noviembre 27, 2008

"Post"-electoral II: Ganar puede ser perder, y viceversa.

No tardan en saltar a la palestra aquellos a quienes la confrontación les nutre sus más egoístas intenciones. No falta quién esté celebrando que “vamos a tumbar a Chávez, ahora sí”, en lugar de celebrar que ahora tenemos mayor equilibrio de poder.

No tardan en endilgarle atributos increíbles a Ledezma o a Rosales, cuando sus gestiones están llenas de trazos oscuros y de malos recuerdos para los que vivimos sus gobiernos anteriores. No tardan en negar que, quitándole la camisa roja rojita, Aristóbulo parecía, incluso, mejor opción para el área metropolitana.

Una cosa es que haya ganado la oposición, y otra diferente es que haya ganado el antichavismo. Y es en esa diferencia sutil donde se encuentra todo el meollo del asunto.

No votamos por Antonio en Libertador por ser el mejor, sino porque era la única opción. No votamos en Maracaibo por Manuel por sus aciertos políticos, sino porque no había más remedio. Y así sucedió en la mayoría de los lugares donde triunfó la oposición. Solo Chacao tuvo una verdadera gama de opciones para elegir, allí sí se hizo democracia de verdad.

Lo importante, en todo caso, es que podemos ver en los discursos de triunfo un ánimo para dejar las peleas atrás y empezar a trabajar por el colectivo, verdadera razón de hacer política. Pero no la van a tener fácil.

La revolución solo tiene un pensamiento, una sola directriz y una única manera de acción, y no vacila con medias tintas. Nos toca ejercer contraloría social sobre gobierno y oposición, según corresponda en cada región, para que ni unos pisoteen a los otros ni los otros pongan trabas a los unos.

Libertador particularmente queda aislado. Apoyado, pero solo. Todas las alcaldías del área metropolitana que le rodean son ahora terrenos contrarios, incluyendo la Mayor. Parece que le va a tocar a Jorge agachar un poco la cabeza y negociar la mancomunidad de la Capital, que es una sola porque son iguales sus grandes problemas, e iguales deben ser sus soluciones.

Esperemos que este nuevo empuje de la oposición política los lleve por el camino de la recuperación de espacios con base en el trabajo y no en base a los juegos de poder. Esperemos que el equilibrio obtenido ayude a impulsar planes de desarrollo consensuados y no a la práctica golpista. Esperemos que nuestra clase política se dedique de una vez por todas a gobernar. Ya basta.

Queremos que el camión de la basura pase periódicamente por nuestra calle y no que solo se presente una vez a la semana en el negocio de la cuadra porque el dueño “le da una vainita” para que se lleve sus desechos. Queremos que la policía local nos cuide y no nos matraquee. Queremos que los buhoneros no vuelvan a cundir los espacios libres de nuestra ciudad. Queremos que la limpieza sea un lugar común. Queremos que, si el tema es impulsar el poder popular, el mismo sea inculcado desde lo más profundo y no se quede en el manejo de unos pocos “líderes comunitarios” que solo lo usan para beneficio propio. Queremos que impere el diálogo y no la pseudo-participación de unas cuantas franelas unicolores para decidir lo que le conviene o no al barrio.

Eso queremos señores Gobernadores, eso queremos señores Alcaldes. A recogerse las mangas, porque tienen trabajo.

noviembre 10, 2008

Indepabis ¿por una nueva cultura de servicio?

Nuestra compañera Nayarí Rossi nos ha enviado un texto a promedio.ecs@gmail.com que con mucho gusto le hemos publicado. Anímate y manda el tuyo, porque todos tenemos algo qué decir.
Indepabis ¿por una nueva cultura de servicio?

Érase una vez un país en donde, habiendo un control de cambio inquisidor capaz de condenar al más imbécil que vendió sus miserables 5 mil dólares, hubo un día en que un gordito bonachón con apellido italiano salió del país con identificación oficial y una maletita con nada más y nada menos que 800 mil dólares, las malas lenguas dicen que habían más “valijas” de estas en el avión.

En ese mismo país existe una recién nacionalizada compañía de electricidad que es víctima de “eventos inesperados” –así me dijeron cuando llamé a reclamar- estos eventos son apagones que duran 15 horas o más y, en los lugares menos favorecidos, hay una cosa que llaman “racionamientos eléctricos” (¿en pleno siglo XXI?).

No todo es tan malo. En ese país (mi país, tú país) hay un maravilloso lugar que se llamaba Indecu pero que, como quiera que sea la moda es cambiarle los nombres a todo, ahora se llama Indepabis (Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios).

Una vez llamé porque, claro, yo me comí el cuento ese de “joven emprendedora” y me dije a mi misma: mira tú, chica, pero si esta idea capaz y es una buena idea y ¿por qué no?, vamos a echarle pierna, vamos a endeudarnos con todo el mundo, hay que tener fe, hay que creer que uno puede ser capaz de mucho más… y un larguísimo bla bla. Así que, junto con mi familia, creé lo que llaman una microempresa, realmente muy micro: su escueto capital y su numeroso equipo de tres personas así lo comprueban. A pesar de mi apellido yo no pertenezco a esa clase social (casi de ficción por estos días) de “los hijos de papi y mami con mucha plata como para tener más oportunidades”.

Vuelvo al cuento, el caso es que sí, hicimos la empresa y sacamos el primer producto. Se nos ocurrió hacer un concurso y pensamos: bueno, si no la vamos a cobrar nada nadita de nada a los usuarios, es decir, no hay probabilidades de engañarlos o estafarlos, es decir, ¿habrá que notificarlo al Indepabis? Sí, hay que notificarlo al Indepabis.

Entonces llamé y pregunté qué tenía que hacer. Me dijeron, haciendo alarde de la delicada buena educación que distingue a (casi todos) los funcionarios públicos: ay mi amor, métete en la página que ahí te dicen todo.

Para hacer el cuento corto, el caso es que después de dos cartas por fin aprobaron la promoción. Pero, no todo es perfecto, llamo con toda mi ingenuidad para verificar que estoy haciendo las cosas bien –es que dentro de mis características está esa rareza que llaman honestidad- y me entero de que cometí un error que, tal como me dijo la funcionaria anónima que me atendió “ese es problema tuyo si tú tomaste eso a libre interpretación”. A continuación relataré el episodio:

Yo: (explico la situación brevemente y finalizo en tono de pregunta) ¿puedo anunciar la promoción en estos días?

Funcionaria: no

Yo: (pensando: bueno, y esta señora por qué no me explica ¿por qué no?) ¿cómo qué no?

Funcionaria: mira a mí no me grites, no puedes poner tu promoción en tu “wersai” (traducción de web site. Ok, no me importa que no tengas conocimientos básicos de inglés, pero por tu bien, si no dominas un idioma NO LO HABLES, puedes decirlo en español)

Yo: no le estoy gritando, sólo quiero que me explique

Luego de este episodio en el que mi pequeño Hulk crecía, intenté mediar con la señora para que llegáramos a una solución. Ella bajó el tono de su voz pero seguía arriba, en el trono que le da el pequeño espacio de poder que tiene. En un momento de la conversación me dijo: “nosotros estamos aquí para defender a los consumidores y no a los privados como tú”, esta frase la repitió dos veces y yo, impotente, sólo pensaba en lo irónico de esa frase.

Y es eso lo que me molesta:

1.- Tú, funcionaria del Indepabis cuyo sueldo te lo pagamos los “privados como yo” me estás prestando un servicio a mi en el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios. ¿Se entiende la ironía?

2.- ¿Defender a los consumidores? ¿cuántas acciones legales han emprendido en tu institución para defenderme a mi de los abusos de una compañía de electricidad ineficiente? ¿cuántas acciones legales has emprendido en contra del enorme engranaje de instituciones oficiales que están metidas en el caso Antonini/valija/800mil dólares, y que, no se ustedes, pero a mí me indigna que yo esté escatimando mi plata porque todo está muy caro simplemente porque-todo-es-importado?

3.- (y muy importante) ¿Alguien ha visto al Indepabis abogando por los usuarias y usuarios de los hospitales? Te puedo echar un cuentico… y, ojo, que luego no digan que uno no se queja, porque yo sí me quejo y de sobra.

Y la mayor de las ironías es que cuando llamas a esta institución hay una grabadora que dice: … Indecu (si, si, no han cambiado la grabadora) por una nueva cultura de servicio…

Nayari Rossi Romero

octubre 28, 2008

Cuestión de Cultura

Estamos convencidos de que la comprensión de la situación actual del país no puede ser posible sin reconocer que mucho tenemos que ver en ello, y que definitivamente no es de gratis lo que estamos viviendo. Nuestros problemas no están atados a la figura de un Presidente de la República, ni a algún personaje de la dirigencia opositora, ni a un escándalo de corrupción, ni a la caída de los precios del petróleo. De hecho, nuestros problemas tienen raíces más hondas y si eso no se comprende, entonces cualquier intento de "cambio" es inútil. Dicho de otro modo ¿para qué cambiar si ni siquiera sabemos qué o quiénes somos?

Si acudimos a la antropología, tal vez encontremos algunas respuestas. El profesor Samuel Hurtado, por ejemplo, sostiene que la nuestra es una "sociedad recolectora" y "matrisocial", es decir, acostumbrada a los beneficios inmediatos de la sobreprotección materna y, en consecuencia, a recoger lo que no se siembra, lo cual termina siendo tierra fértil para el populismo, la pobreza y el abandono.

En Venezuela, según Hurtado, casi nadie escapa del populismo –porque nadie escapa de la cultura-. Ricos o pobres, todos estamos a la expectativa de los recursos del Estado (sus políticas, sus aumentos, sus contrataciones), esperando siempre la cuota (o la migaja) que nos corresponde.

En el fondo de nuestra estructura está el culto al obsequio. No nos ganamos las cosas, nos las regalan y así son recibidas sin exigir mucho más. En el fondo de nuestra cultura está el hecho de conformarse con el bono de una misión. El pueblo cede su soberanía con tal de que sea obsequiado de vez en cuando. De modo que un "beneficio" (obsequio) oportuno será suficiente para apoyar a un funcionario generoso, y votar por él para obtener más obsequios. Sin comprender que dicho funcionario está cumpliendo con un deber que se le otorga en el momento en que es elegido, directa o indirectamente, y que su "generosidad" no es razón para brindarle admiración y apoyo incondicional.

El hecho de que un ciudadano vea las deficiencias de su entorno, sin inmutarse no tiene otra explicación que cultural. La indolencia es una constante porque Venezuela es la tierra donde pocas cosas duelen, debido a que pocas cosas cuestan. Eso permite que la gente se maraville, por ejemplo, con un módulo de Barrio Adentro que no funciona, y no gire su vista hacia las carencias del Clínico, del periférico de Catia, del de Coche o más aún, de las condiciones de un Hospital Vargas o del Llanito. Permite incluso que la gente no se de cuenta del abuso grosero y cínico que supone el despilfarro de recursos públicos en beneficio de una campaña desigual a favor de los candidatos apoyados por uno u otro detentor del poder. Permite que no sintamos vergüenza del circo en el que nos hemos convertido y al contrario, aplaudamos las payasadas de nuestros "líderes" y les creemos todo, incluso que nos digan que los apagones son un saboteo "golpista", cuando más temprano nos dijeron que había sido culpa del gobierno anterior... anterior a 1998, claro está. No hay vergüenza porque no hay dolor. Somos corruptos, desde muy adentro y desde muy temprano. No nos avergonzamos de eso porque nosotros también cruzamos por el medio de la calle, sobornamos policías, nos coleamos donde podamos, empujamos a la gente en el Metro y estudiamos para pasar los exámenes, porque diez es nota...

En Venezuela podemos calarnos –quizá algunos con un poco de indignación- que los jefes nos obliguen a marchar uniformados, sin preguntar nada antes. Podemos quedarnos callados cuando los más "comprometidos" nos pasan por encima y escalan peldaños con rapidez. En Venezuela podemos soportar que el presidente diga que no mataría a nadie "ni siquiera a un escuálido", o que humille a discreción a sus aliados incondicionales simplemente porque ya no le son útiles ni incondicionales. Esta cultura permite a esos ex-tontos útiles a asumir posturas críticas tardías, que sólo salen a flote cuando les duele la sonora y muy mediática patada por el trasero. Esta situación que nos convierte a todos también en "tontos útiles" para aquellos quienes, siendo menos tontos y menos útiles, "dirigen los destinos de la nación" o, mejor dicho, saquean –o reparten, da igual- los recursos de la misma ¡Es que ni siquiera nos inmutamos cuando nos dicen en televisión abierta que aquellos estados donde no gane el candidato de gobierno, no llegarán recursos!

En esta tierra de gracia, podemos soportar, apenas con una sutil repugnancia, la riña entre presuntos dirigentes de la oposición por obtener un espacio para saquear –quizás repartir- recursos. Todo por ganar. Lo que siga será siempre menos importante que ganar elecciones. Con la excusa de "salir de Chávez" podemos aplaudir discursos intolerantes, podemos emitir pre-juicios en foros de páginas de noticias y pretender ser respetados al irrepestar a los demás. Incluso dejamos que un dueño de un canal de televisión influya de manera abierta sobre la designación de un candidato o que nos cuelen a un muchachito con muy poco curriculum académico y/o político como candidato para gobernar la Alcaldía más importante de la capital.

Toleramos perfectamente –porque confundimos tolerancia con permisividad- que La Hojilla y Los Papeles de Mandinga sean los principales programas de la televisión del Estado. Los toleramos, porque incluso los vemos y disfrutamos morbosamente las grabaciones de las conversaciones de personajes públicos sin cuestionar, no solo éticamente sino también legalmente el material de estos programas. También confundimos compromiso con complicidad y nos hacemos cómplices de los caprichos de uno u otro líder. Somos capaces de adular, jurando que somos los más rebeldes del planeta. Hace rato olvidamos que ser revolucionario no significa vestirse de rojo sino hacerlo como se te venga en gana.

Nuestra forma de ser nos hace ir de un extremo a otro sin pasearnos por los puntos medios. Pero también hace que veamos muchas cosas buenas y obviemos las malas. Hace, incluso, que adoptemos tonos conciliadores que sacrifiquen la dignidad.

¿Culpables? No hay. Somos así, estructuralmente coyunturales, y ahí no caben responsabilidades éticas, ni cátedras de moral y buenas costumbres. Total, nada duele, nada importa ¿Nos importará el próximo 23 de noviembre?

agosto 03, 2008

Inhabilitaciones: entre estructuras y coyunturas

Hablar de las inhabilitaciones sin llover sobre mojado no es cosa fácil, pero procuraremos hacerlo. A simple vista pareciera una maniobra política para sacar del camino a algunos líderes de la oposición con posibilidades de triunfo en las venideras elecciones regionales, como son los casos particulares de Enrique Mendoza, Barreto Sira, David Uzcátegui, William Méndez y Leopoldo López. Desde aquí creemos que se trata de una situación confusa que está siendo aprovechada y dominada por el poder público, con todo el peso de la maquinaria que lo sostiene. Fueron 371 y recientemente se “depuró” para reducir a 271 la lista de inhabilitados del Contralor de la República, Clodosbaldo Russián, pero cada caso es diferente y por eso nos concentraremos, por los momentos, en uno de los más emblemáticos de la situación: Leopoldo López. Sin olvidar, no obstante, que algunos funcionarios inhabilitados son del oficialismo, como el caso de Maripili Hernández quien ejerció el cargo de Viceministra de Relaciones Exteriores y fue inhabilitada por tres años.

De acuerdo con la Ley contra la Corrupción existen varios tipos de sanciones para los funcionarios públicos que cometan o estén involucrados en hechos de corrupción, es decir, ilícitos que lesionen el patrimonio público. Estas sanciones pueden ir desde la suspensión de sueldo hasta la prisión. La inhabilitación es un tipo de sanción mediante la cual el funcionario queda incapacitado para ejercer cargos dentro de la administración pública. En el caso de Leopoldo López, la inhabilitación tiene, según el Contralor, dos razones.

Los hechos

El primer hecho en el caso de Leopoldo López -señalado en Gaceta Oficial número 38.455 (09 de junio de 2006)- no se relaciona con ninguna de sus gestiones como alcalde de Chacao, sino con un hecho anterior que data del año 1998.

En 1996 Leopoldo López comenzó a laborar en Pdvsa como Analista de Entorno Nacional en la Oficina del Economista Jefe, y en la misma compañía trabajaba Antonieta Mendoza, madre del actual alcalde, como Gerente de Asuntos Públicos. El caso irregular que señala el Contralor Russián es que en 1998, por intervención de la madre, Pdvsa dio un donativo de 60 millones de bolívares y otro de 25 millones para dos proyectos de la Asociación Civil Primero Justicia, de cuya directiva formaba parte López. La irregularidad, según gaceta, viene dada por dos aspectos: por un lado, parentesco directo de consanguinidad con la persona encargada de la asignación de recursos y, por otro, conflicto de intereses por cuanto el ciudadano como funcionario de Pdvsa, sacó provecho personal de la empresa estatal. El ilícito, a nuestro entender, no es la donación en sí misma sino la consanguinidad y la parcialidad.

Con respecto a esta irregularidad, López sólo ha dicho que sí trabajaba en Pdvsa, pero que su grupo (Primero Justicia) presentó un proyecto como cualquier otro grupo. Creemos que hay que decir que el beneficio lo recibió la persona jurídica y no la persona natural. Pero lo curioso es que no es sino en el año 2004 –justo cuando López termina su primera gestión en Chacao y comienza la segunda- cuando la Contraloría decide tomar cartas en el asunto, inhabilitándolo a él y a su madre en octubre de ese año. Los afectados introducen un recurso de nulidad un mes después y en 2006 es declarado “sin lugar”, ratificándose la sanción para ambos: inhabilitación por tres años para desempeñar cualquier cargo público.

El segundo hecho que se le imputa a López es la de unas modificaciones presupuestarias realizadas durante el ejercicio fiscal del 2002 de la Alcaldía de Chacao, cuestión que generó responsabilidades sobre el alcalde y cuatro concejales del Municipio, asignándoles una multa a cada uno de Bs. 8.140.000 en resolución dictada en noviembre de 2004 y reafirmada en marzo de 2005 por Contraloría. En agosto del mismo año, los funcionarios intentaron una acción de amparo y una medida de suspensión temporal del artículo 105 (previendo que Contraloría determinara inhabilitaciones) ante la Sala Político-Adminstrativa del TSJ, acciones que ésta consideró inadmisible e improcedente respectivamente (en sentencia del 08 de marzo de 2006, Exp nro 2005-5124). La improcedencia obedeció a que la situación ya era “irreparable”, puesto que los afectados habían actuado también ante la Contraloría solicitando la reconsideración del caso y la respuesta (en resolución de 09 de enero de 2006) no sólo fue “sin lugar” sino que conllevó el aditivo de la sanción de inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas, por cuatro años para los Concejales y por seis años para el Alcalde, en virtud de haber sido declarados responsables en lo administrativo. De modo que sobre Leopoldo López pesan dos sanciones de inhabilitaciones que, en total suman, nueve años a partir del cese de sus funciones como alcalde.

Conflicto jurídico, personalismo y partidismo

El artículo 105 de la Ley Orgánica de Contraloría General sostiene que corresponde al Contralor General, “de manera exclusiva y excluyente” acordar las sanciones según el ilícito cometido, e imponer inhabilitaciones de funciones públicas hasta por un máximo de 15 años. Este es, precisamente, el artículo que el magistrado Rondón Haaz busca precisar en su ponencia ante la Sala Constitucional del TSJ, órgano que tendrá la última palabra sobre el caso.

La cuestión termina de enredarse ahora, justo en lo que pudiera ser el meollo del asunto: Leopoldo López goza de cierto liderazgo carismático y es aspirante a la Alcaldía Metropolitana. El punto está en que en ese caso la Constitución establece en su artículo 65 que “no podrán optar a cargo alguno de elección popular quienes hayan sido condenados o condenadas por delitos cometidos durante el ejercicio de sus funciones y otros que afecten el patrimonio público, dentro del tiempo que fije la ley, a partir del cumplimiento de la condena y de acuerdo con la gravedad del delito”. De acuerdo con lo cual las inhabilitaciones no podrían aplicarse a los cargos de elección popular si no existe condena de parte de un tribunal, y allí entraría en juego, además, el derecho de la ciudadanía a la libre elección de sus representante. El revuelo mediático y popular de esta situación no se ha hecho esperar y es consecuencia, entre otras cosas, de una manera particular de ver y entender la política que hunde sus raíces en el culto a la personalidad que nos dibuja, y en el caso de Leopoldo -similar al de Chávez- el culto a la personalidad-celebridad (héroe). En dos platos, la causa y el agravante del problema podemos ubicarlos en el personalismo político. Para la oposición, López encarna la figura del héroe ante el antihéroe, y del otro lado, además de antihéroe, es una presa que hay que atacar para, naturalmente, debilitar a la oposición. Esas cosas ocurren cuando el liderazgo se diluye alrededor de una persona que lo concentra. Dicho así, está planteada, subrepticiamente, una lucha de titanes. La inhabilitación de Leopoldo López es un duro golpe para la oposición, pero tal vez el gobierno debe medir (tal vez lo está haciendo) hasta qué punto es un triunfo inversamente proporcional a ese golpe.

Ahora bien, no es secreto que muchas instituciones públicas, como Ministerios y Alcaldías, han usado y siguen usando recursos presupuestarios con fines partidistas. En ProMedio no podemos defender esa actitud ni aceptarla como algo natural. Tampoco sentenciamos a Leopoldo López porque creemos que es el Tribunal Supremo de Justicia que sin condicionamientos de ningún tipo la institución que debe decidir sobre este caso, mientras cada ciudadano saca sus propias conclusiones. En cuanto a la Alcaldía de Chacao, la organización Transparencia Venezuela (filial de Transparency International), en su estudio del Índice de Transparencia Municipal en 2006 la clasificó en el primer lugar del país, con 71,16 puntos, tomando en cuenta auditorías en torno a las variables: 1) procedimientos y normas del presupuesto municipal, 2) control y rendición de cuentas, 3) acceso a la información, y 4) participación ciudadana. Como bien lo expresa la organización, sus metodologías no miden la corrupción, sino los niveles de transparencia de la gestión.

Ciertamente, parece haber ciertas contradicciones y vacíos entre la Constitución y algunas Leyes que regulan la materia de contraloría. Sin embargo, hay que señalar que no es primera vez que estas contradicciones son expuestas ante el Tribunal Supremo de Justicia. De marzo a julio del año 2005, la Sala Constitucional expidió tres sentencias relativas al tema: 174 (08-03-05 ), 1056 (31-05-05 ) y 1581 (27-07-05 ). En estas decisiones, el máximo tribunal ratifica la legalidad del artículo 105 de la ley de contraloría, así como de las inhabilitaciones en cargos de elección popular, pero subraya la condición de que, en esos casos, la sanción surte efecto a partir de la culminación del periodo para el cual fue electo el imputado, es decir, la inhabilitación de funcionarios electos popularmente es una sanción con repercusiones en el futuro, y no instantáneas (a menos que haya una sanción penal)

Leopoldo López ha tenido su audiencia ante la Sala Constitucional del TSJ luego de muchos días de retraso procesal. Ha ejercido su derecho de palabra, solicitado celeridad y apego a la Constitución (invocando artículos 2, 7, 40, 42, 65). Visto con frialdad parece improbable que el TSJ obre distinto a sus sentencias de 2005. Sin embargo, dada la publicidad del caso, la notoriedad del interesado y el clima político, las sorpresas coyunturales no son descartables. En definitiva, nada es tan predecible en este juego (¿guerra?) político(a) y pre-electoral.

Para reflexionar

Llama la atención los tiempos transcurridos entre los hechos, las determinaciones, los recursos y las ratificaciones. Creemos que todos han obrado lentamente y, de ambas partes, siempre en consideración de lo electoral, elemento crucial en nuestra vida pública. Nosotros no metemos las manos en el fuego por nadie, pero creemos que este caso es una nueva muestra de que nuestra política obedece a coyunturas, circunstancias, situaciones y nombres. Actualmente la contraloría social denuncia permanentemente delitos contra el patrimonio público, ¿se tomarán en cuenta seriamente esas denuncias? De igual modo, altos funcionarios del gobierno han sido acusados, incluso desde las mimas filas del sector oficial, de actos de corrupción y nada pasa contra ellos. Entonces quizá convenga reflexionar sobre la moralidad del gobierno bolivariano, o mejor no.

En específico, nos preocupan dos cosas puntuales que hacen un terrible daño a las sociedades democráticas: el problema de la coyuntura electoral y el de la credibilidad de las instituciones. Por un lado, nos molesta que los logros políticos de los dos casquetes polares (negados a derretirse), sean simplemente la obtención de trincheras electorales desde las cuales se pueda seguir disparando al enemigo. Y por otro lado, nos alarma que las instituciones públicas sean puestas al servicio de de particularidades políticas y, más aún, que los poderes públicos asuman parcialidades que no deben, o que ello se presuma. De hecho, consideramos que una de las bases de la polarización es, precisamente, la utilización de la maquinaría estatal para fines partidistas, pues debilita y fractura el entramado ético de una sociedad, cuestión difícil de reconstruir. Para nosotros, el solo hecho de que una parte de la ciudadanía desconfíe de las instituciones es un problema gravísimo que el Estado tiene que atender.

¿Jurisprudencia?

Finalmente, cabe destacar que las inhabilitaciones, tan de moda hoy en día, también fueron tema polémico en el pasado reciente, nada menos que con el actual presidente de la República, quien esgrimiendo el mismo articulo 65 de la Carta Magna, consiguió hacer uso de su derecho, y del de los electores, para participar en los comicios de 1998, cuando se acreditó la primera victoria electoral. Claro que la analogía no es completa porque aquel no fue un caso de corrupción. Entonces, ¿habría que preguntarle al gobierno qué distancia delictual media entre la corrupción y golpismo? En efecto, para el momento se evaluaba la posibilidad de inhabilitar al candidato Hugo Chávez por su actuación en el fallido golpe de Estado de 1992, y la entonces Corte Suprema de Justicia declaró que Chávez no podía ser inhabilitado, precisamente por la ausencia de una condena firme. ¿Será considerado esto como jurisprudencia para el caso de López? El TSJ nos contestará en las próximas horas...

julio 23, 2008

Mafalda y las elecciones de noviembre

Como nos ha ido tremendamente bien en este primer año, hemos tenido la oportunidad de contratar nuevo personal. Es así como dimos con la siempre amiga y muy crítica Mafalda, a quien enseguida reclutamos como reportera y le pautamos como primer trabajo unas pequeñas encuestas, entre sus amistades, acerca de la opinión de los mismos ante las venideras elecciones regionales de noviembre.

Esto fue lo que nos mandó (haz clic):

julio 10, 2008

Habemus Director…

Por Yimmi Castillo

A las 7:05 p.m. se cerraron las mesas de votación, y una vez selladas las cajas, los presentes subimos al aula C5 de la Escuela de Comunicación Social de la UCV.
El salón estaba abarrotado de gente, caras conocidas y desconocidas, “los tesistas vinieron a votar”, le solté en son de chiste a uno de los compañeros que tenía cerca. La Comisión electoral entró al salón, la profesora Mariela Torrealba explicó el procedimiento: “Contaremos las firmas, luego las boletas para verificar que coincidan y luego contaremos los votos”. La comisión señaló que comenzaría el proceso con los votos profesorales.
Como testigo por la Comisión electoral estaba nuestro compañero Ricardo Andrade dejando en alto el nombre de ProMedio, todo un honor, como se dice. Por parte de los candidatos, el profesor Antonio Nuñez atestiguó para Latouche y el profesor Orlando Luna hizo lo propio por Terenzani.
El conteo comenzó y los nervios arroparon el salón de clases. Podíamos ver en un extremo al profesor y candidato Miguel Ángel Latouche con un movimiento rítmico en su pierna izquierda que hacía coreografía con el ‘tic’ característico de su ojo derecho, elevado proporcionalmente a lo tenso de la situación. Del otro extremo, el candidato Alejandro Terenzani con los brazos cruzados, como queriendo atrapar los nervios, no quitaba la vista del pizarrón donde las pequeñas barras de a cinco votos iban destapando la incógnita sobre quién sería el ganador. Otros profesores como Andrea Hoare, prefirieron camuflarse entre las sillas para no ser vista, y Zéus, no paraba de comerse las uñas.
La primera parte del misterio fue develada. Latouche se alzó con la mayoría de votos profesorales por diez votos de diferencia: 35 sobre 25 del profesor Terenzani.
Luego comenzó la segunda parte del proceso. Los votos estudiantiles sumaban 381 en total, por lo que se vislumbraba un aumento en la tensión del ambiente.
Los miembros de 100% Comunicación no podían ocultar su cara de preocupación cuando al principio del conteo, Latouche doblaba en votos a su contendor. Luego la preocupación migró a los miembros de Gestión, cuando la tendencia comenzó a voltearse para favorecer a Terenzani. El conteo final sumó 180 votos para el profesor Latouche y 197 para el profesor Terenzani. Germán Novelli, de 100% dio un pequeño salto de alegría.
Finalmente se calculó el valor del voto estudiantil para este proceso, el cual quedó en una relación 18-1. Esto convirtió los votos estudiantiles en 8,5 votos reales para Miguel Ángel Latouche y 9,3 para Alejandro Terenzani.
De esta forma, Latouche se alza como nuevo Director de la ECS, con 43,5 votos totales sobre 34,3 que obtuvo finalmente el profesor Terenzani. Tan solo hubo 2 votos nulos y 2 en blanco, lo que coloca al electorado de nuestra escuela como uno de los más maduros de la UCV.
Felicitamos al profesor Latouche y quedamos en espera del nombramiento oficial por parte del Decano Piero Lo Mónaco. Esperemos que los candidatos Terenzani y Latouche puedan dejar de lado las pocas diferencias que mantuvieron durante la contienda y trabajen juntos por sacar adelante nuestra ECS, que ha estado de muy bajo perfil en comparación con las exigencias que el país le ha reclamado en los últimos años. Nunca antes la ECS había tenido tan buenas opciones, esperemos que la ganadora sea capaz de dirigir a favor de toda la comunidad estudiantil y profesoral y no solo los de su grupo “político”. Recuerden que antes de candidatos, son profesores.
En ProMedio por lo pronto, les regalamos las primeras declaraciones de los candidatos luego de conocer los resultados, así como una galería de fotos disponible en nuestra página en Facebook.

Declaraciones del Director electo, Miguel A. Latouche:



Declaraciones del Ex-candidato, Alejandro Terenzani:

julio 02, 2008

Nosotros, que sí cumplimos un año...

Hace 365 días se concretó lo que había sido ya un trabajo de meses, de semanas. Una idea que nació en correos electrónicos que mostraban inquietudes diversas sobre la política nacional y que hoy afortunadamente nos hace soplar doce meses de esfuerzo por mediar con los extremos.

Inmersos en una época de diatribas, de divisiones y de discusiones sin sentido, donde unos a otros vociferan distintas consignas y “gritos de guerra”, un grupo de estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la UCV se dispuso a opinar acerca de los diversos temas que concentran la atención de la opinión pública, utilizando como medio la lista de correos de sus compañeros de clases. En ese proceso, se evidenció como el paso por la Universidad, mezclado con una formación ética y moral de base familiar, les permitía escapar de esos extremos que en nada ayudan a solucionar los problemas que penosamente han resquebrajado al país en dos.

La necesidad de hacer algo más allá, de poner un granito de arena en la situación, de hacerles entender a rojos y azules que la bandera venezolana es tricolor y que la misma daba cabida a todos, nos impulsó a salir del anonimato. Fue entonces cuando surgió la idea de un blog. Hasta algunos profesores universitarios de diversas tendencias vieron con buenos ojos la idea.

Se definió que el primer texto debía ser un compendio de ideas que definieran de manera detallada los principios que rigen nuestra forma de pensar, nuestros ideales, nuestra manera de ver la política y las ganas de tender puentes entre los extremos políticos, sin dejar de tener una visión crítica de la situación. Fue entonces cuando nació nuestro Manifiesto, el primer texto que se publicó en este blog, justamente hace 365 días.

Con el queríamos ante todo reivindicar la idea de que el diálogo con el adversario no es símbolo de debilidad, que reconocer al otro como interlocutor válido no nos priva de defender principios y posturas que consideramos importantes. Sobre todo, pretendíamos ayudar a comprender que la caída del otro no es necesariamente una victoria nuestra, y que los grandes problemas nacionales nos derrotaran a todos si no plantamos una postura común fruto del diálogo nacional. Paralelamente comenzaba a gestarse en los medios la figura del "Movimiento Estudiantil"

¿Cuál Movimiento Estudiantil?

Cuando nació ProMedio las marchas estudiantiles se habían apoderado del país, y aunque vimos con buenos ojos el despertar político de los estudiantes, siempre nos pareció peligrosa la cobertura que los mass media hacían del fenómeno. Sabemos que en un contexto como el que vivimos en Venezuela, los medios no solo se limitan a trasmitir información, sino que la modifican, la moldean y la construyen según sus intereses.

Ese temor se fue confirmando en diversas ocasiones y se ha visto traducido en situaciones como la candidatura de Stalin González a la Alcaldía de Libertador, la traducción literaria que se han hecho las audiencias de que “Movimiento Estudiantil = 100% Estudiantes”, los triunfos mediáticos de Ricardo Sánchez y de Cecilia García Arocha..

En ProMedio hemos visto con preocupación como se quiere encuadrar un concepto tan amplio como el de “Movimiento Estudiantil” a un despertar político que se dio en un momento determinado y bajo circunstancias específicas, legítimas, pero específicas. Decir que el “Movimiento Estudiantil” tiene un año, es reafirmar que el mismo se limita a un solo movimiento político como lo es 100 % Estudiantes, limitarlo a las celebridades nacidas desde las cámaras de Globovisión.

Peor aún, es negar las históricas luchas de los estudiantes de la Generación del 28, de los hechos del 57, de las luchas guerrilleras de los años 60, de los encapuchados de los años 90 y un largo etcétera de acciones y hechos donde los estudiantes hemos sido protagonistas. ¿O es que lo tomistas del M28, y los nudistas pintados de azul de Plaza Venezuela no eran Movimiento Estudiantil?

Aceptar como cierto que el “Movimiento Estudiantil” ha cumplido un año, es apoyar la idea histórica de los dueños de los medios de comunicación, del concepto del “4º poder”, no aquel que se encarga de la vigilancia y denuncia de lo público, sino aquel que se jacta de crear y tumbar presidentes a su antojo. Es a fin de cuentas, aceptar que se utilice a los estudiantes como instrumentos políticos para fines egoístas. Siempre hemos estado convencidos de que el Movimiento Estudiantil (sin comillas) no es el que sale en Televisión con las manos pintadas de blanco, sino el que se ensucia las manos trabajando en los barrios, llevando conocimiento a nuestra población, que tanto necesita de aclaratorias y guiaturas.

ProMedio sopla su primera vela, orgullosos de pertenecer al Movimiento Estudiantil, no el del primer año que mediaticamente se nos quiere imponer, sino el que tiene décadas de historias que contar.