junio 18, 2008

El Re-Partido político de noviembre

“Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.
Simón Bolívar, 10 de diciembre de 1830.

No es casual que Bolívar, héroe y pensador sacralizado de nuestra historia, haya manifestado su preocupación, siete días antes de morir, acerca de la desunión sociopolítica de la vasta nación que él llamaba “Colombia”. Esto obedece a un clamor histórico de lucha unificada en aras de la preservación del status quo.

No es demasiado fácil comprender esa frase en este contexto contemporáneo que privilegia entre los rasgos de una sociedad democrática la existencia y proliferación de partidos políticos diversos, plurales por encima de toda pretensión homogeneizadora más parecida al pensamiento único que a la libre discusión y confrontación dialógica de las propuestas. Claro está que, con todo, el Libertador no era precisamente un demócrata. Sin embargo, no quisiéramos adentrarnos en las profundidades de nuestro turbulento siglo XIX sino concentrar la mirada en nuestro siglo XXI (turbulento, aunque en otros sentidos), a la luz de aquella frase lapidaria.

Tampoco es casual el origen etimológico de las palabras “partidos”, “partición”, “particulares”. Bolívar se refiere a partidos no en el sentido organizacional que manejamos contemporáneamente, sino en cuanto a intereses “particulares” que van en contracorriente de los intereses comunes o, al menos, colectivos. Nosotros creemos que mucho de eso aún pervive en la filosofía de muchos de nuestros partidos políticos, que piensan en problemas públicos como un pretexto para cobrar notoriedad y, posiblemente, cobrar otras cosas más.

Nosotros, hay que aclararlo, creemos en la existencia de organizaciones que aglutinen ciudadanos que, desde diferentes perspectivas ideológicas y culturales, decidan orientar la búsqueda de soluciones y reivindicaciones sociales, y dirigir la construcción de nuestros procesos políticos. Creemos que la democracia se construye desde la pluralidad y, en ese sentido, los partidos están llamados, deontológicamente, a servir de plataformas garantes de la diversidad y el auge de nuestras democracias modernas.

Sin embargo, consideramos que, en líneas generales, la realidad política venezolana dista mucho de esa concepción utópica y, por el contrario, vemos en el estallido de candidaturas la prueba arrolladora de una dirigencia fracturada y “partida” en liderazgos que, lejos de reflejar una vocación pluralista, se parecen más a una carrera de sacos; como si tratara de la autenticación de un oximoron del tipo “partidos antidemocráticos”.

Nos parece que la “unidad” –frente a la pluralidad- no es un concepto democrático en sí mismo. Recientemente hemos asistido a través de los medios a una de las batallas más risibles que se hayan visto jamás desde que aquella vez que, en su desespero por mantenerse en el poder, los partidos tradicionales dieron la espalda a sus candidatos oficiales para volcarse sobre “la única opción posible” para derrotar al candidato fuerte en las encuestas. Claro que estamos hablando del año 1998 y del primer triunfo electoral de nuestro actual Presidente.

Hace ya un año atrás, cuando las marchas estudiantiles pasaron a ocupar centimetraje en la prensa y el tiempo en televisión, nos llegó una información para entonces increíble: “La orden es que Stalin se ponga al frente de todas las marchas que vayan al oeste de Caracas”.
¿Cuál era la lógica de ese “mandato”?. La respuesta es muy simple: “Él va a ser el candidato a la Alcaldía de Libertador por Un Nuevo Tiempo”.

Aquella afirmación fue recibida con incredulidad, a pesar de haber venido de una fuente bastante seria. Y luego, habiéndose hecho oficial la designación de Stalin González como el “candidato de la unidad” por parte de UNT, reivindicamos no sólo la honestidad de nuestro informante, sino el convencimiento de que la maña y la manipulación, en la polis criolla, es una constante en las interacciones entre los partidos políticos y los ciudadanos.

Reconocemos el derecho de todo estudiante a militar libremente en el partido político de su preferencia. Pero, ¿no se supone que el movimiento estudiantil no era “partidista”? ¿Entonces qué hacía UNT organizando el posicionamiento de los estudiantes en las marchas, como fruto de un cálculo político particular en el mediano plazo? ¿Nos invitaron a marchar por la democracia, pero con el interés subrepticio de posicionar a Stalin González?

No en vano el advenimiento de nuestro actual Presidente se dio en un clima de descrédito y eclosión generalizada de los partidos políticos como instituciones intermediadoras, con todas las implicaciones negativas que esto tiene sobre el estado de salud y fortaleza de la democracia.
Desde entonces, las candidaturas de UNT han dado mucho de qué hablar. Siempre con el apoyo de los medios de oposición, e incluso con la intervención divina de un micro “Usted lo Vio” de Globovisión, atacando al contendor más directo de Liliana Hernández en Chacao: Emilio Graterón, inicialmente aupado por Leopoldo López. Hecho curioso puesto que este era un espacio hasta entonces dedicado exclusivamente a personajes afines al Presidente Chávez.

La candidatura de Manuel Rosales es otro hecho peculiar. Imaginen por un momento que ustedes trabajan en un Instituto cualquiera, digamos un museo, con el cargo de Director General, a la cabeza del organigrama, y de repente al terminar su período ustedes deciden que van a optar por ser el recepcionista del museo ¿Suena raro verdad? En una empresa del sector privado esto es considerado una ofensa, incluso en el ámbito legal tiene un nombre: Despido indirecto.

La candidatura del Municipio Sucre también ha dado de qué hablar. El candidato de UNT William Ojeda, se pelea la titularidad opositora con el candidato de Primero Justicia, Carlos Ocaríz. En ProMedio reconocimos en un post anterior, la superioridad en cuanto a trabajo comunitario y popularidad que Ocaríz tiene sobre Ojeda.

En ese sentido nos gustaría recordar las razones por las cuales Ojeda rompió con el sector afín al Presidente Chávez de manera temprana, al negársele la posibilidad de ser el candidato a la Alcaldía de Sucre por el MVR. Entonces la opción de José Vicente Rangel Ávalos se benefició del visto bueno presidencial, y Ojeda fundó Un Solo Pueblo, con el que no logró ganar la Alcaldía.
En general, las candidaturas de UNT tienen una contraparte con PJ, haciéndose evidente el enfrentamiento político entre estas dos fuerzas opositoras por ser las abanderadas en el protagonismo de ese 40% tradicional que han mantenido desde hace 10 años. Enfrentamiento que se profundizó en las elecciones presidenciales, y que tuvo un repunte en la crisis interna de PJ, que terminó con varios de sus principales dirigentes en las filas de UNT.

Los partidos políticos se olvidan de que el pueblo venezolano está madurando. Obvian el hecho de que la “masa” cada vez es menos maleable. Hoy en día, y según recientes estudios de Datanálisis, la categoría de los “mal llamados Ni-Ni” es, por vez primera, la mayor fuerza electoral del país. Un dato que irá cambiando a medida que avance la campaña electoral, pero que debería tender a la propuesta más sincera, no a la más mediática.

El PSUV se curó en salud y convocó “elecciones primarias”, mecanismo al que, por cierto, se ha opuesto UNT. Sin embargo, las reglas de estas elecciones condicionaban la proclamación como candidato al ganador, si y solo si, éste ganaba con más de la mitad más un voto y estaba quince puntos por encima de su inmediato contendor. De lo contrario, “El dedo mágico” oficial del partido designaba entonces al ganador de entre los “tres primeros lugares”.

De esta manera nos encontramos con varios “segundones” que terminaron siendo los candidatos oficiales del partido de gobierno para estas elecciones: Hugo Cabezas, en lugar de Octaviano Mejía en Trujillo; William Fariñas por Alexis Navarro en Nueva Esparta; Teodoro Bolívar en lugar de José G. Mujica en Cojedes; sin mencionar los triunfos mediáticos, como el de Mario Silva en Carabobo, el de Jesee Chacón en el Municipio Sucre o el de Jorge Rodríguez en Libertador.

Pero al PSUV la “cura” no le salió tan bien. Los intereses partidistas y los intereses individuales de los integrantes del partido oficial chocaron luego de las elecciones primarias, dando como resultado la expulsión de Eduardo Manuitt y de Acosta Carléz del partido por “indisciplina”, el lanzamiento de manera independiente de algunos “ex-psuvitas” como el mismo Acosta Carlez y la renuncia de Hermes Ramirez al partido, así como cientos de aspirantes a militantes que regresaron a las filas del PPT. Así mismo, el PPT, el PCV y UPV, aliados del bloque alineado con el Presidente de la República, plantearon la posibilidad de lanzar candidaturas divididas, incluso en sectores donde el apoyo de éstos sería clave, lo que activó las alarmas de alianza en el pretendido partido único.

Fíjense que los cargos más polémicos son: Alcalde de Libertador, Alcaldía Mayor, Alcaldía de Chacao, Alcaldía de Maracaibo y Gobernación del Zulia. ¿Qué tienen en común estos cargos? Simple: están entre las zonas que más presupuesto tienen en el país. Incluso, la Alcaldía de Chacao tiene mayor presupuesto que una Gobernación regular.

A fin de cuentas, todos persiguen el mismo objetivo: Tomar las riendas del poder. A Manuel Rosales no le conviene desinflarse como el estandarte de la oposición y único posible contendor para las elecciones del 2013, por eso prefiere “auto-despedirse injustificadamente”, pero manejando un poder local más o menos importante. A UNT le haría muy bien inyectarse del dinero del presupuesto de Chacao. Las propagandas de partido disfrazadas de “logros de gobierno” son efectivas.

Deben tener cuidado los políticos de la guardia vieja. El poder ya no se negocia por cuotas de participación. Las “masas” de electores ya no son fieles como en la época de oro de Acción Democrática y COPEI, y pueden migrar fácilmente de UNT a PJ, o incluso al PSUV. ¿O es que Aristóbulo, el dirigente del sector oficial más popular después del Presidente, no sería un fuerte contendor ante Leopoldo? ¿O es que García Carneiro, militar con carrera política destacada entre los partidarios del "proceso", no luce ventajoso ante la “Cosita Rica” Fabiola Colmenares?

Los partidos de oposición deberían poner sus barbas en remojo. Lo que le está pasando a Chávez hoy, les puede pasar a ellos mañana.

mayo 27, 2008

Anónimo

Existe una diferencia -sutil para algunos, grande para otros- entre usar el anonimato para protegerse de agresiones y usarlo para descalificar y agredir.

En ProMedio, a lo largo de nuestro primer año de existencia, nos hemos planteado muchas veces qué hacer con este segundo grupo de des-cara-dos, que solo se dedican a menospreciar y atacar a otros y, en definitiva, a entorpecer el trabajo que hacemos en el blog.

El anonimato no es algo criticable per se, lo criticable son las posturas radicales, las agresiones sin sentido y sobre todo, los ataques a terceros y a los propios miembros del blog por medio de un rostro virtualmente encapuchado.

Sabemos de la existencia de anónimos que simplemente sucumben ante las dificultades o desconocimiento de la tecnología, y no tienen más remedio que dejar su nombre oculto. Esos son los menos (y de hecho son casos "dudosos" pues hace poco un "anónimo" puso su nombre y apellido al final del texto).

Sabemos de los otros, de los que saben muy bien lo que hacen y en sus comentarios, lejos de aportar, se contentan con generar violencia y atacar sin más argumentos que el despropósito y la descalificación automática.

Hemos analizado mucho, en serio, los comentarios de estos lectores. La mayoría de ellos siguen un parámetro muy similar, que nos podría dar pistas, al menos, de su procedencia e incluso de su posición política. Podemos dilucidar, por ejemplo, que muchos de ellos (si es que son varios, puede ser uno solo) son de la propia Escuela de Comunicación Social.

Esta conclusión nos lleva a reflexionar, a preguntarnos si no es más delicado que quienes hacen uso abusivo de este recurso provengan precisamente de una Escuela que egresa a los futuros periodistas, locutores, anclas y formadores de opinión de nuestro país. Nótese que llamamos al anonimato recurso, porque es bien sabido que en circunstancias de opresión, el anonimato nos sirve para protegernos, incluso para proteger nuestras vidas. Ahora, nos preguntamos ¿cabe ese ejemplo en un blog como este?

Siempre que podemos les sugerimos a ustedes, nuestros lectores, que firmen con algún pseudónimo, práctica común en las herramientas comunicativas de la red, y que nos facilitaría al menos identificarlos como individuos, y no confundirnos con quiénes son nuestros interlocutores. Imaginen, por ejemplo, cuántas veces una misma persona puede opinar lo mismo haciéndose pasar por otra. De modo que el empeño en seguir utilizando el anonimato nos lleva a pensar que las intenciones de estos personajes no son otras que molestar.

Nosotros no vamos a dictarles cátedra de ética. No nos sentimos capacitados para ello, aunque eso no nos impida observar lo poco que se practica ese elemento primordial de la filosofía que regula el animal que todos llevamos dentro.

Lo que queremos es reforzar nuestra conciencia de identidad y responsabilidad individual y social ante lo que se dice. Ahí está la restricción de la endiosada libertad de expresión que, como toda libertad, necesita limitaciones para que no derive en caos.

Por lo pronto, en ProMedio hemos tomado una decisión que pondremos en práctica y a manera de prueba en los próximos post. Estos comentarios seguirán siendo recibidos y seguiremos dándole cabida en nuestro espacio. Pero, todo comentario anónimo que no posea ningún tipo de calidad argumentativa, que provoque violencia e invite a la división, pero sobre todo, que se use para atacar al otro –participantes o no del espacio- no será respondido por ProMedio ni por ningún miembro del blog.

Lo que procuramos es que se tomen su tiempo para responder tal como queremos aquí, con raciocinio y con respeto hacia el otro. Sería ideal que todos nos hiciéramos responsables por lo que hacemos, pero aquí apenas les exigimos, con mucha modestia, que se hagan responsables de lo que dicen en este espacio que pertenece a todos.

mayo 20, 2008

La decisión de dos viernes

ADVERTENCIA: Este texto es una adaptación del que será publicado por Ricardo Andrade en Hora Universitaria. El autor, aunque es parte de ProMedio, se hace responsable único de los excesos y desaciertos de su crónica. Si no les gusta no es culpa nuestra; pero si les gusta es gracias a nosotros que tuvimos la delicadeza de publicarle lo siguiente...


Tomar decisiones es un ejercicio cotidiano en cualquier ámbito. En la UCV lo hacemos a cada rato, pero los últimos dos viernes tuvimos que decidir, colectivamente, a quién depositar nuestra confianza y nuestros votos en esas cajas de cartón que en ese tipo de jornadas adquieren otro nombre más respetable –y más fúnebre-. A los profesores y estudiantes nos ha tocado la democrática oportunidad de elegir a quienes se encargarán, durante el próximo periodo, no sólo de representarnos públicamente en tanto comunidad académica, sino de la ardua tarea de procurar el buen funcionamiento y mejoramiento de nuestra universidad como institución al servicio de la nación, en medio, por cierto, de un contexto histórico indiscutiblemente importante.
Hará cosa de un mes que la Ciudad Universitaria comenzó a albergar, en sus paredes, puertas y columnas, las coloridas consignas y los felices rostros de los candidatos. La comunidad ucevista los fue (re)conociendo poco a poco, llegando incluso algunos –¿estudiantes irremediablemente llenos de espíritu participativo?- a rayar los afiches en un gesto poco genuino, pero tradicionalmente irreverente. Llamaba la atención, por su parte, que casi todas las propagandas implicaban, de una u otra forma, la palabra “autonomía”, cuestión poco genuina también, pero –suponemos- llamativa y políticamente eficaz. En todo caso, el terreno de la universidad se fue abonando para tener nuevas autoridades.
Hasta que llegó la primera vuelta el viernes 09 de mayo, con sus ofertas decanales y un total de cuatro equipos de candidatos a rector, vicerrector académico, vicerrector administrativo y secretario. Profesores turnándose desde la mañana como testigos, estudiantes deambulando cerca de las mesas, dirigentes paseando de un lado a otro, todos nerviosos y optimistas. Unos distribuyendo papelitos con las fórmulas electorales, llamados “chuletas” –denominación cónsona con la poca ética que entrañan-; unos recibiéndolas con la amargura de quien recibe un indeseado foletín; otros –esperamos no sean muchos- obedeciéndolas con la aguerrida convicción de la falta de criterio. Unos se sentaban en los pupitres amurallados previendo con exactitud geométrica cada elección; algunos ejercían su derecho sólo enterados de por quiénes no votar; otros se disponían frente a los círculos blancos a morder el bolígrafo –pensando o recordando- para decidirse en el último momento.
Al filo de medianoche, aquella dinámica jornada resolvió los dilemas de las mayorías de las facultades, y despejó el camino hacia la silla que ocupara Vargas por primera vez: los cuatro equipos se redujeron a dos. Con todo y la elocuencia de los números a favor de García Arocha, la comunidad ucevista todavía tenía una semana para pensar si era su equipo o el de Pabón el próximo responsable de la próxima gestión rectoral. Esa semana reunió sucesos que acrecentaron la tensión entre los dos candidatos a rector y que, a mi modo de ver, terminaron decidiendo la cuestión. Pabón intentó desacreditar a su contendora y, si bien eso pudo haber desmotivado a algunos electores, a otros, por el contrario, los movió a participar por uno o –sobre todo- por otra. Así llegó el viernes 16 de mayo, fecha de la segunda vuelta, circunstancia esencialmente dilemática: la moneda y sus dos únicas caras, pero en una situación mucho más independiente del azar, una encrucijada definitoria e indefectiblemente decisiva.
Aquel viernes era un buen día para votar. Parecía un día propicio para hacer elecciones trascendentales, sin embargo la afluencia de electores fue menor que la de la primera etapa, o al menos eso era lo que reflejaba la atmósfera pesada de las diferentes escuelas y facultades. Había un desánimo latente que sólo podríamos justificar mediante la especulación. Las cifras finales darán detalles, pero no se sabrá a ciencia cierta si aquel clima se debió a una inopinada pérdida de la motivación inicial en algunos, o simplemente a la riesgosa certeza de quienes creían que todo ya estaba dicho.
Pero nunca decayó el ánimo festivo de los estudiantes y profesores más involucrados con el activismo universitario. El escrutinio, más que un conteo de votos, parecía un enérgico descuento de los minutos previos a un estallido. Bajo la suave luz de la Plaza Cubierta que lleva por nombre el de Villanueva, relucían las pieles sudadas y eufóricas en contraste con los rostros deseosos de una esperanza sorpresiva. Los ojos brillaban fijamente intervenidos por el reflejo de la pantalla, mientras las franelas (varias azules y blancas) se empapaban y las gargantas emitían todo tipo de coros, unos corteses y otros no tanto. Las brechas comenzaban a alimentarse cuando las bombas lacrimógenas –que pertenecen naturalmente a las fuerzas de seguridad del Estado- irrumpieron en la plaza, muy cerca del Aula Magna. En su vano intento por causar caos, la ácida neblina inundó el recinto y arropó a los ucevistas con su blancura picante, pero el viento, con la sencilla fuerza de lo natural, disipó los gases del saboteo para restaurarlo todo.
A las diez de la noche, la computadora continuaba registrando números y la pantalla seguía reflejándose en los ojos de todos. Pero las brechas pronto se hicieron irreversibles y la gente quiso oír verdades oficiales, especialmente los que querían ratificar su emoción triunfal. Así tuvo que declararlo públicamente la comisión electoral. Las cifras preliminares decretaron los decanos electos de las tres facultades que requirieron una segunda vuelta, y también arrojaron un resultado abrumador: la victoria de Cecilia García Arocha y todo su equipo como nuevas -y máximas- autoridades de la primera casa de estudios del país. A ellos nos queda felicitarlos y, sobre todo, exigirles eficiencia, prudencia y todas las virtudes que sean necesarias para llevar a la UCV por el camino de la academia y la institucionalidad, con amplitud, disposición negociadora y siempre en función de la sociedad. Ha llegado una nueva oportunidad de trabajar, cooperativamente, por una mejor Universidad; sería imperdonable desaprovecharla.


Ricardo Andrade

mayo 14, 2008

Segunda vuelta electoral en la UCV: Arocha Vs. Pabón

Luego de las elecciones de autoridades que se realizaron con normalidad el pasado viernes, este 16 de mayo de 2008 los “ucevistas” tenemos el deber y la responsabilidad de acudir nuevamente a las urnas para pronunciarnos sobre los dos candidatos a rector de nuestra casa de estudios que acumularon mayor cantidad de votos durante la primera vuelta: Ceclia García Arocha y Jorge Pabón.

En nuestro post pasado, hicimos algunas consideraciones puntuales sobre la hoja de vida y la trayectoria de estos profesores. También recogimos algunos “chismes de pasillo”, sobre los cuales algunos de ustedes han tenido la amabilidad de pronunciarse, para corregir, aclarar o respaldar. Gracias a todos los colaboradores.

En todo caso, en ProMedio los invitamos a ejercer su derecho “ucevista” del voto de la mejor manera posible: de una forma crítica, razonada, ponderando méritos y carencias y tratando de superar las lagunas de la desinformación y la polarización, así como los velos mediáticos que, muchas veces, se imponen sobre la sensatez y el discernimiento, valores de extrema necesidad en la coyuntura que nos atañe, porque –hay que decirlo- el discurso propagandístico de ambos candidatos está anclado en una difusa reivindicación de la autonomía y la democracia, lo cual dice muy poco acerca de sus métodos y propuestas concretas.

Debido a la importancia histórica de los últimos años de la vida nacional, la UCV tiene actualmente un compromiso que no puede ser eludido por ninguna autoridad; por eso esta elección es fundamental. También en la medida en que el ganador deberá hacer frente a los intentos del gobierno nacional por modificar el sistema de ingreso a las universidades y abrirle “al pueblo” (¿no somos todos “pueblo”?) las puertas de la educación superior.

Si bien creemos necesaria una real transformación de la UCV como institución, en temas como la reforma y actualización de pensa, la situación contractual de los profesores, la optimización en la producción y utilización del conocimiento científico y académico, creemos que estos cambios deben venir desde adentro, fruto de un gran consenso de la comunidad académica, sin estar signados por matices sectarios, consideraciones políticas e ideológicas coyunturales.

Lo más importante que debemos defender es el libre debate y el disenso dentro de la interacción dialógica, alma y razón de la academia. Perder –o dejarlos perder, da igual- esos valores constituiría el fin de la universidad como casa de estudios e instancia clave para el desarrollo nacional.

Sin ánimos de fomentar rumores en torno a los candidatos, vale advertir la ausencia de Jorge Pabón en uno de los debates más importantes de los que se llevaron a cabo, lo que impidió un cara a cara entre los que hoy son opciones de la segunda vuelta. Nos preocupa porque consideramos que esas han sido oportunidades únicas para confrontar dos propuestas que discursivamente parecen muy similares. Cabe destacar que, por otra parte, la propaganda del decano Pabón tiene que ver con la defensa de la autonomía a través de las leyes, y desde aquí nos preguntamos si realmente es a través de la ley que se defiende la autonomía, como si el valor de la autonomía fuera reductible al de un artículo o un decreto. Nosotros, en ese sentido, no creemos mucho en la deificación de las leyes y asimismo que la autonomía se defiende ejerciéndola, fundamentalmente mediante de la libertad académica, de la producción y divulgación de conocimiento útil para el desarrollo social. Y sobre todo ejerciendo la vigilancia de su cumplimiento y evitando su uso para justificar atrocidades, es nuestro deber y derecho como miembros de la comunidad universitaria.

Asimismo, el despliegue mediático utilizado por García Arocha, la favorita con base en los resultados de la primera ronda, y el apoyo expreso a su candidatura por parte de organizaciones políticas de oposición al gobierno, no son cosas que nos tranquilizan, porque a sabiendas del pensamiento crítico que debe caracterizar a la UCV, tampoco creemos prudente que la universidad sea sólo una pieza más en la lucha política que mantienen los factores que adversan al gobierno nacional. La Universidad puede ser eso, en la medida que abandere causas justas y legítimas, pero también debe ser mucho más.

Se nos ocurre que las circunstancias demandan una Universidad verdaderamente autónoma de cualquiera de los polos en pugna, capaz de transformarse a sí misma y consolidarse como herramienta para el diálogo y la estabilidad nacional. Creemos que la Universidad y el Estado tienen que negociar, independientemente de los humores de rectores y gobernantes.

Por otra parte, llama la atención la publicidad que hace alusión al clamor público de una rectora mujer. Nosotros apoyamos las luchas reivindicativas de la mujer en la sociedad, pero no creemos que ese argumento sea suficiente para entregarle el voto. Nuestro llamado es a revisar sus trayectorias y propuestas, independientemente del sexo, lo cual percibimos como una postura verdaderamente igualitaria y no basada en la discriminación positiva. Si no creemos en la magia de las leyes, tampoco en la de los géneros. Nuestro llamado es a que la población vaya más allá de las consignas electorales y revise, seriamente, propuestas y trayectorias.

Creemos que las espontáneas protestas estudiantiles del año pasado jugaron un papel importante en la reivindicación de nuestros derechos políticos y civiles y la defensa de la democracia, más allá de que paulatinamente el “movimiento estudiantil” haya sido penetrado por los actores políticos tradicionales, ansiosos de mostrar, más que una nueva cara, una “cara lavada”. Ahora es el momento de involucrarse activamente en la construcción de lo público, con propuestas frescas que coadyuven a la creación de un país amplio, plural, próspero, democrático y signado por la justicia social.

Esta participación no se acaba el 16 de mayo. ¿Quiénes serán los contralores de la gestión del vencedor? ¿Sus compañeros de plancha? ¿El Poder Ejecutivo? Deberíamos ser nosotros, los estudiantes y demás miembros de la comunidad universitaria. En cualquier caso, la elección ahora está en nuestras manos.

mayo 06, 2008

Finalmente, elecciones... de autoridades.

Bien gente de ProMedio. Luego de varias trabas técnicas y otras no tan técnicas, les tenemos finalmente el post prometido sobre las elecciones que se avecinan en nuestro querido recinto universitario.
En esta oportunidad, les vamos a hacer una breve reseña sobre quién es quién es las candidaturas al Rectorado de la UCV y al final, el audio completo y sin editar de las entrevistas que le hicimos a los candidatos a Director por nuestra Escuela de Comunicación Social.
En el portal de la Facultad de Humanidades hicieron este año un excelente trabajo acerca de los candidatos que se disputan los diferentes cargos que se van a elegir este viernes 9 de mayo. Pueden entrar allí para informarse de manera detallada al respecto.
Por nuestra parte, pudimos averiguar lo siguiente:
Cecilia García Arocha es la candidata al rectorado por la plancha "Gestión, diálogo y autonomía" apoyada por 100% estudiantes. Es odontóloga y actual Secretaria de la UCV. Cómo buena apadrinada de 100%, es la más mediática de todos los candidatos. Ha salido en cuanto diario y noticiero televisivo existe y la presentación de su "programa de gobierno" fue todo un espectáculo. Hasta en Facebook podemos encontrar un grupo dedicado a su candidatura. Hay rumores, que no pudimos confirmar, de que es apoyada además por Pie54 de Derecho, organización estudiantil donde el compañero Héctor Rodríguez milita. Sus detractores le acusan de estar implicada en hechos de corrupción en su actual función, incluso afirman que posee un expediente abierto por estos hechos, pero no es una información que hayamos confirmado.
Jorge Pabón es el otro candidato fuerte al Rectorado. Su plancha se denomina "Alma Mater" y de parte de los estudiantes tiene el apoyo de Gestión, ExE y Somos uno. Actualmente se desempeña como Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UCV. Pabón también es algo mediático, aunque no tanto como su contraparte García. Sus detractores le acusan de tener un doble discurso, apoyando causas como la Autonomía pero recibiendo apoyo de sectores afines al gobierno. Sin embargo, también son rumores que no pudimos confirmar.
Eleazar Narváez es el candidato de Humanidades por la plancha "Unidos por la Autonomía". Al igual que los dos anteriores, forma parte de las candidaturas de oposición y del ala que defiende la Autonomía Universitaria. Sus detractores le critican el poco arraigo que tiene en la comunidad ucevista y de conformarse con el apoyo que Humanidades le brinda. Actualmente es vicerrector acdémico de la UCV y también tiene Facebook, aunque su mayor exposición mediática tuvo lugar en los pasados hechos de la Escuela de Trabajo Social, cuando estaba asumiendo el rectorado en ausencia de Antonio París y donde tuvo un papel poco menos que decepcionante.
El último de la lista es Lenín Molina apoyado por la plancha "Proyecto socialista universitario", que como su nombre lo indica, está apoyado por los sectores afines al gobierno. No obtuvimos mayor información de este candidato, y es de hecho, el menos mediático de todo el grupo. Aparentemente estuvo dictando cátedra un tiempo en la ECS, pero no lo pudimos confirmar.
Los candidatos a la Dirección de nuestra querida ECS son nada más y nada menos que los profesores Alejandro Terenzani y Miguel Ángel Latouche. Ambos gozan de alta reputación en la Escuela y se anotan apoyos de parte de 100% Comunicadores para Terenzani y un ala de Diversidad, mientras que Gestión y otra parte de Diversidad apoyan a Latouche.
Fuera de estos apoyos políticos, lo más importante es saber de boca de los protaginistas cuales son sus deseos, inquietudes y objetivos para con la ECS. Es por ello que les hemos traído las entrevistas que reciéntemente les hemos hecho y dónde, como ya es costumbre, les aplicamos un cuestionario único a ambos candidatos y posteamos el resultado sin ningún tipo de corte o edición. Disfrútenlas.






















Las elecciones de las autoridades son este viernes 9 de mayo. Las elecciones a Director son convocadas luego por la vía de la consulta por parte del Decano ganador. Desde ProMedio les invitamos a hacer valer su 25% de voto y asumir la responsabilidad que conlleva el ser miembro de la Comunidad universitaria ucevista.

abril 15, 2008

10 inquietudes para Freddy Guevara y Un Nuevo Tiempo.

El Universal: Estudiantes anunciaron respaldo a precandidatura de William Ojeda. (Haz click para ver la noticia).

Utilizando la capacidad crítica de discernimiento que nos ha dado la experiencia universitaria, queremos ir más allá de lo que está en el titular y la noticia y preguntarle al compañero Freddy Guevara y al partido Un Nuevo Tiempo lo siguiente:



  1. ¿Desde cuándo la juventud de UNT es sinónimo de "Movimiento Estudiantil"?
  2. ¿Es casual que este "movimiento estudiantil" esté "resteado" con tres candidatos de las filas de UNT?
  3. ¿Leopoldo López no está inhabilitado? Presumimos de la buena fe del candidato y también que otros funcionarios merecen la inhabilitación política más que el propio López, pero ¿Por qué llevar a la gente a desencantos y frustraciones innecesarias?
  4. ¿Acaso Carlos Ocariz no tiene mayor convocatoria, e incluso, mayor legitimidad que William Ojeda? ¿El mal llamado "movimiento estudiantil" no considera que debería evaluar la trayectoria, trabajo de base y arraigo de cada candidato? ¿O se obedece simplemente a la línea partidista de UNT?
  5. ¿Stalin González está preparado para llevar adelante una alcaldía? o mejor ¿Stalin González convoca suficientes electores en Libertador?
  6. ¿No es irónico criticar a los partidarios del Presidente Chávez por carecer de suficiente preparación, y postular a una alcaldía a alguien cuya única trayectoria es la de un par de gestiones en la presidencia de la FCU con pocas o nulas reivindicaciones para los estudiantes ucevistas?
  7. ¿Acaso el "Movimiento Estudiantil" no era un movimiento anti-partidista? ¿Dónde quedó la defensa de los derechos civiles que le dio su legitimidad de origen?
  8. ¿100% Estudiantes es el ala juvenil de UNT?
  9. ¿Que un partido político se inmiscuya dentro de los procesos electorales internos de una Universidad, sin admitirlo abiertamente, no es una violación a la Autonomía?
  10. ¿Promover candidaturas desde plataformas partidistas, es tarea del "Movimiento Estudiantil"? ¿O pretenden que el "Movimiento Estudiantil sea entonces el tonto útil de estas elecciones?
Lo sentimos mucho Freddy, tú no eres el "Movimiento Estudiantil". No nos molesta que milites con un partido o con otro, sólo que lo hagas en nombre nuestro. Procura deslindar tus roles: o eres representante del movimiento estudiantil o eres representante de los jóvenes de Un Nuevo Tiempo, pero ambas cosas no se pueden simultáneamente. Sólo queremos que no nos confundan. Es una cuestión de honestidad básica, y de no reproducir a tan corta edad los vicios que tanto criticas, al menos cuando te expresas públicamente.

Un saludo, y nos vemos en la lucha sincera por mejorar el país... cuando decidas reasumirla en vez de sumar esfuerzos para maquinarias partidistas explotando la marca "Movimiento Estudiantil".

marzo 10, 2008

La admisión en la Universidad: Mitos y realidades

Yimmi Castillo
ProMedio

Corría el año 95 de la década pasada. Cursaba el último año de estudios en el Liceo Luis Razetti, convertido ahora en Escuela Técnica. Iba a graduarme pronto en la segunda promoción de Técnicos Medios. Mi carrera: Mercadotecnia.

Desde muy temprano supe que mi inclinación profesional iba en dirección a la publicidad. Realmente lo que quería era ser comunicador, pero no lo sabía del todo y esa definición provocó la difícil tarea de escoger la Universidad
donde iba a desarrollar mis estudios.

La primera opción fue la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), por la cercanía a mi casa (vivía en La Vega), porque la carrera Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela (UCV) estaba orientada más hacia el Periodismo y porque era realmente complicado entrar allí (al menos eso era lo que me decía la gente). “La Católica” era paga, pero en aquel entonces tenía un sistema de becas bastante atractivo.

En La Vega se respiraba el mismo aire que se respira aún hoy en día en cualquier barrio. Familias pobres, familias trabajadoras, gente que abandonaba sus hogares temprano en la mañana y regresaba tarde en la noche cansada, pero que aún así nunca conseguían el camino del bienestar económico. Gente que sabía que enfermarse o tener un accidente era (y sigue siendo) un pecado mortal. Gente que conocía de cerca la muerte, que sabía de enfrentamientos entre delincuentes, de muertes inocentes “por andar de asoma’o”. Gente que, naturalmente, eran padres, hermanos, amigos de esos malandros (y no tan malandros) que caían muertos cada fin de semana. Malandros e inocentes que compartieron conmigo, muchos de ellos, el mismo salón, el mismo columpio del parque “Juan Cuchara”, la misma vida del barrio.

Sin embargo, había también muchos universitarios. Muchas ganas de echar el barrio adelante. Muchos deseos de superar los problemas.

La mayoría de los vegueños estudiaban en las universidades aledañas: UCAB y el Instituto Pedagógico de Caracas, pero había un grupo importante de jóvenes ucevistas. Los veía cada mañana en el transporte de la universidad que los recogía en la zona del casco central de La Vega.

La cuestión fue que presenté un par de veces en la UCAB sin éxito. A pesar de que siempre me parecía una prueba sencilla, nunca quedé seleccionado. Supongo que mi promedio de 13 puntos (calculado por el método extraño ese del CNU) no era suficiente. Opté por la opción privada. El miedo al mito de la imposibilidad de ingreso a la UCV me obligó a trabajar para costearme la carrera en un instituto privado. Tres años después recibía el título de TSU en Mercadotecnia, mención Publicidad. Pero, no estaba conforme.

Tuve que enfrentarme a otra realidad. Ese título no era suficiente para mi desarrollo profesional. Mi currículum se reprodujo por varias de las Agencias de Publicidad que operan en el país. Nunca me llamaron. Al poco tiempo perdí el empleo que tenía como Ejecutivo de Call Center. Luego, llegó el paro, y con él, más de un año de desocupación.

Hasta que un buen día decidí, junto con mi esposa, probar suerte en la UCV. Encontramos una opción: “Ingreso vía Egresados”. Era una posibilidad para profesionales que deseaban continuar segundas carreras en la universidad. Un método sencillo pero con sus bemoles. La idea era presentar la prueba interna y participar en una suerte de concurso de credenciales y en igualdad de condiciones con otros egresados. Tanto mi esposa como yo quedamos seleccionados.

Hubo muchas cosas que me llamaron la atención, no solo en el proceso de inscripción y presentación de la prueba interna, sino también al cursar los primeros semestres de la carrera.

La cola de la preinscripción al examen de admisión era variopinta. Había muchos jóvenes liceístas con sus uniformes de chemise beige, con insignias que tenían los nombres de institutos privados y públicos por igual. También personas un poco más mayorcitas, de esas que engrosábamos la lista de “población flotante”. Gente blanca, negra, marrón, amarilla… azul y roja.

Curiosamente el primer día de clases la cosa variaba enomermente. Los apellidos pomposos, los rasgos europeos y las referencias educativas religiosas colmaban la mayoría de la lista de ese primer semestre. Sin embargo, no había pasado la mitad del período completo cuando nos dimos cuenta de que todos estábamos allí para formarnos y estudiar, bajo las mismas condiciones.

Entonces, ¿dónde está el problema? ¿En qué parte del cuento se perdieron esas insignias de liceos públicos? ¿Lo tienen? Si, justo allí: La prueba de admisión.

No estoy diciendo con esto que la prueba de admisión es un instrumento discriminante per se. Como dice mi compañero Ricardo en su texto “Irrenunciable Autonomía” Los parámetros no son socioeconómicos. Tienen más que ver con las capacidades intelectuales que con el linaje plebeyo o patricio que tengamos los aspirantes.

Insisto, ¿dónde está realmente el problema? En esos exámenes las preguntas no pedían en ningún momento datos demo-psico-bio/gráficos. No, sino que sólo servían para medir destrezas y conocimientos.

Después de reflexionar sobre esto (que no fue ayer, ni hace un mes, ni hace un año), me convencí de algo: si yo no hubiese tenido esa formación de TSU, difícilmente hubiese podido pasar esa prueba de admisión. Esto lo comprobé incluso ya estando más avanzado en la carrera, justo cuando me percaté de que esos niños egresados de colegios privados poseían un universo grande de conocimientos que jamás yo manejé antes de graduarme de Técnico Superior.
La educación básica en los institutos públicos es deficiente, castrante y desilusionante. Desde muy temprano los profesores te meten en la cabeza lo difícil que se te va a hacer ingresar en una Universidad, peor aún, cuando llega el momento de presentar la famosa Prueba de Aptitud Académica (gracias a Dios recientemente eliminada), estos profesores que supuestamente te vigilan, deciden darte una “ayudita” y te “soplan” algunas respuestas, con toda la mala intención de indicar respuestas erradas. Yo lo viví, no estoy inventando nada.

Muchas veces estos mismos profesores, de manera descarada justificaban su “piratería” en los bajos sueldos que percibían, recomendando adicionalmente que “jamás se nos ocurriera estudiar educación”. Recuerdo un profesor de matemáticas que “mateaba” los últimos temas del programa “porque los que pasaron ya pasaron y los que no, van a reparación”, con el ingrediente adicional de ofrecer sus servicios como profesor privado, para dictar cursos para la reparación.

De mi promoción de técnico medio muy pocos he encontrado hoy que hayan seguido estudiando. De mi promoción de TSU, la mayoría continuó estudiando segundas carreras. ¿Notan la diferencia? Los amigos del técnico medio que sí continuaron, terminaron como yo en un instituto privado, y es que ¿Qué motivaciones podíamos tener fuera de algunas muy personales para intentar el ingreso en una universidad pública, y más aún, en la UCV?

Quitémonos las caretas. ¿Dónde está la discriminación? ¿En la Universidad o mucho antes? ¿En dónde es que debemos colocar nuestra atención? ¿En la autonomía o en la calidad de los liceos públicos?

Tú, que estudiaste en un liceo público, sabes más que nadie las respuestas a esas preguntas. Vamos a sincerarnos. Hablar de un mecanismo de admisión que no sea excluyente es una falacia. Los cupos son escasos y la demanda es alta, por eso se acude a mecanismos de admisión que siempre son excluyentes. Quizás sean más o menos justos, pero excluyentes lo serán siempre.

El gobierno insiste en querer caminar antes que aprender a gatear, cosa que fue una de las causas, según palabras del propio Presidente, del fracaso de la propuesta de Reforma Constitucional. Antes que revisar los modos de la Universidad y de analizar los alcances de la Autonomía, el gobierno debería apuntar sus esfuerzos en aspectos que pueden perfectamente allanar el terreno para una verdadera reforma universitaria. Se debe corregir el sistema educativo público en sus primeros niveles (preescolar, colegios y liceos), se deben abrir más Universidades e Institutos Públicos con fines académicos, más que políticos, la UCV no puede ser el único objetivo de los aspirantes a educación superior. Se deben modificar primero los métodos de admisión de organismos como el CNU (la eliminación de la PAA y la nueva Prueba de exploración vocacional son un buen primer paso, pero no es suficiente) y dentro de los liceos, se debe comenzar a sembrarles la idea a los estudiantes de que la Universidad no es un sueño difícil de alcanzar, pero tampoco es un escalón para la superación económica, al menos no debería ser este un fin por encima del crecimiento intelectual. Y luego, ya en la Universidad, se debería enseñar a los estudiantes que así como la Autonomía sirve para que ocurran cosas desagradables, también sirve para que las corrijas ellos mismos. A partir de allí, se empiezan a corregir cosas como el 1 x 1, la partidización de los cargos en la universidad (incluyendo FCU), la renovación de pensum, la revisión de la "libertad de cátedra", las nóminas engrosadas de profesores contratados, los profesores jubilados que aún trabajan, los que no están jubilados ni trabajan pero que se amparan en la "investigación" para seguir cobrando (sin dar muestras de esas investigaciones), el problema del conocimiento que se queda puertas adentro y que no se extrapola a la vida cotidiana del país y un largísimo etcétera.

Y esto es puro y simple pensamiento crítico, que no es invento de este gobierno, pero que si se impulsa en la Academia.