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julio 02, 2008

Nosotros, que sí cumplimos un año...

Hace 365 días se concretó lo que había sido ya un trabajo de meses, de semanas. Una idea que nació en correos electrónicos que mostraban inquietudes diversas sobre la política nacional y que hoy afortunadamente nos hace soplar doce meses de esfuerzo por mediar con los extremos.

Inmersos en una época de diatribas, de divisiones y de discusiones sin sentido, donde unos a otros vociferan distintas consignas y “gritos de guerra”, un grupo de estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la UCV se dispuso a opinar acerca de los diversos temas que concentran la atención de la opinión pública, utilizando como medio la lista de correos de sus compañeros de clases. En ese proceso, se evidenció como el paso por la Universidad, mezclado con una formación ética y moral de base familiar, les permitía escapar de esos extremos que en nada ayudan a solucionar los problemas que penosamente han resquebrajado al país en dos.

La necesidad de hacer algo más allá, de poner un granito de arena en la situación, de hacerles entender a rojos y azules que la bandera venezolana es tricolor y que la misma daba cabida a todos, nos impulsó a salir del anonimato. Fue entonces cuando surgió la idea de un blog. Hasta algunos profesores universitarios de diversas tendencias vieron con buenos ojos la idea.

Se definió que el primer texto debía ser un compendio de ideas que definieran de manera detallada los principios que rigen nuestra forma de pensar, nuestros ideales, nuestra manera de ver la política y las ganas de tender puentes entre los extremos políticos, sin dejar de tener una visión crítica de la situación. Fue entonces cuando nació nuestro Manifiesto, el primer texto que se publicó en este blog, justamente hace 365 días.

Con el queríamos ante todo reivindicar la idea de que el diálogo con el adversario no es símbolo de debilidad, que reconocer al otro como interlocutor válido no nos priva de defender principios y posturas que consideramos importantes. Sobre todo, pretendíamos ayudar a comprender que la caída del otro no es necesariamente una victoria nuestra, y que los grandes problemas nacionales nos derrotaran a todos si no plantamos una postura común fruto del diálogo nacional. Paralelamente comenzaba a gestarse en los medios la figura del "Movimiento Estudiantil"

¿Cuál Movimiento Estudiantil?

Cuando nació ProMedio las marchas estudiantiles se habían apoderado del país, y aunque vimos con buenos ojos el despertar político de los estudiantes, siempre nos pareció peligrosa la cobertura que los mass media hacían del fenómeno. Sabemos que en un contexto como el que vivimos en Venezuela, los medios no solo se limitan a trasmitir información, sino que la modifican, la moldean y la construyen según sus intereses.

Ese temor se fue confirmando en diversas ocasiones y se ha visto traducido en situaciones como la candidatura de Stalin González a la Alcaldía de Libertador, la traducción literaria que se han hecho las audiencias de que “Movimiento Estudiantil = 100% Estudiantes”, los triunfos mediáticos de Ricardo Sánchez y de Cecilia García Arocha..

En ProMedio hemos visto con preocupación como se quiere encuadrar un concepto tan amplio como el de “Movimiento Estudiantil” a un despertar político que se dio en un momento determinado y bajo circunstancias específicas, legítimas, pero específicas. Decir que el “Movimiento Estudiantil” tiene un año, es reafirmar que el mismo se limita a un solo movimiento político como lo es 100 % Estudiantes, limitarlo a las celebridades nacidas desde las cámaras de Globovisión.

Peor aún, es negar las históricas luchas de los estudiantes de la Generación del 28, de los hechos del 57, de las luchas guerrilleras de los años 60, de los encapuchados de los años 90 y un largo etcétera de acciones y hechos donde los estudiantes hemos sido protagonistas. ¿O es que lo tomistas del M28, y los nudistas pintados de azul de Plaza Venezuela no eran Movimiento Estudiantil?

Aceptar como cierto que el “Movimiento Estudiantil” ha cumplido un año, es apoyar la idea histórica de los dueños de los medios de comunicación, del concepto del “4º poder”, no aquel que se encarga de la vigilancia y denuncia de lo público, sino aquel que se jacta de crear y tumbar presidentes a su antojo. Es a fin de cuentas, aceptar que se utilice a los estudiantes como instrumentos políticos para fines egoístas. Siempre hemos estado convencidos de que el Movimiento Estudiantil (sin comillas) no es el que sale en Televisión con las manos pintadas de blanco, sino el que se ensucia las manos trabajando en los barrios, llevando conocimiento a nuestra población, que tanto necesita de aclaratorias y guiaturas.

ProMedio sopla su primera vela, orgullosos de pertenecer al Movimiento Estudiantil, no el del primer año que mediaticamente se nos quiere imponer, sino el que tiene décadas de historias que contar.

mayo 27, 2008

Anónimo

Existe una diferencia -sutil para algunos, grande para otros- entre usar el anonimato para protegerse de agresiones y usarlo para descalificar y agredir.

En ProMedio, a lo largo de nuestro primer año de existencia, nos hemos planteado muchas veces qué hacer con este segundo grupo de des-cara-dos, que solo se dedican a menospreciar y atacar a otros y, en definitiva, a entorpecer el trabajo que hacemos en el blog.

El anonimato no es algo criticable per se, lo criticable son las posturas radicales, las agresiones sin sentido y sobre todo, los ataques a terceros y a los propios miembros del blog por medio de un rostro virtualmente encapuchado.

Sabemos de la existencia de anónimos que simplemente sucumben ante las dificultades o desconocimiento de la tecnología, y no tienen más remedio que dejar su nombre oculto. Esos son los menos (y de hecho son casos "dudosos" pues hace poco un "anónimo" puso su nombre y apellido al final del texto).

Sabemos de los otros, de los que saben muy bien lo que hacen y en sus comentarios, lejos de aportar, se contentan con generar violencia y atacar sin más argumentos que el despropósito y la descalificación automática.

Hemos analizado mucho, en serio, los comentarios de estos lectores. La mayoría de ellos siguen un parámetro muy similar, que nos podría dar pistas, al menos, de su procedencia e incluso de su posición política. Podemos dilucidar, por ejemplo, que muchos de ellos (si es que son varios, puede ser uno solo) son de la propia Escuela de Comunicación Social.

Esta conclusión nos lleva a reflexionar, a preguntarnos si no es más delicado que quienes hacen uso abusivo de este recurso provengan precisamente de una Escuela que egresa a los futuros periodistas, locutores, anclas y formadores de opinión de nuestro país. Nótese que llamamos al anonimato recurso, porque es bien sabido que en circunstancias de opresión, el anonimato nos sirve para protegernos, incluso para proteger nuestras vidas. Ahora, nos preguntamos ¿cabe ese ejemplo en un blog como este?

Siempre que podemos les sugerimos a ustedes, nuestros lectores, que firmen con algún pseudónimo, práctica común en las herramientas comunicativas de la red, y que nos facilitaría al menos identificarlos como individuos, y no confundirnos con quiénes son nuestros interlocutores. Imaginen, por ejemplo, cuántas veces una misma persona puede opinar lo mismo haciéndose pasar por otra. De modo que el empeño en seguir utilizando el anonimato nos lleva a pensar que las intenciones de estos personajes no son otras que molestar.

Nosotros no vamos a dictarles cátedra de ética. No nos sentimos capacitados para ello, aunque eso no nos impida observar lo poco que se practica ese elemento primordial de la filosofía que regula el animal que todos llevamos dentro.

Lo que queremos es reforzar nuestra conciencia de identidad y responsabilidad individual y social ante lo que se dice. Ahí está la restricción de la endiosada libertad de expresión que, como toda libertad, necesita limitaciones para que no derive en caos.

Por lo pronto, en ProMedio hemos tomado una decisión que pondremos en práctica y a manera de prueba en los próximos post. Estos comentarios seguirán siendo recibidos y seguiremos dándole cabida en nuestro espacio. Pero, todo comentario anónimo que no posea ningún tipo de calidad argumentativa, que provoque violencia e invite a la división, pero sobre todo, que se use para atacar al otro –participantes o no del espacio- no será respondido por ProMedio ni por ningún miembro del blog.

Lo que procuramos es que se tomen su tiempo para responder tal como queremos aquí, con raciocinio y con respeto hacia el otro. Sería ideal que todos nos hiciéramos responsables por lo que hacemos, pero aquí apenas les exigimos, con mucha modestia, que se hagan responsables de lo que dicen en este espacio que pertenece a todos.

julio 02, 2007

Manifiesto ProMedio

1. Estado, nación, gobierno, partido de gobierno y sociedad deben ser entidades separadas y claramente delimitadas.

2. La Universidad es una institución al servicio de la nación y, por tanto, una comunidad independiente de los intereses del gobierno.


3. En ese sentido, la autonomía universitaria es imprescindible, entendida como la libertad que permite a las casas de estudio el ejercicio de sus funciones como tales, en conexión permanente con los requerimientos que el desarrollo nacional reclama.


4. La Universidad se nutre de la diversidad y el debate ideológico y académico.


5. Una de las funciones esenciales del Estado democrático es garantizar el respeto a las opiniones e inquietudes de las minorías.


6. Las organizaciones sociales y políticas que agrupan a los seguidores del presidente Chávez constituyen una mayoría en el actual contexto nacional.


7. Esto concede al gobierno la potestad de implementar las políticas que considere adecuadas en pos del desarrollo del país.


8. Sin embargo, cualquier proyecto que promueva cambios estructurales en el modelo sociopolítico venezolano no puede desarrollarse a través de la exclusión de amplios sectores de la población.


9. La dictadura de las mayorías es tan deleznable como cualquier otra dictadura: un sistema esencialmente rígido, vertical e injusto.


10. Los errores del pasado no pueden servir como excusa para justificar las equivocaciones del presente.


11. El deber del Estado no es decidir por los ciudadanos sino otorgarle las herramientas para que desarrollen su propia capacidad crítica de discernimiento.


12. La discusión actual no debe girar en torno de derechas e izquierdas, que sólo son etiquetas que poco contribuyen a estimular el debate.


13. El debate se debe generar en función de la justicia y la equidad como valores universales que no están adscritos a ninguna ideología particular, y a los que debe aspirar cualquier sociedad.


14. La verdadera meritocracia no es una consigna política vacía, sino una forma de justicia social, que permite que los más capacitados trabajen en pos de las grandes mayorías necesitadas y el bienestar social.


15. El diálogo permite el enriquecimiento de las ideas.


16. La polarización permite que aflore lo peor de cada uno de los sectores en pugna.


17. Los que gritan más duro no necesariamente son quienes tienen la razón.


18. Dialogar con el adversario es un acto valiente y constructivo.


19. Los cobardes suelen rechazar el diálogo para escudar sus propias carencias y temores.


20. El monólogo es una manera irreflexiva e irresponsable de huir del deber de justificarse con argumentos y no con consignas.


21. Las ideas deben combatirse con argumentos, no descalificando a priori a quien las emite.


22. La libertad es una condición humana inalienable, en todas sus variantes: de pensamiento, de opinión, de culto, de expresión y de prensa.


23. El periodismo es un servicio público. Para que sea eficiente exige constante autocrítica.


24. El acceso a las fuentes oficiales es fundamental para un periodismo ponderado y condición sine qua non para el ejercicio pleno y bilateral que supone el derecho a la información.


25. Se puede hacer periodismo sobre la política, pero no desde la política.


26. El periodismo está llamado a ser una trinchera para fiscalizar el poder y no una tribuna para ejercerlo.


27. El oficio periodístico no puede arrodillarse ante el poder. Debe cumplir con el sagrado propósito de ser la voz de los que no tienen voz.


28. La libertad de expresión no es una carta blanca para denigrar al adversario.


29.Es un derecho esencialmente democrático que nace de la comunicación libre y plural de las ideas, que exige responsabilidad y reclama respeto, y que se cristaliza en la tolerancia.


30. Lo importante no es salir en televisión ni pasar a las páginas de la historia: el trabajo más esencial es aquel que se realiza con sencillez, sin magnos epítetos, y a la luz de la cotidianidad.