Tucupita).

Aún hay corrupción impune porque, a pesar de los avances en materia de participación ciudadana, todavía perviven el modelo burocrático y remanentes de la cultura de “aplauso social”. Si bien ahora hay un aparato jurídico importante, las probabilidades de su aplicación siguen siendo menores que las probabilidades de impunidad, y los organismos del Poder Ciudadano siguen teniendo ascendencia limitada en la ciudadanía. Algunos líderes del gobierno bolivariano han señalado que la revolución y la corrupción no son compatibles. Indiscutiblemente que no es revolucionario permitir (menos aún aupar) la corrupción. Hace falta más disciplina y rigurosidad en la determinación de responsabilidades y sanciones, pero no hay que olvidar que combatir la corrupción es una empresa de largo aliento.